El presunto asesino del remisero Schmidt pertenecía al grupo de la familia Nieves

La segunda jornada del juicio por el homicidio del remisero Fernando Schmidt, ocurrido el 29 de enero de 2017 en el barrio La Floresta, se desarrolló ayer con la declaración de nueve testigos. Policías dieron detalles sobre el secuestro del cuchillo que habría utilizado el imputado, Miguel Sotelo, para ultimar al trabajador del volante.

En la sede de los tribunales penales de Comodoro Rivadavia se reanudó ayer el juicio oral y público contra Miguel Sotelo, único imputado por el homicidio

de Fernando Andrés Schmidt (35), el chofer de la agencia de remis Aleisa, que fue asesinado de 15 puñaladas el 29 de enero de 2017 en el barrio La Floresta.

El acusado cumple prisión preventiva en una cárcel de Trelew y fue traído a esta ciudad para ser juzgado.

Los jueces Mónica García, Alejandro Soñis y Martín Cosmaro, quienes integran el tribunal de debate, ayer escucharon nueve testimonios. La Fiscalía estuvo representada por el fiscal general Adrián Cabral y el imputado estuvo asistido por el defensor público, Esteban Mantecón.

Uno de las primeras voces que se escuchó fue la de un suboficial de la División Criminalística de la Policía de Chubut, quién realizó un relevamiento fotográfico interno y externo del coche remis en el que Schmidt fue trasladado malherido hasta la guardia del Hospital Regional.

Sobre ese punto, se debe recordar que esa madrugada la víctima salió de la remisería -ubicada sobre la avenida Juan XXIII 553 del barrio Ceferino- a bordo de un Toyota Etios, patente NQT 378, luego de que el pasajero ingresó a la agencia para pedir un auto. Tras salir de la base le pidió pasar a buscar a alguien por calle Almonacid al 700. Sin embargo, al llegar a Los Álamos y Huergo, en el barrio La Floresta, le propició quince puñaladas. Las primeras heridas fueron en el cuello, a la altura de la yugular; le siguieron otras en el pecho, en los brazos, en el hombro, en el rostro y en la frente.

Como pudo Schmidt huyó de ese sector y se terminó estrellando. Cuando llegaron sus colegas al lugar, uno de ellos lo vio sangrando ante la mirada de policías y otros remiseros, y decidió cargarlo en el auto que manejaba y trasladarlo al nosocomio.

En ese sentido, el policía declarante detalló ayer que levantó con hisopado presuntas manchas hemáticas del asiento trasero del rodado que lo trasladó al hospital. Y luego se dirigió al lugar donde Schmidt detuvo la marcha del auto, calle Las Orquídeas entre Sarmiento y Huergo, y el lugar estaba debidamente preservado. Allí decidió tomar fotografías panorámicas y de la escena para efectuar un informe planimétrico.

Una suboficial que en ese momento se desempeñaba en la Seccional Séptima, en tanto, afirmó que el día del homicidio recibieron en la comisaría un llamado telefónico de un vecino de la calle Sarmiento al 3300, que indicó que en la parte trasera de su propiedad había un cuchillo de 34 centímetros, de mango negro, que no era de su pertenencia.

Al ingresar a la vivienda con personal de Criminalística y un civil que ofició de testigo, se secuestró la evidencia. La auxiliar de la justicia recordó que la parte trasera de esa propiedad linda con el domicilio de la familia Nieves y que el imputado forma parte del grupo de pertenencia de los miembros de esa familia.

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