En el Abel Amaya ordenaron necesidades según su prioridad

El traslado de la planta de tratamiento que genera malos olores, la necesidad de la colectora cloacal que permita renovar tuberías de antaño, la demanda de un espacio verde para las 6.000 familias que viven en el sector y servicios para alrededor de 200 familias, son los pedidos que priorizaron referentes del barrio Abel Amaya. Además, en ese marco, Marcelino Vega anunció que delegó la responsabilidad de la vecinal en el vicepresidente, David Rivas, al aceptar la tarea de relevamiento de demandas en las vecinales de la zona sur propuesta por el municipio.

Las distintas problemáticas que tiene el barrio Abel Amaya se trataron en la vecinal del sector, que ahora fue delegada a David Rivas, su vicepresidente, luego de que el titular, Marcelino Vega, aceptara un cargo para trabajar en el proyecto de descentralización y presupuesto participativo, impulsado por la nueva gestión municipal.
El viernes se encontraban en la sede Antonio Frey, gerente de las viviendas Covicerco; Marcelo Curayán, referente del sector de 219 asentamientos que fueron regularizados; David Rivas, a cargo de la vecinal; y Marcelino Vega.
En dicho marco, este último explicó que “hasta agosto, quien va a estar al frente de la vecinal será David, hasta que llamemos a elecciones”.
Mientras tanto, se trabajó en lo que los dirigentes consideran son las principales demandas del barrio. Así se habló en primer orden que debe erradicarse la planta de tratamiento ubicada en la zona del cordón forestal, que emana olores que vuelven una tortura al hecho de tener que vivir en los alrededores.
Tras el crecimiento de la ciudad, dicha planta quedó inserta en el barrio.
Según se dijo, este problema generó la realización de un proyecto que se envió al Ente Nacional de Obras Hídricas y Saneamiento (Enhosa) aunque no se ha sabido más sobre el tema.
Otra situación que tiene gran impacto ambiental, según consideran los dirigentes, es la falta de la colectora cloacal que renovaría los circuitos subterráneos de varios barrios de la zona sur, incluyendo el Amaya.
Hasta ahora se sabe que un proyecto que está en poder de la SCPL tiene cinco ramales que permitirían remplazar canales que fueron mal cubiertos y otros que se saturaron con el tiempo ante la expansión del ejido urbano.
“Sabemos que el proyecto está presentado en provincia y buscaremos la manera de que se concrete”, propuso Frey, mientras que Vega acotó que debe buscarse financiación en la órbita nacional.
En lo que hace al sector de 219 familias, se informó que un 90% tiene medidor de electricidad y agua, aunque se espera que en los próximos meses lleguen el resto de los servicios, poniendo énfasis en las cloacas en primer lugar y luego en el gas.
Curayán señaló en ese punto que siguen proliferando asentamientos aunque por el momento la intención es respaldar a los regularizados.
Otra obra esperada es la del asfalto para avenidas, para las cuales en algún momento se habló de fondos del Banco Interamericano.
“Nunca se lograron los fondos, incluso nosotros solicitamos el asfalto de la calle que le sigue a Chile que es la Buznadiego. Lo que tenemos que averiguar ahora es si estarían incluidas en las 350 cuadras”, sostuvo Vega.
Frey manifestó por su parte que si bien en el sector habitan 6.000 familias, “podemos decir que no hay un solo espacio recreativo para los chicos. La plaza salió a licitación y se cayó, nadie supo nada”. Esta y las demás demandas, tendrán gestión en los próximos meses, aunque Vega deslizó que las que ya estaban encaminadas como la de la plaza del barrio, merecerán un reclamo para que se sepa qué ocurrió con las partidas que se habían asignado para su concreción y que no llegaron a destino.

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