El policía que vivió dos veces la experiencia de hallar restos de un cadáver descuartizado

El suboficial mayor Luis Hernández tiene 27 años de servicio en la Policía de Chubut. El lunes a la madrugada cuando junto a un compañero patrullaba por Urquiza y Rivadavia, descendió del móvil a verificar un baldío porque dos jóvenes habían pasado en actitud sospechosa. En ese momento sintió un olor conocido, nauseabundo. Ingresó al predio y observó un brazo desmembrado, luego el otro. Así halló la mayoría de las partes que restaban encontrar del cuerpo descuartizado, descubierto el domingo en San Martín y Chacabuco. Ya en febrero de 1996, Hernández había encontrado el torso de Magda Ivone Silva, la víctima del descuartizador de Las Torres.

Luis “El Paisa” Hernández tiene 27 años de trayectoria en la Policía del Chubut, es suboficial mayor y está a las puertas del retiro. Presta servicios de calle como desde sus inicios y la picardía de “milico viejo” no la ha perdido.

Como en aquel día de febrero de 1996 cuando encontró el torso de la joven promotora Magda Ivone Silva, que había sido descuartizada en un departamento de Las Torres, el lunes a las 3:50 volvió a dejarse llevar por su olfato policial. Convertido en una especie de “sabueso humano” se concentró en el olor nauseabundo que percibió en un predio de Urquiza y Rivadavia.

Se había bajado del patrullero en que circulaba con el sargento Soto para verificar unos vehículos estacionados por los que merodeaban dos personas en actitud sospechosa. Pensó que eran ladrones de neumáticos.

“No encontrando nada anormal en los vehículos y en la vereda, opté por ingresar al predio que es un descampado, un baldío. Al ingresar al lugar, se siente el olor nauseabundo, a podrido, y como había pasado lo de la señora, o de la persona de este supuesto homicidio, opté por recorrer el lugar adentro y me encuentro con un brazo entero, y muy cerca el segundo brazo. Por lo que le digo a mi compañero, al sargento que me acompañe a alumbrar, porque es un lugar oscuro”, relató Hernández respecto al hallazgo.

Los policías constataron que se trataban de restos humanos, por lo que se contactaron con el oficial de servicio para que intervinieran la Brigada de Investigaciones y el Ministerio Público Fiscal.

Según Hernández, a todo sospechoso que anda caminando por el Centro a esa hora se lo identifica. A los efectivos de la Seccional Primera los inquietaba la ola de robos de neumáticos por lo que constantemente patrullaban la zona y observan cerca de los baldíos, donde los ladrones suelen ocultar su botín. Pero “me llamó la atención el olor de ese lugar”.

“YA TE QUEDA LA PICARDIA DE MILICO VIEJO"

Hernández tenía en claro su objetivo cuando decidió vestir el uniforme azul. “Cuando uno entra a la repartición ya tiene en claro que se va a encontrar con cosas que la mayoría de la gente no entiende, pero me han tocado varios casos similares como el de Ivone Silva, encontré parte del torso camino a Rada Tilly. Trabajaba en la Seccional Tercera donde presté servicios tres años. Fue por los 90. Ya te queda la picardía de milico viejo, y pudimos dar con los restos de la persona”, rememoró.

Ello sucedió en febrero de 1996, cuando Marcelo García, quien luego sería apodado “El descuartizador de Las Torres” había esparcido las partes del cuerpo de su víctima camino a Rada Tilly. El asesino fue condenado por la Justicia, pero la cabeza de la mujer nunca fue hallada.

Hernández analizó los cortes que presenta el cuerpo desmembrado hallado entre el domingo y lunes. “Aparentemente con una sierra tiene cortado los huesos”, graficó.

Su versión coincide con la de otros investigadores y especialistas que observaron un corte de hueso preciso y según el fiscal jefe Juan Carlos Caperochipi, realizado mecánicamente.

La sagacidad de Hernández contribuyó a la investigación, porque si su olfato policial no hubiese logrado dar con el resto del cuerpo, habría sido más complicado poder avanzar con la identificación del cadáver.

En las últimas horas se dispuso el traslado de restos biológicos que se extrajeron de las partes del cuerpo al Laboratorio Regional Forense para que se reconstruya un perfil genético para que luego se pueda comparar con otros perfiles y establecer la identidad. La anatomopatóloga también podrá establecer si los cortes fueron producidos en vida o luego de la muerte, como así también la data de fallecimiento.

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