Extraditan desde Brasil a un taxi boy chileno

Es por un crimen ocurrido hace 9 años en Confluencia. Asesinó de 14 puñaladas a un hombre de 43 años. 

El 3 de junio de 2012, cerca de las 15, dos vecinas de la calle Aconquija al 2300, en un grupo de viviendas conocido como Cooperativa Natania, en la zona Confluencia, vieron que salía agua y sangre de la casa de Guido Bustos, un hombre de 43 años que trabajaba en Galeno ART.

Las mujeres se miraron sorprendidas y dudaron sobre qué hacer, pero tras unos segundo resolvieron golpear la puerta para dar aviso de lo que podría tratarse de una pérdida de agua.

Los golpecitos a la puerta no hicieron otra cosa más que empujarla levemente. La puerta no estaba con llave. Las vecinas se aventuraron a ver qué ocurría y empujaron la puerta hasta que se abrió por completo.

A sus “Hola”, “Guido”, no había respuestas. El agua y la sangre habían convertido la casa en una laguna por la que transitaron estas mujeres hasta que el horror se les precipitó en la cocina donde hallaron a Guido tirado todo desnudo y desangrado. A las corridas y chapoteando salieron de la vivienda para dar aviso a la Policía.

Primero llegó un móvil de la comisaría 19 y tras comprobar el homicidio observaron que las canillas de la bacha de la cocina estaban las dos abiertas, esto fue lo que provocó que el agua ganara cada rincón de la casa hasta escurrirse junto con la sangre por la puerta que da a la calle.

EL PRINCIPAL SOSPECHOSO

Los oficiales de turno dieron aviso al departamento de Seguridad Personal que notificó a la fiscal de Graves Atentados contra las Personas, Sandra González Taboada.

La escena del crimen fue analizada por los criminalistas que secuestraron al menos dos cuchillos que parecían ser las armas utilizadas para ultimar a Bustos.

Además, observaron que la casa estaba toda revuelta como si hubiesen estado buscando, puntualmente, objetos para llevarse y dinero.

El cadáver fue enviado al Cuerpo Médico Forense que durante la autopsia determinó que le habían dado 14 puñaladas. En ese entonces una fuente forense explicó que la mecánica del ataque había sido de frente con puñaladas que venían de atrás hacia adelante en forma descendente. Es decir que quien asesinó a Guido lo estaba abrazando, cuando comenzó a apuñalarlo en la zona del cuello y la espalda.

Los padres de Guido, dueños de un hotel en calle Juan B Justo y Bouquet Roldán, confiaron a las autoridades que hacía tiempo habían perdido contacto con su hijo. No se hablaban.

Por su parte, las amistades tiraron lo que sería la punta del ovillo para desentrañar el crimen.

Hacía poco tiempo que tiempo que el hombre les había presentado a un chileno con el que estaba en una suerte de relación amorosa, Cuevas Reinao. Ese nombre comenzó a ser rastreado y en las averiguaciones realizadas salió a la luz que se trataba de un taxi boy.

Cuando presentaron todos estos informes al juez de instrucción se autorizó una serie de allanamientos en los que llegaron a la casa de Cuevas Reinao y lo encontraron con sus bolsos preparado para viajar.

SOLO SE LO NOTIFICO

La detención le frustró la huida, pero el juez determinó que no habían elementos lo suficientemente sólidos, a su entender, por lo que ordenó notificarlo de la investigación en curso y le dio la libertad supeditada teniendo que establecer un domicilio en Neuquén.

Con el correr de los días, los investigadores de Seguridad Personal finalmente recabaron suficientes elementos que comprometían al taxi boy en el crimen de Bustos.

Pero cuando consiguieron que el juez autorizara su detención ya era tarde, Cuevas Reinao se había esfumado. El pedido de búsqueda y captura nacional fue lanzado de inmediato.

Durante años se trabajó en la captura del hombre que al tener documento argentino y chileno logró evitar que dieran con su paradero. En 2015 un trámite puso en alerta a Seguridad Personal.

El taxi boy se había presentado en el Registro Civil de Santa Clara del Mar, ubicado a 30 kilómetros de Mar del Plata, para renovar el documento argentino. Una comisión policial partió para la ciudad costera y logró obtener la dirección que había dado en el Registro Civil, pero al ir a comprobar el lugar descubrieron que era un baldío.

Esperaron a la fecha de entrega del DNI que estaba programada para dentro de un par de días, pero el fugitivo nunca se presentó a retirarlo y ahí le perdieron definitivamente el rastro por años.

EN BRASIL

En 2019 el fiscal Agustín García en conjunto con Seguridad Personal solicitaron a Interpol la cooperación para la captura del taxi boy. Fue así que la agencia internacional lo puso en código rojo y al poco tiempo fue capturado en Brasil. El resto, fue todo burocracia internacional.

Se debió consultar a las autoridades del país carioca si ellos tenían alguna causa pendiente con el detenido y luego arrancó lo que se denomina un juicio de extradición que concluyó con la autorización para que Cuevas Reinao sea remitido a la Argentina.

Ahora, la fiscalía y Seguridad Personal aguardan el arribo del presunto asesino para estos días así poder formularle cargos por el crimen de Guido Bustos.

Fuente: La Mañana de Neuquén

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico