El mayor impacto político que sufrió Chubut durante este año
Políticamente, para Chubut también el año que se va fue especial. Es que no solo hubo elecciones Primarias y Generales para elegir dos diputados nacionales, sino que el dato saliente fue el fallecimiento de quien fuera el gran elector de este siglo, Mario Das Neves, quien a los 66 años dejó una profunda estela de alcances aún imprevisibles. Fue tres veces gobernador, legislador y funcionario nacional y un conductor notable que además en los últimos años debió luchar contra una enfermedad que terminaría doblegándolo cuando aún tenía mucho para dar.

No por esperada, la noticia dejaría de conmover a todos los chubutenses el martes 31 de octubre, cuando la Subsecretaría de Información Pública comunicaba oficialmente, a las 18:10, el fallecimiento del gobernador de Chubut, Mario Das Neves. El hombre que se hizo cargo del gobierno en 2003, cuando la provincia aún no encontraba el rumbo para salir de los años de crisis a la que la llevaron sucesivos gobiernos que no pudieron esquivar la debacle general a la que los arrastró un gobierno nacional –el de Carlos Menem- que había prometido soluciones mágicas y terminó sin poder pagar una deuda externa monumental luego de haber liquidado gran parte de las empresas del Estado.

Mario Das Neves nació en Avellaneda, pero a los 6 años llegó a Trelew junto a sus padres de nacionalidad portuguesa. En esa ciudad del valle hizo toda su carrera política. Fue candidato a intendente y también alto funcionario del primer gobierno peronista post dictadura, el de Néstor Perl.

En la década del 90 asumió como diputado nacional, desde donde se destacó por dar grandes batallas contra poderes establecidos, como la AFA del entonces todopoderoso Julio Grondona. El fue impulsor de un proyecto de ley para que los partidos de la Selección se pudieran ver por canal abierto y reclamó más de una vez conocer los manejos financieros de esa institución que se enriquecía a costa de clubes cada vez más pobres.

El gran salto

El segundo mandato de Das Neves como diputado nacional quedó inconcluso porque en la crisis de 2001, mientras el presidente radical Fernando de la Rúa huía en helicóptero, él fue de los que se quedó para ponerle el pecho a las malas. Su rol fue el de titular de la Aduana nacional, desde donde llegó a enfrentarse con la Embajada de Estados Unidos por containers que llegaban desde ese país con donaciones que no eran muy dignas que digamos. Tal vez esa reacción le costó el puesto.

Mientras en 2003 ningún dirigente del PJ se mostraba dispuesto a ser candidato a gobernador por temor a la derrota, Das Neves tomó la posta. Junto con un grupo de fieles seguidores –gran parte de los cuales irían defeccionando en el camino-, empezó a recorrer la provincia, de este a oeste; de norte a sur. En las elecciones de noviembre sorprendería a extraños y propios al impedirle la reelección al radical José Luis Lizurume. Empezaría entonces la reconstrucción de Chubut.

Uno de sus primeros objetivos –y logros- fue la recuperación del Banco Chubut, fundido por la fuga de capitales de 2001 y los préstamos irrecuperables que se habían hecho para emprendimientos fantasma, como criaderos de zorros en la cordillera o salvatajes financieros a empresarios amigos del poder.

El envión crucial para las cuentas públicas llegaría con la política petrolera, incentivada a tono con el aumento internacional del crudo. Con las facilidades necesarias y los subsidios oportunos, la actividad derramaría beneficios a toda la provincia, especialmente en Comodoro Rivadavia, de donde provenía justamente la mayor parte de la riqueza.

Esta ciudad, sin embargo, representó para Das Neves siempre un gran escollo y el lugar en donde tuvo las mayores resistencias. Tal vez por su estilo frontal, o ciertos comentarios que algunos consideraron despectivos; o bien porque quienes lo rodeaban pregonaban demasiado el localismo pro-valle, lo cierto es que ya en 2005 encontró obstáculos, sobre todo entre los docentes que promovieron entonces un extenso paro que perdería fuerza cuando en las elecciones de medio término logró que sus dos candidatos fueran electos al Congreso, dejando afuera nada menos que al exgobernador Carlos Maestro, el hombre que había sido centro de la política provincial apenas una década antes.

La reelección de 2007 fue para Das Neves un paseo y quizás no lo ayudó demasiado ya que de inmediato prestó el oído a los cantos de sirena y se lanzó a la gran carrera que supuestamente lo depositaría en la Casa Rosada en 2011. Fue de los primeros precandidatos presidenciales dispuesto a enfrentar a la dinastía Kirchner. Y se quedó en el camino. Terminó como candidato a vicepresidente de Eduardo Duhalde cosechando una magra cantidad de votos. De hecho, la carrera del bonaerense terminó allí.

En cambio Das Neves decidió desandar camino y retomar su protagonismo desde Chubut. Desencantado con sus sucesores –Martín Buzzi y Gustavo Mac Karthy-, se presentó por afuera del PJ como candidato a diputado nacional. Y demostró que su influencia seguía intacta. Triunfó ampliamente junto a su compañera de fórmula, Nelly Lagoria, y se preparó para volver al gobierno en 2015.

No le resultó tan sencillo esta vez superar a Buzzi, pero finalmente lo lograría por un estrecho margen. Se convirtió así en el primer político de Chubut en ser electo tres veces gobernador. Pero esta vez la enfermedad lo doblegó antes de terminar. El cáncer se le había declarado cuando arrancó la campaña, en el verano de 2015, y no tuvo problemas en comunicarla para que los ciudadanos supieran de primera fuente por qué a veces debía dejar los primeros planos. Había tenido un episodio en el año 2000 que pudo superar, pero esta vez no hubo milagro.

Su último gobierno, además, debió enfrentar una crisis económica que iba más allá de la herencia recibida. El bajo precio del petróleo, sumado a las políticas recesivas que aplicó Mauricio Macri desde que asumió en la Casa Rosada, sumieron a Chubut en una situación que solo la muñeca experta de Das Neves pudo manejar hasta el día final.

Su muerte dejó un gran vacío y ningún “elegido”. Mariano Arcioni había ganado las elecciones legislativas y se preparaba para mudarse a Buenos Aires cuando se produjo la tragedia y su deber primero pasó a ser el de asumir el reemplazo, ya que era el vicegobernador en ejercicio.

El sucesor no dudó en cuál era su obligación elemental y se hizo cargo del gobierno con el compromiso de defender lo hecho por Das Neves. Por ello ratificó todas sus políticas y prioridades, sobre todo las que tienen que ver con la salud, la educación y la conservación de fuentes laborales que sin dudas es la parte más difícil de todas.