El sospechoso del crimen que cayó por las letras del pantalón 

Fabián Acuña fue asesinado de cinco disparos la noche del 18 de enero pasado. Una persona fue detenida a los pocos días, acusada del asesinato: el profesor de artes marciales y vendedor de suplementos nutricionales, Marcos Antonio Álvarez.

En la noche del lunes 18 de enero de 2021 Fabián Acuña fue asesinado de cinco disparos. Se encontraba solo en su gimnasio, ubicado sobre calle Reconquista y Estivariz. El asesino no estuvo más de 40 segundos en el lugar. Las cámaras de seguridad de la parte exterior del local registraron el ingreso y egreso. A pesar de ser verano, llevaba puesta una campera, pantalón largo, mochila, guantes y no se quitó el casco de la moto que conducía. Los disparos fueron a corta distancia, a “quemarropa”. Uno en el rostro, cuando ya estaba en el piso. Del lugar no se llevó nada. Y huyó en motocicleta.

Acuña falleció camino al hospital local. Tenía disparos en el brazo, espalda, pecho y rostro. Las balas eran calibre 38. Acuña había sido condenado en 2012 como uno de los integrantes de la banda que intentó asaltar el cajero automático de Puerto Pirámides junto a un grupo de policías. En el último tiempo manejaba el gimnasio Tupac y se dedicaba a la compra venta de automóviles.

Una persona fue detenida a los pocos días, acusada del asesinato. Se trataba de un profesor de artes marciales y vendedor de suplementos nutricionales, Marcos Antonio Álvarez (37), quien habría cometido el asesinato por celos y por una deuda de 250 mil pesos, según la acusación presentada por los fiscales Daniel Báez y Alex Williams el pasado viernes.

POR LAS LETRAS DEL PANTALON

Álvarez fue detenido por un dato clave. La Policía analizó las filmaciones de las cámaras de seguridad y descubrió que las letras japonesas del pantalón que tenía el asesino significaban “Jiu Jitsu”. Se trata de un arte marcial, y con ese dato los investigadores lograron llegar hasta Álvarez. También pudieron determinar que poseía las mismas zapatillas y mochila que aparecían en la filmación. Además de detenerlo, la policía incautó su celular, el DVR de la cámara de seguridad y una computadora. Todo fue peritado. Los funcionarios judiciales lograron recuperar las fotos que Álvarez había borrado de su celular. En una de ellas, se lo ve exhibiendo un arma del mismo calibre que el utilizado en el homicidio.

Del allanamiento también secuestraron una libreta, donde Álvarez tenía anotaciones. Y descubrieron que figuraba el nombre de Fabián Acuña y una deuda de 250 mil pesos. También un vecino dijo que Álvarez y Acuña fueron vistos discutir en la vía pública días antes del homicidio. Otro dato con el que cuentan los investigadores en su hipótesis del ajuste de cuenta está vinculado a una mujer, con la cual podría haber tenido una discusión con Acuña.

Álvarez decidió declarar durante la primera audiencia y dijo que era inocente. El hombre, quien se dedica a la venta de suplementos nutricionales y es profesor de artes marciales, negó los hechos.

“No se andar en moto ni manejar armas”, expresó en una extensa declaración. Los fiscales mostraron videos de Álvarez disparando armas de fuego. Álvarez dijo que esa noche había salido a caminar, también nombró a personas con las que estuvo. Pero los fiscales mostraron las entrevistas con esas personas donde no confirmaban sus dichos.

El juez dispuso que continúe detenido. Luego, Álvarez cambió de defensor y no volvió a declarar. Con la acusación presentada por los fiscales el siguiente paso en el proceso penal es la realización de la “audiencia preliminar”, donde se discutirán las pruebas y la calificación penal. Y si el juez eleva el caso para la realización del juicio oral y público. La pena va de los 10 a los 25 años de prisión.

Fuente: Diario Jornada

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