Esa mujer, nunca olvidada

El tiempo sigue pasando, pero la pasión sigue estando intacta. Quien creería que la hija de un estanciero de Los Toldos cambiaría la forma de vivir de millones de personas.

Buenos Aires (Télam) - Por Eduardo Franco
Nació el 7 de mayo de 1919 y vivió una corta vida pero no por eso menos intensa. Corría el año 1944 cuando conoció por primera vez, a quien sería su compañero de vida y de lucha. Un año después, en 1945, se casó con el General Juan Domingo Perón.
 Evita, como a ella le gustaba ser llamada por su pueblo, fue mucho más que una actriz y la esposa de Perón. Fue quien rompió las fronteras que existían entre la gente que tenia escasos recursos económicos y la conducción política.
 Luchadora incansable en la batalla para ayudar a los que menos tenían, Eva se comprometió a fondo para lograr cambiar el rumbo, hasta entonces predestinado, de la vida de los más humildes. Ella quizá sin darse cuenta estaba cambiando la dirección y lógica del hacer político en nuestro país.
 En una época en que la mujer no era reconocida con igualdad política, realizó acciones decisivas para llegar el 9 de setiembre del año 1947 al sufragio universal. En tiempos modernos, como los de hoy, sería una locura pensar en no tener a la mujer como una voz de opinión, decisión y mando.
 Pero el derecho al voto femenino sólo fue un comienzo de su obra. El recorrido por todas las provincia que integran el territorio argentino, la llevo a conocer cuál era el déficit de su población en cada región. También realizó una gira por varios países del mundo para interiorizarse sobre los sistemas que se utilizaban para mejorar las condiciones de los que más necesitaban.
 Y es por dichas razones que Argentina fue el lugar donde se centralizaba la ayuda social. En 1948 se crea la fundación Eva Perón con el cual se realizaron muchas obras entre las cuales podemos nombrar, hospitales, asilos de ancianos, colonias de vacaciones, escuelas, urbanización con viviendas en barrios humildes y también se otorgaban becas estudiantiles.

OBRAS
 Impulsó el desarrollo deportivo mediante los Juegos Evita, juegos que actualmente se siguen realizando. La salud tampoco se dejó de lado, se construyeron hospitales, salas comunitarias y se realizaban campañas de prevención de enfermedades en las cuales siempre asistía.
 En tiempos en que el país se nutria con un fuerte desarrollo industrial, el imperialismo y la oligarquía intentaban con todos sus recursos avasallar los derechos sociales y laborales.
 Eva fue clave, se transformo en el nexo entre los sindicatos y el gobierno de Perón. Esta relación fructífera hizo que se transformara en la referente de los sindicatos y que para el año 1951 solicitaran la candidatura a vicepresidente.
 Cuando todo parecía encaminado y la formula Perón-Duarte estaba consolidada para ser gobierno, El 31 de agosto de 1951 Evita dio el discurso en el cual manifestó la renuncia al cargo.
 Su salud venía deteriorándose por un cáncer de cuello uterino, el cual influyó en la decisión. A fines de 1951 se le realizó una intervención en el actual Hospital Presidente Perón de la ciudad de Avellaneda.
 A pesar de batallar con vigor, el 26 de abril de 1952 a las 21:36 horas, el locutor J Furnot anunció a través de la cadena de radiodifusión la noticia menos esperada: la muerte de Evita. El pueblo se volcó a las calles y el velatorio debió extenderse por la gran cantidad de personas que llegaban a agradecerle y a llorar por su partida.
 Y es que sus bautizados “Descamisados”, siempre llevarán es su memoria todo lo que la joven luchó por defender los derechos de los más débiles.
 Sus palabras y sus obras, marcaron el destino de un pueblo. Millones de historias serán relatadas de generación en generación. Sucede que no alcanzan las palabras para describir una vida tan intensa. Pero hay una frase imborrable que quizás resuma su modo de hacer política: “YO SIEMPRE HARE LO QUE DIGA EL PUEBLO”. 

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