"El suelo se convertía en una alfombra que alguien sacudía"

Sobrevivientes argentinos y mexicanos del terremoto de 7,1 grados en la escala de Richter que el martes remeció Ciudad de México y su área metropolitana provocando al menos 225 muertos y el derrumbe de 45 edificios, contaron a Télam cómo fueron esos primeros momentos de zozobra tras el violento temblor y cómo la metrópoli recupera lentamente su ritmo habitual.
"La primera sensación es que el suelo, que es de cemento se convertía en tela, en una alfombra que alguien sacudía", dijo a Télam el empresario y productor televisivo Marcos Gorban, quien está en Ciudad de México desde hace 13 días realizando una consultoría para el programa Cocineros Mexicanos de Azteca Televisión.
Al momento del sismo, "estábamos en pleno aire, tercero o cuarto bloque" y habían pasado apenas dos horas del simulacro de evacuación que había vaciado de gente tanto el hotel donde se aloja como los estudios de televisión donde se encontraba a las 13.14 del martes cuando ocurrió el terremoto.
"Habíamos ensayado cuál era la puerta de salida, cuál era el punto de encuentro, dónde pararse: eso ayudó a contenernos entre todos, a evitar las escenas de pánico y que cada uno supiera exactamente lo que había que hacer", contó.
Gorban destacó la capacitación de los mexicanos en general y el profesionalismo de los trabajadores de la televisión en particular, que mientras las paredes temblaban y los faroles oscilaban peligrosamente desde el techo, evacuaron las instalaciones mientras los conductores que estaban al aire no cedían al impulso de salir corriendo "para no meter pánico en la sociedad".
"Ante el transporte público y las calles colapsadas por los derrumbes, la falta de semáforos y las millones de personas caminando a casa al rayo del sol; hubo quienes paraban sus autos y se ofrecían a llevarte. Otros vecinos se paraban en la esquina de su casa para organizar el tránsito", contó.
Mañana Gorban ya estará de nuevo en Buenos Aires y comenzará a tomar distancia de lo vivido.
"En medio de esta tragedia que yo no vi -porque como no tenía luz ni internet no pude ver lo que se veía en Buenos Aires sino solo lo que ocurría alrededor mío-, lo que me llevo es el ejemplo de una sociedad tan organizada, capacitada, instruida y valiente que por momentos emocionaba", subrayó.
También desde Ciudad de México, el director de cine argentino Agustín Giataganellis explicó que en el edificio en el que estaba se quebró una columna por completo "pero por suerte no se derrumbó".
"Después de un movimiento como este sentís que todo el tiempo se mueve la tierra lo que se suma a las emociones y lo que está pasando", describió.
En tanto, el periodista parlamentario mexicano Jesús Guevara contó: "mucha gente no fue a trabajar hoy" para facilitar la circulación de los servicios de emergencia y porque pasaron la noche en refugios improvisados "en plazas, escuelas y explanadas de edificios públicos", a la espera de que les sea garantizado un reingreso seguro a sus hogares.
"Se están removiendo escombros y aún hay esperanza de sacar gente con vida" teniendo en cuenta que en el terremoto de 1985 se rescataron personas hasta ocho días después del sismo, contó.
La también periodista mexicana Claudia Solera explicó que recién ayer a la mañana se restablecieron los servicios en Colonia Narvarte, donde "hay varias zonas acordonadas, a punto de derrumbarse, y mucho miedo a réplicas".
"Pa, tembló todo y fue fuerte", fue el mensaje que recibió en Buenos Aires Miguel Santin minutos después del terremoto, de parte de su hija Laura que vive Ciudad de México.
"Mientras caminaba a la escuela a buscar a mi nieto de 10, se escuchaba cómo explotaban casas por pérdidas de gas y, al llegar, el nene le contó que ni bien empezó a temblar se puso abajo de la mesa justo antes de que se cayera un ventilador de techo", relató.

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