El pluvial de Mosconi estará concluido para fin de este año

El contrato se había firmado un año antes, concretamente el 29 de enero de 2014 para, inversión mediante 80 millones de pesos, ejecutar el sistema de desagües del barrio Mosconi, una obra que evitará las inundaciones en el sector. La inauguración se prevé para fin de año.

 Mosconi ha quedado bajo el agua y el lodazal toda vez que en el reciente pasado comodorense se produjeron precipitaciones inusitadas. Dos mil diez tuvo el registro más crítico de la historia reciente cuando el alud se cobró cuatro vidas y afectó todo el interior de la asociación vecinal de ese barrio, además de la comisaría y un gran número de viviendas, efectos que también se reiteraron con otro temporal en 2012.

A un año de rubricado el contrato entre la Provincia y la empresa adjudicataria de la obra, la misma registra el avance sobre el plazo de 540 días corridos para concretar una intervención integral con un conducto principal de 6 kilómetros de largo y obras complementarias, que favorecerán a los barrios Santa Lucía, Divina Providencia, Saavedra y General Mosconi.

La obra fue recorrida en el marco del programa Pueblo por Pueblo, en el que Maximiliano López, ministro provincial de Infraestructura, puso en valor las tareas que se ejecutan recordando que las mismas tienen un trasfondo de largos años de búsqueda de financiamiento y confección del proyecto, para explicar luego que el pluvial tendrá una dimensión de 4 metros de ancho por 2 metros de alto.

La obra había sido licitada a través del IPA (Instituto Provincial del Agua) y sus responsables también mantuvieron una reunión de trabajo vinculada con la obra con el titular de la empresa Rigel, a cargo de la construcción, marco en el que se evaluaron sus avances. Allí se expuso una serie de dificultades que se presentaron por el tipo de suelo del lugar, un material arcillo-arenoso arrastrado del Chenque que complicó el proceso de excavación y construcción del conducto.

En función del riesgo de derrumbe implícito, se requirió la aplicación de técnica para enterrar un tabique a ambos lados de la zanja para dar contención a los laterales antes de continuar la remoción del material del centro. Así, dentro del espacio protegido por los tabiques se desplaza el molde móvil sobre el que se vacía el concreto para la confección de las paredes del conducto.

El sistema condiciona un avance más lento de la construcción, pero evita riesgos de derrumbe minimizando los riesgos para los operarios, mientras que otra de las modificaciones del plan de obras analizado fue la necesidad de asentar los conductos, de 4 metros por 2,20, sobre pilotes para evitar que se desplacen y fracturen con el tiempo, en virtud de la baja resistencia del suelo.

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