El ruido en el trabajo aumenta el colesterol y la presión arterial

Las personas que trabajan en entornos con mucho ruido, como el de la construcción, además de sufrir más problemas auditivos, son más propensas a tener elevados niveles de presión arterial y colesterol.

La prevalencia de hipertensión e hipercolesterolemia es mayor entre los individuos que están expuestos a ruidos elevados en su puesto de trabajo de manera constante –como ocurre en la minería, la industria manufacturera o la construcción–, en comparación con aquellos que no tienen estas condiciones en su entorno laboral.

Esta ha sido la conclusión a la que han llegado en un estudio realizado por un grupo del Instituto Nacional de Seguridad y Salud Ocupacional (NIOSH) de Estados Unidos, y que se ha publicado en la American Journal Of Industrial Medicine, en el que se tuvieron en cuenta los datos de la Encuesta Nacional de Entrevistas de Salud de Estados Unidos.

La exposición al ruido en el trabajo podría estar relacionada con el 24% de los casos de hipertensión y el 9% de los casos de hipercolesterolemia

Los resultados del estudio fueron determinantes, ya que se comprobó que de los 41 millones de personas que declararon trabajar sometidos al ruido, el 12% refirió tener problemas en su capacidad auditiva (el 58% de estos casos se debían a la exposición continuada a los ruidos elevados), el 24% presentó una presión arterial elevada, y el 28% tenían unos niveles de colesterol por encima de lo recomendado.

Tras analizar todos los datos y cuadrarlos, hallaron que la exposición al ruido en el ámbito laboral podría estar relacionada con el 58% de los problemas de oído, el 14% de los diagnósticos de hipertensión arterial y el 9% de los casos de colesterol alto en las arterias. Y estas afecciones de la salud están considerados como factores de riesgo de la enfermedad cardiaca y de los accidentes cerebrovasculares.

Liz Masterson, coautora de la investigación, ha explicado que de poder reducir el ruido al que están sometidos los trabajadores a niveles más seguros, podrían llegar a prevenirse más de cinco millones de casos de trastornos auditivos. Sin embargo, advierten que este estudio solo ha demostrado una asociación, no una relación causal, por lo que todavía no se pueden sacar conclusiones precipitadas y se necesitan más trabajos sobre el tema.

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