En la universidad de Caleta Olivia se debatió sobre la tarea de educar

El sábado concluyeron las Jornadas Latinoamericanas sobre Prácticas en la Unidad Académica de Caleta Olivia de la UNPA. Satisfechos, los integrantes de la organización, docentes y estudiantes de los departamentos de Ciencias Exactas y Ciencias Sociales de la Unidad Académica de Caleta Olivia ponderaron que la participación fue"in crescendo".

Caleta Olivia (Agencia)
Voceros de la organización se lamentaron porque el permiso por comisión de servicio que debía conceder el Consejo Provincial de Educación a los maestros y profesores de EGB y Polimodal de esta ciudad llegó tardíamente (recién el jueves cuando las Jornadas ya habían comenzado, por lo que decenas de educadores no pudieron participar del ciclo).
De todas maneras, hubo felicitaciones para los organizadores durante las conclusiones.
La licenciada Aída Richard pidió a algunos de los disertantes presentes que dieran a conocer su parecer sobre el evento. Así, el doctor Carlos Calvo, pedagogo de la Universidad de La Serena, dijo que se llevaba la impresión de que «es posible otro tipo de escuela», cuando se aprenda que «es muy sencillo educar».
Por su parte, la decana de la unidad de San Julián, comentó que dentro de poco estarán disponibles aulas virtuales en su unidad académica y que podrían hacerse otros encuentros a través de tele-conferencias.
La docente Julia Corrales, de Ciencias Exactas, a su vez, invitó a despedirse a algunos conferenciantes del área Matemáticas como la licenciada Franzini, quien reseñó que, además de ayudarles a los docentes «a investigar y descubrir junto a sus alumnos», también «me gustaría llevarme esta experiencia de Caleta a San Luis, de donde provengo».
Hubo palabras de agradecimiento para Silvia Echegaray, de la Universidad de Río Cuarto, e Irma Saiz, de la Universidad de Corrientes; para Jorge Hirsch que trabajó sobre la educación a discapacitados, y para todos los disertantes que llegaron desde Córdoba y Buenos Aires.

CONFERENCIA MAGISTRAL
La conferencia final de estas Jornadas fue dada por el catedrático colombiano Alberto Martínez Boom. A sala repleta, en un sábado agradable, el intelectual se explayó sobre el desafío arduo que tienen los maestros en esta época, «pues estamos ante el avance de una sociedad de control, como vigilados por un Gran Hermano».
También dijo que el rol de los maestros ha sido burocratizado con esos términos de compleja apariencia como «currículas». Sobre todo, apeló a que el maestro ocupe el rol de ayudar «a interrogar» la realidad.
En todo momento, Martínez Boom contó su experiencia educativa en Colombia, pero, al ver las sonrisas cómplices de los docentes caletenses, observó que los problemas son parecidos en toda Latinoamérica.
También hizo un racconto histórico sobre la educación, los maestros y la escuela. Así, dijo que esta institución «es un acontecimiento reciente, de 250 años en nuestra cultura occidental y surge para los pobres porque los principales tenían su educación».
Con un toque humorístico, también develó que «el maestro nace reclamando un salario» y, entre las risas de los concurrentes, contó las historias de algunos primeros maestros de la edad moderna que reclamaban al rey español «la limosna».

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