El Superior Tribunal confirmó la condena a dos médicos por la muerte de un bebé

El Superior Tribunal de Justicia declaró improcedente la impugnación extraordinaria que había presentado el defensor de los médicos Hugo Mantuano y Roxana Barrientos Alfaro. Ese órgano confirmó en todos sus términos la sentencia de primera instancia que ya había sido ratificada por la Cámara en lo Penal de Comodoro Rivadavia y que había obtenido así el doble conforme. Mantuano y Barrientos fueron condenados a un año y medio y a tres años de prisión en suspenso, de manera respectiva, por el delito de homicidio culposo por negligencia, más 5 años de inhabilitación para ejercer su profesión. Es por la muerte de Nicolás Russo, un bebé cuyos padres llevaron al Sanatorio La Española, para que recibiera atención de urgencia.

El Superior Tribunal de Justicia de Chubut declaró improcedente la impugnación extraordinaria que había planteado el abogado Miguel Criado Arrieta, defensor de los médicos Hugo Mantuano y Roxana Barrientos. De esa manera ratificó la sentencia emitida el año pasado por la Cámara en lo Penal de Comodoro Rivadavia, órgano judicial que había revisado y confirmado en todos sus términos el fallo que el juez Alejandro Soñis dictó en el juicio de primera instancia.

Mantuano y Barrientos, quienes en 2014 ejercían como médicos del Sanatorio La Española de Comodoro Rivadavia, fueron condenados por Soñis en 2016 a un año y medio de prisión en suspenso y tres años de prisión en suspenso, de manera respectiva y a 5 años de inhabilitación para ejercer su profesión, al ser declarados penalmente responsables por el homicidio culposo por negligencia del bebé Nicolás Russo.

Los jueces de la Cámara Penal de Comodoro Rivadavia, Guillermo Müller, Daniel Pintos y Martín Montenovo, confirmaron por unanimidad a mediados de 2017 la sentencia condenatoria de primera instancia.

Soñis le había atribuido la muerte del bebé a ambos médicos por entender que éstos habían incurrido en conductas omisivas, que violaron el deber de cuidado al que se encontraban obligados por su condición de profesionales de la medicina.

El juez argumentó que los médicos habían desoído las alertas que el niño presentaba, lo que les impidió aplicar todas las medidas posibles y actuar con celeridad frente a la sospecha de un cuadro clínico severo. Los integrantes de la Cámara en lo Penal habían convalidad ese pronunciamiento del juez de primera instancia.

En la impugnación extraordinaria el abogado defensor de los facultativos planteó la nulidad del fallo y la absolución de sus defendidos. Afirmó que Mantuano revisó al bebé de acuerdo a los requerimientos de una exploración en guardia. Sostuvo que la inexistencia de una clínica específica, impedía exigirle otro comportamiento. Expresó entre otras cosas, que no se podía pretender que Mantuano agotara el universo absoluto de padecimientos pues resultaba imposible y reiteró que la atención en guardia de Mantuano fue correcta.

ARGUMENTOS

A criterio del Superior Tribunal de Justicia, el defensor pretendía con su impugnación que la sala superior se inmiscuyera en cuestiones de hecho y prueba. El integrante de ese órgano, Alejandro Panizzi dijo que los magistrados de la Cámara en lo Penal dieron adecuada respuesta a los agravios vertidos por la defensa en la revisión, valorando correctamente el material probatorio y brindando razones de peso para mantener la conclusión condenatoria.

Otro miembro del Superior Tribunal, Miguel Donnet, coincidió en el análisis de Panizzi. Comentó que Soñis y los camaristas entendieron que ambos profesionales no extremaron las atenciones preventivas propias de una persona de poco más de un mes de vida, que evidenciaba el desmejoramiento de su estado de salud. Un abordaje clínico adecuado y oportuno, concluye, hubiera impedido un agravamiento de ese cuadro.

A la vez, Donnet volvió a insistir con el rol del Superior Tribunal de Justicia. “La pretensión de la defensa consiste en una valoración diferente de las pruebas de la causa. Y como hemos dicho en numerosas oportunidades, si no se demuestra arbitrariedad en dicha tarea de los jueces, lo requerido es ajeno a la jurisdicción excepcional de la sala”.

Todo ello los condujo a confirmar que en el abordaje clínico primario del bebé no se agotaron las medidas apropiadas para atender su delicado estado de salud, más aún ante los signos de empeoramiento que tampoco fueron tratados adecuadamente, argumenta el Superior Tribunal.

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