Este año se conmemorarán los 200 años del nacimiento de Don Bosco

Juan Bosco nació el 16 de agosto de 1815 a 30 kilómetros de Turín, capital de Piamonte, donde falleció el 31 de enero de 1888. Por el bicentenario del nacimiento del Patrono de la Patagonia, en Argentina existe una declaración de interés del Gobierno nacional, a través de la Secretaría de Culto, bajo el lema “Don Bosco, 200 años con vos”.

 A lo largo de este año se realizarán en el país múltiples actividades para conmemorar el bicentenario del nacimiento de San Juan Bosco, un hombre comprometido con la educación y formación de los niños y jóvenes y la transformación de la realidad social de los sectores más vulnerables a través de la educación y la enseñanza de los valores cristianos.

La Secretaría de Culto de la Nación destaca que en 2015 también se cumplen 140 años de la llegada de los primeros salesianos a la Argentina, poniéndose al servicio de los más necesitados y trabajando por la transformación de la realidad social de los sectores más vulnerables, como sucedió en Comodoro Rivadavia con la tarea del fallecido padre Juan Corti.

La Obra de Don Bosco orienta en nuestro país escuelas iniciales, primarias, secundarias, agro-técnicas, industriales, de formación profesional, capacitación laboral; hogares de niños y centros de prevención y de misión, lo que actualmente involucra a 745.585 personas distribuidas entre las 131 sedes que la comunidad salesiana concentra en 21 provincias argentinas.

Esta declaración anima a continuar pensando las celebraciones del Bicentenario como una oportunidad para seguir sensibilizando sobre los derechos y posibilidades de los jóvenes más desfavorecidos más allá de los espacios de las Obras Salesianas.

TRABAJAR POR LOS DEMAS

Acerca de la vida de San Juan Bosco se sabe que en su juventud formó la “Sociedad de la Alegría”, por la cual hizo una experiencia de la amistad compartida que ayudó a cumplir con el deber cotidiano y a mirar la vida desde la fe.

En 1841, ya sacerdote, fue don José Cafasso, su confesor y padre espiritual, quien lo ayudó a ir al encuentro de los jóvenes más abandonados de Turín: los muchachos que pueblan la cárcel.

Juan Bosco recorrió así las calles de Turín descubriendo en el rostro de tantos chicos explotados por sus patrones, de tantos otros desocupados y abandonados a sí mismos, el llamado de Dios a ser padre, maestro y amigo.

Desde su propia historia de orfandad y pobreza, releyendo los signos de la presencia tierna y fuerte de la paternidad divina en su vida, dio respuesta concreta a esa juventud pobre, abandonada, en peligro y peligrosa. Juanito se hizo entonces Don Bosco, y Don Bosco será Casa, Patio, Escuela, Parroquia para sus jóvenes.

Desde los talleres y las aulas de Valdocco el oratorio se expandió a Francia y a España. Se hizo misionero, y su obra cruzó el océano para llegar a América estrechando una relación muy íntima con la Patagonia, aquel paisaje que Dios le mostró en sueños.

Don Bosco orientó su obra decididamente hacia la juventud, y en ella escogió conscientemente a los jóvenes más pobres, abandonados y en peligro.

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