Elogios a la investigación

Buenos Aires (Télam)
El ministro de Justicia y Seguridad, Aníbal Fernández, elogió la tarea del personal de la División Drogas Peligrosas de la Policía Federal y del juez Federal de Morón, Juan Pablo Salas, que desbarataron ayer una organización de narcotraficantes con el secuestro de 1.100 kilogramos de cocaína y la detención de 20 personas.
«Comparto con la inestimable colaboración del Juzgado Federal de Morón del doctor Salas que ha trabajado con una vocación investigativa fenomenal, que ha permitido encontrar un depósito con cerca de unos 1.100 kilos de cocaína y unas 20 detenciones en más de 15 allanamientos», sostuvo el ministro.
Fernández expresó que «cuando la gente supone que nadie esta abocado a tareas de esta característica hay mucha gente que está trabajando en muchas cosas y, entre otras, esto que es la investigación de nuestros profesionales en el seguimiento paso por paso de los sucedido».
Para el ministro este fue «un trabajo de mucha paciencia y mucho cuidado, porque a veces se hace difícil entre tres personas mantener un secreto, lo que significa que en la investigación de un año no se filtre la información, es prácticamente imposible».
«Solamente en la cabeza de los profesionales que tiene la Policia Federal, muy buenos, nos permitió concluir con uno  de los resultados más importantes, porque no debe haber muchos más en la Argentina, cuatro o cinco, en todos los años que yo llevo del conocimiento del tema», destacó el ministro.
Fernández destacó que estos procedimientos «y otros tantos que se están practicando ahora y que se van a practicar en España nos permitió allanar la quinta de uno de los responsables, un señor que trabajó en inteligencia del Ejército, de apellido Lorenzo, que en épocas de la represión se hacia llamar «mayor Guzmán» y era nada menos que el chofer de Aníbal Gordon, en aquellos momentos».
En declaraciones televisivas el ministro agregó que «nuestra tarea también hizo detener a un comisario de la Policía Federal Argentina, retirado hace unos años».
«Nosotros nos quejábamos porque sosteníamos que la ley de droga había fracasado cuando se define al tenedor o al que consume, que yo lo llamo el ‘perejil’, y se lo aparea con el que vende, y se está cometiendo un error, porque parecía que en la Argentina había que detener al que estaba comprando y no al que estaba vendiendo, que era el que producía el mayor daño», explicó.

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