Evo considera que la integración regional es la liberación definitiva

“Latinoamérica vive lo que nunca vivió: su integración, su complementación, con sus pueblos orientados hacia una segunda liberación, yo diría definitiva”, sostuvo al analizar la construcción y consolidación de los bloques de integración, en especial de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

Buenos Aires (Télam)
El presidente de Bolivia, Evo Morales, aseguró ayer que la integración de América Latina a través de procesos como el Mercosur y la Unasur significa la “liberación definitiva” de la región de los países desarrollados, y ponderó a la figura de Néstor Kirchner como “el primer presidente sudamericano” desde la secretaría general del bloque regional.
En una entrevista exclusiva con Télam, el jefe de Estado trazó un balance de las políticas sociales más importantes adoptadas durante sus seis años de gobierno, reseñó el avance en la lucha contra la discriminación en Bolivia y destacó el papel histórico del proceso de integración regional para los pueblos latinoamericanos.
“Latinoamérica vive lo que nunca vivió: su integración, su complementación, con sus pueblos orientados hacia una segunda liberación, yo diría definitiva”, definió el mandatario, al analizar la construcción y consolidación los bloques de integración, en especial de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).
En ese contexto, Morales resaltó la llegada a gobiernos de varios países de presidentes con “tendencias liberadoras” que tienen los “sueños de nuestros próceres”, aunque reconoció la difícil tarea de atender las demandas de los pueblos, como las del boliviano, que “estuvieron postergadas por más de 500 años”.
“Estamos en este proceso. Vamos consolidando una liberación y revolución democrática con el voto y no con la bala. Esa es la gran rebelión de los pueblos de Latinoamérica”, enfatizó Morales, quien el jueves llegó a Argentina, donde, entre otras actividades, participó del anuncio de inauguración del gasoducto Juana Azurduy con la presidente Cristina Fernández.
Al respecto, puso en contraste la capacidad de los países de la Unasur para resolver los conflictos internos y la injerencia sobre esos asuntos que antes practicaba Estados Unidos.
“Ahora los problemas limítrofes y políticos internos los resolvemos nosotros; antes estos problemas los resolvían desde el norte”, precisó y resaltó que fueron los países de la región los que salieron a defender su gobierno durante el intento de golpe que sufrió en 2008.
De la misma manera, cuando Colombia y Venezuela atravesaron un conflicto diplomático “fue Néstor Kirchner, al frente de la secretaría general de la Unasur, quien estaba ahí” para solucionarlo, reseñó.

LA FIGURA DE  KIRCHNER
“Néstor Kirchner, como secretario general de la Unasur, es el primer presidente sudamericano”, consideró Morales en referencia a los alcances la integración regional.
El mandatario hizo hincapié en la cláusula democrática del Tratado Constitutivo de la Unasur, a la que definió como “una gran integración”, con sus instituciones, como el Parlamento con sede en Bolivia, el Consejo de Defensa, y la “regionalización de la lucha contra el narcotráfico”.
En ese sentido, fustigó la “autoridad” de Estados Unidos para emitir informes y calificar a los países de la región según las políticas que aplican en este campo, cuando “son los países sudamericanos los que deberían ‘certificar a descertificar’ al norte, origen del narcotráfico y del mercado”.
En otro orden, Morales ponderó las políticas sociales de los seis años que lleva como presidente, entre ellas la Renta Dignidad, el ingreso universal para los mayores de 60 años; el Bono Juancito Pinto para eliminar la deserción escolar, y el Programa Alianza Rural, que financia el 70 por ciento con fondos del Estado pequeños proyectos productivos y cuya idea se exporta a África.
El mandatario evaluó, además, los avances culturales y de convivencia social en Bolivia en los últimos años, desde la llegada a la Cámara de Diputados de la primera mujer, en 1993.
Para ilustrar estos avances y a modo de anécdota, relató que cuando fue legislador a partir de 1994, “algunos eternos diputados de la derecha” con los que compartía el baño en la Cámara baja, “se daban vuelta” cuando él usaba los sanitarios, despreciando sus orígenes indígenas.
“Ahora nuestro Congreso está lleno de polleras, de legisladores vestidos de La Paz, de Cochabamba, de Potosí, de Chuquisaca”, y se crearon “sitios especiales para que los indígenas que nunca en su vida han tenido representación parlamentaria entren al Parlamento”, explicó.
En el nuevo Estado Plurinacional de Bolivia, “un indígena puede ser asambleísta con 300 ó 500 votos; antes nunca llegaban”, precisó y resaltó que fuera de estos cupos para los pueblos originarios, un ciudadano común necesita 170.000 votos para ser parlamentario.

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