José Urra es uno de los residentes de la calle Alfredo Adjuar, que frente a sus domicilios tienen una plaza que estaba abandonada. Un día se autoconvocaron “para que limpiemos nuestro barrio, nuestro frente donde nosotros vivimos”, contó a este diario. Ayer pala en mano un grupo desmalezaba el predio mientras otro habitantes del sector regaban los árboles plantados hace un par de semanas. A la vez varias mujeres se encargaban de pintar los juegos como el sube y baja, y dos escaleras puentes que utilizan los niños para divertirse. Ya el sábado un grupo se había encargado de soldar los hierros que componen las distintas partes del sube y baja. Los vecinos se propusieron como lema “cuidar el espacio verde que hace mucho tiempo está abandonado”, apuntó Urra. “Acá hay un abandono muy grande del Estado”, cuestionó y resaltó que ello motivó la iniciativa de reacondicionar y embellecer la plaza. “Todos los días limpiamos y regamos los árboles” para enseñarse a los más chicos a cuidar su barrio. Urra también pidió que la Seccional Séptima se sume al cuidado del lugar. “Juntan basura”, cuestionó en relación a la fila de autos secuestrados que están estacionados sobre la calle Huergo. El hombre agregó que en esa transitada calle funcionan tres colegios y circulan colectivos todos los días. Por esa razón, gestionan ante la Sociedad Cooperativa Popular Limitada el arreglo del alumbrado. En cuanto al cambio de “cartelería y retirar los autos secuestrados de la dependencia nos está dando una mano la concejal Cristina Cejas como corresponde y porque es su trabajo”, señaló el vocero de los vecinos. También invitó a quienes quieran ayudar con las tareas, que pueden comunicarse al teléfono celular 154276550 que pertenece a Luz, una de las voluntarias.
En su tiempo libre, habitantes del Abásolo reacondicionan una plaza
Ya hace un mes que un grupo de habitantes del barrio Máximo Abásolo decidió cuidar una plaza lindera a la Seccional Séptima. Retiraron todos los yuyos y matorrales, la abundante basura que arrojaba la gente en el lugar y arreglaron los juegos para los niños. "Si nosotros no cuidamos el lugar donde vivimos, nadie nos va a cuidar", resumió uno de los vecinos.
