Escasa inteligencia y poco respeto

Por Ricardo Rojas

La decisión de Martín Buzzi de no acompañar a Mario Das Neves en su fórmula vicepresidencial junto a Eduardo Duhalde ha generado varias repercusiones, no sólo en el plano político. Y algunas de esas rozan la escasa inteligencia y el poco respeto por las instituciones de la provincia del Chubut.
Se debe apuntar que Buzzi ha tenido que recibir de rebote la toma de una decisión ante un escenario improbable meses antes: la conformación de la formula de Unión Popular; seguidamente optar de qué lado ejercería su mandato. En consecuencia, recordemos que Das Neves ratificó su cargo en el 2007 de la mano del Frente Para la Victoria. Tiempo después se posicionó en el Peronismo Federal, para recalar luego en la Unión Popular, como vice de Duhalde. Das Neves, convencido de su accionar.
Para Buzzi es imperiosamente necesario estar en concordancia con el Gobierno nacional, y habló de diálogo desde el primer día en que fue ratificado como gobernador electo. Y su decisión de no alinearse a Unión Popular fue tomada tras la partida del Mario Das Neves hacia el duhaldismo.
Sin embargo, hay quienes afirman que la definición del gobernador electo responde a presiones provenientes desde Rawson, pergeñadas por intendentes dasnevistas.
Tales expresiones fueron publicadas por diario El Chubut, en su edición de ayer.
Pero sería muy iluso atribuir tamañas decisiones políticas de un gobernador electo a la furia, o locura de un puñado de dirigentes. Las conductas políticas y las expresiones que se lanzan en tal sentido deberían medirse con mayor seriedad.
Hablar de que las traiciones se pagan o de que “intendentes del PJ Modelo Chubut y legisladores se la tienen jurada” a Martín Buzzi es ir en contra de la democracia. O lo que es peor aún, anteponer intereses personalistas y lobbys regionales a lo que el pueblo eligió en su justo derecho en un proceso electoral.

COHERENCIA
Si algo se le debe reconocer al gobernador electo en este tiempo es el haber guardado compostura. Buzzi tomó una decisión, y más allá de lo político, guarda coherencia con el futuro de la provincia. Porque lo que en algunos sectores del Valle no entienden es que se trata de la gobernabilidad y el futuro de todo Chubut. Y para que exista futuro, es necesario una postura definida de parte de quien conducirá a partir de diciembre el futuro de este Estado provincial. De la misma manera que Mario Das Neves lo realiza actualmente.
Buzzi tuvo un momento en el que fijó una tercera posición, al no estar ni de un lado ni del otro. Ni con Das Neves, ni con Cristina. Pero los tiempos de decisiones se impusieron, sobre todo teniendo en cuenta el futuro que debe venir para la provincia del Chubut. Y allí, el gobernador electo fijó postura y tomó un rumbo, algo que era necesario y se le solicitaba con urgencia, para dar una muestra de responsabilidad frente a la ciudadanía que le dio su voto. Algo que desde esta columna se bregó para que suceda, la necesidad de que se tomen decisiones.
Y el rumbo no es imprudente porque con su alineación logra articular un claro eje político entre gobierno nacional y provincial.
Y más allá de esta consecuencia inminente, se trataba de un camino que sí o sí debía tomar. Y es menester indicar que merece ser respetado porque así lo requiere la institucionalidad.
Ante tamaña inclinación política, muchos ven cómo empiezan a escaparse sus ambiciosas proyecciones.

¿ARTICULO 150?
En estos tiempos de acomodamientos, es posible que los dirigentes saquen de sus entrañas sus intereses más viles y sus ambiciones más nocivas.
Lo más grave que se oyó –o se leyó ayer en diario El Chubut- ha sido que “no son pocos los que han estado releyendo el artículo 150 de la Constitución Provincial”. Esa lectura ha sido por la supuesta debilidad de poder en la que podría llegar a quedar el gobernador, una vez en funciones.
El citado artículo de la Constitución Provincial establece pasos a seguir para determinar el reemplazo del Gobernador. Y dice: “En caso de fallecimiento, destitución, renuncia, suspensión, enfermedad o ausencia, las funciones de Gobernador son desempeñadas por el Vicegobernador por todo el resto del período en los tres primeros casos o hasta que cese el impedimento, en los tres últimos”.
Esta descabellada hipótesis induce a volcar el poder sobre la figura de Mac Karthy, para que él sea “el salvavidas político del peronismo”. Algunos en el norte de la provincia, incluso ya hablan de que “Martín no aguantaría las presiones” (según el mismo diario). Pero, ¿qué presiones son esas? ¿A qué juegan?
Todo pareciera ser un manotazo vil ante un escenario político que aparece adverso a los intereses que siempre se vieron favorecidos. Todo parece apuntar a generar la idea de debilidad gubernamental, cinco meses antes de que el gobernador asuma. ¿Alguien puede dar crédito a tamaña irresponsabilidad?
A ningún chubutense, a ningún habitante de esta provincia, a  persona alguna democrática se le puede cruzar por la cabeza que se pueda llegar a utilizar el 150. Y menos aún cinco meses antes de que una autoridad asuma. Seamos responsables.
El querer instalar esta idea perversa es un verdadero atropello. Seguramente ni Das Neves, ni Eliceche, ni tampoco Gustavo Mac Karthy tienen en mente esa maniobra. Todos ellos están a favor de respetar la autoridad elegida y honrar la constitucionalidad.
Es lamentable tener que ser testigos de tamaña irresponsabilidad escrita. También tener que citar tales expresiones. Pero es necesario fijar postura contraria ante un atropello semejante, antes de que asuma una autoridad elegida por el pueblo. Es inadmisible.

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