Falta de información, una larga espera y páginas sin actualizar

Una joven comodorense pretendía regresar a Comodoro después de permanecer 8 meses en Buenos Aires. No pudo subirse al avión a partir de una intrincada burocracia digna de Kafka.

El lunes retornaron los vuelos de cabotaje en Argentina en forma regular, ya que hasta entonces hubo algunos solo para llevar de vuelta a sus provincias a quienes habían quedado varados en otros puntos del país.

Cientos de ciudadanos esperaban entonces retornar a sus domicilios. Luana Calado era una de ellas. Se trata de una joven comodorense que se fue en febrero para comenzar sus estudios en la Universidad de Buenos Aires, pero la llegada del COVID-19 demandó que la cursada fuera de manera virtual, por lo que decidió regresar a esta ciudad para estar con su familia mientras retornan las clases presenciales.

Luana sacó el pasaje en agosto con la esperanza de que los vuelos volvieran en septiembre o en octubre. La primera fecha optativa marcaba que el 1 de este mes estaría en el aire, pero el viaje fue pospuesto para el 15; después para el 19 y finalmente para el 23. Fue informada de un nuevo cambio para el 30, pero unos días antes le informaron que debía viajar el 26.

Pese a todas las complicaciones, Luana pasó contenta el fin de semana por poder regresar a su casa y seguir con la cursada desde la virtualidad. Salió el lunes a las 9 del lugar donde se hospedaba para llegar al Aeropuerto de Ezeiza con tiempo ya que el primer vuelo de la “nueva normalidad” tenía previsto despegar a las 12:10.

LA ODISEA

En la puerta de la terminal aérea, a Luana le pidieron el DNI y el certificado único habilitante para circular. Los entregó y comenzó a hacer la fila. Estaba tranquila ya que sabía que el check-in lo había realizado en la página de la aerolínea de bandera.

Los problemas comenzaron cuando desde Aerolíneas Argentinas le pidieron el certificado de la aplicación Cuidar. Ella asegura que lo realizó, pero desde la empresa le pidieron otro. Miró a su alrededor y muchos tenían el mismo problema. “El certificado lo cambiaron de un día para el otro”, aseguró a El Patagónico.

Entonces Luana comenzó a hacer el trámite con su teléfono celular. El permiso le llegó rápidamente pero cuando se disponía a despachar su valija le pidieron el certificado que permite el ingreso a Chubut.

“Ese permiso no pude realizarlo porque estuve llamando a la Casa del Chubut y nadie contestaba. Llamé tres veces por día. Mi papá también llamó y nadie nos contestó. La página del Gobierno de Chubut tampoco tenía muy claro cómo hacer el trámite”, cuestionó la joven.

La falta de información hizo que la empleada de Aerolíneas le dictara letra por letra el link a Luana para que pudiera pedir el certificado. Mientras esperaba le pidieron que se colocara a un costado para que los pasajeros pudieran seguir despachando sus valijas.

Luana esperaba y veía cómo a muchos ciudadanos les pasaba lo mismo que a ella. Después de 40 minutos recibió el permiso pero ya era tarde.

“Cuando mi vuelo estaba por salir, recién ahí me llego mi autorización. Tuve un poco de esperanza porque eran los primeros vuelos y quizás lo podían retrasar. Había más de 20 personas a las que no nos dio el tiempo para hacer todos los trámites que te pedían porque nosotros fuimos con las requisitos de la página de Aerolíneas Argentina”, aseguró.

VOLVER EL VIERNES

Luana tenía todos los requisitos para volar pero la cinta ya estaba cerrada. No pudo tomar el vuelo. Tampoco lo pudo hacer otro vecino de Comodoro que no ve a su familia hace más de 9 meses y ciudadanos de Santa Cruz que reclamaban que si no los dejaban subirse al avión no tenían donde quedarse.

Los reclamos no tuvieron efecto y les reprogramaron el vuelo para este viernes a las 12:10, cuando salga el segundo avión desde Ezeiza hacia Comodoro.

“Me reprogramaron el vuelo pero nadie se hace cargo de los 2 mil pesos que tuve que gastar para llegar a Ezeiza. Me dijeron que esa era responsabilidad del pasajero. Así, ellos se sacan la responsabilidad de los permisos. Ojalá que a nadie le pase lo que me tocó pasar a mí”, sostuvo Luana, quien espera regresar a Comodoro y quedarse hasta que todo se normalice y volver a cursar sus estudios de manera presencial.

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