Escalada entre Irán e Israel: ataques cruzados y dudas sobre una salida diplomática

Mientras continúan los bombardeos y el intercambio de misiles, Estados Unidos intenta abrir un canal de negociación que Teherán niega. El conflicto impacta en el mercado energético y eleva la tensión en Medio Oriente.

Irán lanzó nuevas oleadas de misiles contra Israel este martes, en el marco de una escalada militar que no muestra señales de desaceleración. El ataque se produjo un día después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmara que existieron “conversaciones muy buenas y productivas” para intentar frenar la guerra en Medio Oriente, versión que fue rechazada por Teherán.

En Tel Aviv, uno de los misiles logró evadir los sistemas de defensa e impactó en una calle céntrica, provocando daños en edificios cercanos y dejando al menos cuatro heridos leves, según reportes de los servicios de emergencia. En paralelo, Israel respondió con una serie de ataques aéreos sobre territorio iraní, dirigidos a instalaciones vinculadas a la producción y almacenamiento de misiles, así como a centros de inteligencia.

Explosiones se registraron en distintos puntos de Teherán, mientras que en la ciudad iraní de Tabriz un ataque contra una zona residencial dejó al menos ocho muertos y 28 heridos. La ofensiva israelí incluyó más de 50 objetivos, de acuerdo a fuentes militares.

El conflicto también se extiende al plano regional. Israel mantiene operaciones en el sur del Líbano contra Hezbollah, aliado de Irán, y su ministro de Defensa, Israel Katz, afirmó que planean ocupar territorio hasta el río Litani, bajo el argumento de eliminar amenazas.

En este contexto, la situación en el estrecho de Ormuz —clave para el comercio energético global— continúa siendo un factor crítico. El control ejercido por Irán sobre esa vía ha afectado el transporte marítimo y generado volatilidad en los mercados: el precio del petróleo volvió a superar los 100 dólares por barril tras nuevas tensiones.

A nivel diplomático, persisten versiones contrapuestas. Mientras Trump aseguró que su entorno mantuvo contactos con funcionarios iraníes, desde Teherán lo desmintieron públicamente. Incluso, el presidente del Parlamento iraní calificó esas afirmaciones como “fake news”.

Pese a ello, distintos actores internacionales —entre ellos Pakistán, Egipto y países del Golfo— intentan mediar de manera indirecta. Islamabad se ofreció como sede para eventuales conversaciones, aunque los propios funcionarios paquistaníes reconocieron que los esfuerzos se complicaron tras filtraciones.

En el plano militar, Irán endureció su postura. Un vocero del alto mando aseguró que las fuerzas armadas continuarán combatiendo “hasta la victoria completa”, sin precisar qué implicaría ese objetivo. En paralelo, se registraron cambios en la estructura de seguridad iraní tras la muerte de Ali Larijani en un ataque israelí.