El obispo de Mendoza reclamó "fidelidad a la democracia"

Mendoza (Télam)
El presidente Néstor Kirchner, junto a todo su gabinete, participó ayer del tradicional tedeum por el 197 aniversario de la revolución de Mayo en la provincia de Mendoza.
En una homilia de poco más de diez minutos, el obispo de San Rafael, Eduardo María Taussig, pidió «fidelidad a la democracia» y agradeció a Dios «por estar a las puertas de nuevas elecciones», en alusión a los comicios del 28 de octubre. Se refirió además a la búsqueda de una «democracia real».
Enmarañado entre fotógrafos y camarógrafos, Kirchner y la primera dama, Cristina Fernández, entraron a una repleta basílica de San Francisco. Los acompañaba, de cerca, el gobernador mendocino, Julio Cobos, y su esposa.
De traje gris oscuro, camisa blanca, corbata celeste y escarapela, Kirchner se sentó en primera fila junto a la primera dama, que vestía una pollera blanca, y un saco negro y blanco con lentejuelas. Nunca soltó su brillante cartera. Del otro lado, en la primera fila se sentaron Cobos y su mujer.
«Estimo, pues, oportuno dar gracias a Dios por estar a las puertas de nuevas elecciones en el ejercicio de nuestra democracia, y que, con los logros y las dificultades que hemos experimentado en estos años, consolidemos la vida sana de la República como un anhelo común», indicó Taussig en una parte de su homilía en relación a las próximas elecciones de octubre.
«Y no viene mal recordar a este respecto que recientemente, nuestro actual Sumo Pontífice [en referencia a Benendicto XVI], instaba a ´la fidelidad a la democracia, ya que es la única que puede garantizar la igualdad y los derechos de todos´», completó.
En lo que fue el momento más importante del discurso, Taussig dijo que la búsqueda de la verdad constituye la posibilidad de «una democracia real y no aparente». Luego, afirmó: «Una democracia sin valores se convierte con facilidad en un totalitarismo visible o encubierto, como demuestra la historia».
Después hizo un fuerte llamado para incrementar los consensos y evitar que se perpetúen las diferencias. «De aquí la invitación a trabajar para que aumente el consenso en torno a un marco de referencias comunes. De lo contrario, el llamamiento a la democracia corre el riesgo de ser una mera formalidad de procedimiento, que perpetúa las diferencias y acentúa los problemas», dijo. 

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