"Escape Room 2", no apta claustrofóbicos

Desde este jueves, en estreno simultáneo con las principales salas del país, el Cine Coliseo exhibe la continuación del film de terror de 2018 con Adam Robitel repitiendo como director.

En esta nueva entrega, seis personas se encuentran encerradas de manera inesperada en una nueva serie de escape rooms, revelando paulatinamente aquello que tienen en común para sobrevivir y descubriendo que todos ya habían jugado el juego con anterioridad.

Hace tres años los espectadores se encerraron en una habitación de la que no podían salir, con un peligro acechante. Aunque ese peligro surgía de dentro de la habitación. La popularidad global de los escape rooms, habitaciones donde los jugadores deben resolver acertijos y puzles contrarreloj para abrir la puerta de salida, contribuyó al éxito mundial de “Escape Room: Sin Salida”.

“Nuestros personajes no sólo han jugado antes, sino que ganaron -dice el productor Neal H. Moritz-, así que son expertos resolviendo acertijos y detectando pistas. Hubo que crear habitaciones que les sorprendiesen y fuesen un reto, aunque creo que la idea más emocionante que hemos introducido es que el juego ya no se limita a habitaciones convencionales. Ahora puede ocurrir donde sea”.

El mayor reto de los realizadores fue sin duda superarse a sí mismos. “En la primera película matamos a lo grande” dice Adam Robitel. “Usamos fuego, frío, gravedad, gas venenoso, y al final de se dejó intuir que la corporación iba a robar un avión. Esta vez Minos sube la apuesta y lleva todo un paso más allá”.

Es una franquicia que se diferencia del resto del género, en la que los espectadores ya esperan esa creatividad extra. “Las películas de escape room tienen más de thriller psicológico que de terror”, señala Robitel. “La presión en los escape rooms es la falta de tiempo. Sólo tienes una hora para resolver todos los puzles y salir. Nos hemos centrado en eso para hacer una película más sofisticada, que haya más suspenso en vez de sangre”.

La película también destaca de las demás por su estética. “Muchos de los comentarios que recibimos de la primera película, especialmente de territorios fuera de Estados Unidos, es que no parecía una película tradicional de género” dice Robitel. “Había colores claros, un vestíbulo que se convertía en un horno, una habitación de hielo; tenía una gran estética, y en esta película nos hemos basado en eso”.

“Adam tenía muy claro dónde podíamos llegar con las dos películas”, dice la productora ejecutiva Karina Rahardja. “Mientras otras son oscuras y contenidas, se decidió desde el principio que esta franquicia debía tener amplias visuales y ser muy cinematográfica, aun incluso cuando estamos asustando al espectador”.

“Nuestra meta es siempre que cada habitación tenga un estilo distinto”, añade Robitel. “Por ejemplo, tomamos un espacio espectacular como una playa, hacemos que parezca un lugar precioso, luego le damos la vuelta y la convertimos en una máquina de matar. Esa es la diversión: tomar cosas agradables y volverlas mortíferas”.

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