El tiempo con los padres se reduce cada vez más

En 1930 el economista John Keynes describió un futuro en el cual el desarrollo tecnológico y los cambios sociales que traería aparejados multiplicaría el tiempo libre de los trabajadores. Muchos años después se puede comprobar en los hechos que ocurrió lo inverso. Salvo la política de algunos estados europeos de reducir la jornada laboral para contrarrestar el desempleo, actualmente las horas de trabajo tienden a acumularse y el tiempo de ocio queda reducido a una expresión de deseo.

Claudio Lozano, director del Instituto de Estudio y Formación de la CTA, sostiene que un 43 por ciento de los argentinos está sobreocupado. Se trata -según el economista- de «quienes prolongan su jornada laboral sin quejarse ante el temor de perder el trabajo, y los cuentapropistas que suman ocupaciones para mantener su nivel de vida, a expensas de su salud, su familia y su propia historia personal».
Según Lozano las ocho horas de trabajo quedaron en la historia, al menos en la Argentina: «en promedio se trabajan 10 horas por día pero no porque se paguen horas extra, sino por extensión de la jornada y sobreexplotación de la fuerza de trabajo».
Para constatar esto en la ciudad sólo hace falta dar un vistazo por las denuncias de algunos gremios que incluso han supervisado si se cumplen con las vacaciones reglamentarias.
En este marco las vacaciones de los niños, suele convertirse en un problema. Las instituciones educativas brindan una contención importantísima y se evidencia en verano. Niños que van de la casa de la abuela materna, a la hermana de la madre, incluso a la casa de los amigos son una postal para quienes hoy no encuentran la forma de contener a sus hijos.
En Comodoro no es nada fácil vivir el tiempo libre, los días no siempre permiten vivir una tarde de playa, ni disfrutar de la naturaleza. La escasa oferta cultural reduce los paseos a los puntos de venta en el centro.
De acuerdo a la Encuesta de Hogares de 2006 del Indec en Comodoro hay una población de entre recién nacidos y niños de 12 años de 36.198 niños, una población que a pesar de todo en el verano quiere divertirse.
Cuando los docentes de los clubes son consultados porqué se incrementó la oferta de las colonias en la ciudad mencionaron «la falta de vacaciones o las escasas vacaciones de los padres», «la falta de oferta cultural y recreativa del sector público», «la imposibilidad de poder disfrutar de un buen clima», «sin clases los chicos se aburren y no es fácil contenerlos en la casa», fueron algunas de las variantes.

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