Encontraron un hombre muerto en el basural

Un hombre de unos 65 años fue encontrado muerto ayer en el basural del barrio Stella Maris. El hallazgo fue cerca de las 10 de la mañana cuando Alberto Sepúlveda San Martín regresó a su precaria vivienda tras varios días de ausencia. Sin signos vitales y atrapado en el esqueleto de una silla, estaba la víctima fatal.

Alberto Sepúlveda San Martín (66) llegó a la precaria vivienda que ocupa en el basural y se encontró con un muerto en el guardapatio. Allí, con el cuerpo metido en el esqueleto de una silla, estaba su vecino Felipe, de quien sólo conocía el nombre y que era de nacionalidad chilena.
El dueño de una de las únicas casas de material que debe existir en todo el basural se había ausentado algunos días del lugar y se quedó en el barrio Stella Maris, donde dijo que tiene unos amigos.
Ni bien llegó a su casa tuvo que irse otra vez para dar aviso a la policía. Con esa novedad llegó hasta la Planta Asfáltica de la Municipalidad y le pidió al guardia que hiciera el llamado telefónico, y también que le dijera a los uniformados que los esperaría ahí para guiarlos hasta el macabro lugar.
«Se llamaba Felipe, el apellido no lo sé, pero vino de Chile hace mucho. Familiares no tiene acá, en Chile seguro debe tener; juntaba latas, no era de venir seguido a mi casa. El vivía en esa casita de ahí arriba», dijo Sepúlveda San Martín señalando con su mentón cubierto de barba canosa.
No se sabe cuánto tiempo pudo haber permanecido la víctima en ese estado y si fueron varias horas, las bajas temperaturas colaboraron en su conservación. Es que el dueño de casa dijo que estuvo fuera del lugar por lo menos 3 ó 4 días.
«Eso le pasa a la gente porfiada», le decía Sepúlveda San Martín a la policía al tiempo que agregaba que Felipe «estaba empachado y seguía chupando; lo estaba curando una mujer de allá abajo y le dijo que no tome, pero él no hacía caso. Ahí está ahora. Yo también le dije que vaya al médico, pero tampoco hizo caso».
El cuerpo de Felipe quedó casi en posición fetal luego de hundirse por las nalgas en una silla sin sentadera. Esa acción dejó sus rodillas próximas a su cabeza y esta quedó agachada apuntando al suelo, como quien está cansado de esperar.
No se observaron, a simple vista, heridas en el cuerpo de la víctima, pero se supone que tendría mucho frío antes de morir, debido a que llevaba puestos dos pantalones y una campera de abrigo. Su cuerpo fue llevado a la morgue del Hospital Regional, donde permanecerá algunos días por si lo reclama algún familiar.

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