Encontraron 61 cuerpos en un crematorio abandonado en México

Medios locales especulaban con la posibilidad de que las muertes fueran producto de un enfrentamiento entre organizaciones criminales, porque hace meses que varias bandas se disputan los alrededores de Acapulco.

 Sesenta y un cadáveres, algunos de mujeres y niños, fueron encontrados en un crematorio privado abandonado en Acapulco, estado de Guerrero, el mismo donde en setiembre pasado desaparecieron 43 estudiantes, y el hallazgo no sólo es una nueva muestra del horror que atraviesa el país, sino que amenaza con empeorar la imagen de gestión del presidente Enrique Peña Nieto, aunque las muertes podrían estar relacionadas simplemente con un fraude en el servicio.

Los cuerpos pudieron ser hallados a partir de que vecinos de la zona advirtieron sobre el olor fétido que provenía del crematorio El Pacífico, en desuso desde mayo, en la ruta Cayacao-Puerto Marqués.

El fiscal actuante Miguel Angel Godinez reveló que no descarta la existencia de más cuerpos, pidió tiempo para precisar sexos y edades y cifró en 61 los cuerpos encontrados hasta ahora, aunque dejó abierta la chance de que “surgiera otro hallazgo”.

Los voceros anticiparon que al menos uno de los cuerpos corresponde a un menor de edad y ninguno estaba mutilado ni quemado. Sí estaban cubiertos con cal, se supone que para evitar los olores justamente.

Los cuerpos fueron sacados en camilla, cubiertos con sábanas, y llevados al Instituto Forense local.

Godinez reveló además que en el inmueble se encontraron documentos que les permitirán abrir varias líneas de investigación, aunque horas más tarde emitió un comunicado en el que señaló que la presencia de los cuerpos puede deberse a un fraude de los responsables del recinto por “no haber cremado los cadáveres”, que estaban “perfectamente embalsamados”.

Hasta el crematorio se acercaron integrantes de las policías federal, estatal y ministerial, así como de la gendarmería, que acordonaron el área.

Medios locales especulaban con la posibilidad de que las muertes fueran producto de un enfrentamiento entre organizaciones criminales, porque hace meses que varias bandas se disputan los alrededores de Acapulco, donde actúan dos grupos escindidos del cártel de los hermanos Beltrán Leyva, entre ellos, Los Rojos, y los cárteles del Golfo y Sinaloa.

La aclaración de la Fiscalía restó algo de valor a esas versiones. El organismo detalló que los cadáveres serán sometidos a “estudios de antropología forense, genética, criminalística de campo, fotografía forense, medicina forense y odontología forense”, en busca de establecer “la causa legal de la muerte”, así como “la fecha y hora probable de su deceso”.

El estado de Guerrero es uno de los más pobres de México, con más presencia del crimen organizado y de la conflictividad social. A unos 200 kilómetros de Acapulco está Iguala, el municipio en el que el pasado 26 de setiembre desaparecieron 43 estudiantes de la Escuela Normal (de magisterio) de Ayotzinapa tras ser atacados por policías locales que los entregaron al cartel de Guerreros Unidos.

Si los hechos de Ayotzinapa golpearon la imagen del mandatario, el nuevo hallazgo le suma otro capítulo a la cadena de horrores y violencia que atraviesa el país desde hace algunos años y que ya dejó, según cifras extraoficiales, más de 125 mil muertos, 250 mil desplazados y unos 22 mil desaparecidos.

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