Desde la Asociación de Propietarios de Carnicerías de CABA estimaron que con la desregulación económica "todo el mundo va a querer vender los productos afuera" o, en su defecto, "igualar" los valores.
El presidente de la Asociación de Propietarios de Carnicerías de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), Alberto Williams, aseguró que el panorama respecto a los precios de la carne "es preocupante" ya que, a raíz de la autorización para la exportación de todos los cortes de carne bovina por parte del gobierno libertario, "nadie va a querer vender a valores locales" y todos "querrán hacerlo a números internacionales". En este sentido, advirtió que el kilo, con esta tendencia, se ubicaría "arriba de los $20.000".
"En el medio, nadie habla de los salarios, de los ingresos. Si se piensan que un jubilado, con $100 mil pesos, puede comprar carne con los números que se manejan, estamos en la lona", sostuvo, en diálogo con PERFIL.
El planteo que explica el interés de "internalización de precios" responde, según afirmó, a las declaraciones del ex titular de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, quién en la previa de la asunción de Javier Milei alertó sobre los posibles efectos de la desregulación de los precios en el mercado bovino y remarcó que, con la implementación de la política de liberación de precios, en el mediano plazo se "va a pagar 25 mil pesos el kilo la carne, según el precio internacional”.
“Si dejan fluir (el precio de la carne), vamos a la carne a 20 o 25 mil pesos el kilo. Valores internacionales en dólares o en euros. Es lo que vale un kilo de carne en el mostrador en los países europeos, y es lo que valdría si queremos compararnos con la demanda de los chinos. Ya hoy cuesta pagar 5 mil, 6 mil pesos algunos cortes. Imaginemos si eso se duplica o se triplica”, deslizó Buzzi hace casi un mes en diálogo con El Destape Radio.
A su vez, toman lugar tras la decisión del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) de eliminar la normativa adoptada por el gobierno de Alberto Fernández, a través del Decreto 911/21, que prohibía la exportación de "reses enteras; medias reses; cuarto delantero con hueso; cuarto trasero con hueso; medias reses incompletas con hueso; y cuartos delanteros incompletos con hueso".
Además, la medida del expresidente vedaba los despachos de los denominados "cortes parrilleros" o "populares", como el asado con o sin hueso, falda, matambre, tapa de asado, nalga, paleta y vacío.
"Las cartas están echadas. Con esto, todo el mundo va a querer vender los productos afuera o hacerlo a los mismos precios", enfatizó Williams.
En este contexto, seguramente se sentirá un fuerte impacto en el consumo, algo relevante si se tiene en cuenta la importancia que la carne tiene en la dieta diaria de los argentinos, de los mayores consumidores de todo el planeta.
Al respecto, el coordinador de la Mesa de Ganados y Carnes y expresidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Dardo Chiesa, aseguró que efectivamente “va a bajar bastante” en 2024 e incluso podría estar por debajo de los 40 kilos anuales por persona, a causa de la caída del poder adquisitivo y la menor producción.
