Firmaron un juicio abreviado los asaltantes de la pollería Shaddai

En el marco de la audiencia preliminar a la que fueron sometidos Jorge Vargas y Emanuel Arena, la Fiscalía presentó un acuerdo de juicio abreviado en el cual prestaron consentimiento los imputados y tras reconocerse como autores del asalto a la pollería Shaddai, aceptaron una pena de 5 años y 8 meses de prisión de cumplimiento efectivo.

La prisión preventiva de Vargas y Arena fue revisada el viernes por la juez natural de la causa, Mariel Suárez, quien a pedido del fiscal general Julio Puentes y del funcionario Facundo Oribones, hizo lugar al mantenimiento de la prisión preventiva hasta ayer, fecha en la que se realizó la audiencia preliminar.

En representación de Vargas actuó la defensora pública, Cristina Sadino, mientras que Arena recibió la asistencia del abogado particular, Daniel Fuentes.

En ese contexto, la parte acusadora presentó un acuerdo de juicio abreviado y lo sometió a la consideración de la magistrada para su correspondiente homologación. En ese documento se convino una pena de 5 años y 8 meses de prisión efectiva para los dos acusados como coautores del delito de robo agravado por el uso de arma de fuego cuya aptitud de disparo no se pudo tener por acreditada.

El acusador hizo referencia a la prueba mediante la cual se acreditó la materialidad y autoría del hecho en cabeza de los acusados y solicitó a la juez su homologación, mientras que los detenidos aseguraron que fueron informados sobre los alcances del acuerdo y prestaron su consentimiento, tanto sobre la responsabilidad que tuvieron en la empresa criminal, como con el monto de la pena que deberán cumplir.

EL HECHO

Hay que recordar que el asalto por el cual fueron acusados Vargas y Arena ocurrió el 9 de enero de este año, aproximadamente las 9:30, cuando ambos ingresaron a la pollería Shaddai, ubicada en Huergo al 3800. En ese lugar fueron atendidos por una empleada, ante quien primero se hicieron pasar por clientes y cuando ésta se dirigió a la parte trasera del local en busca de los productos solicitados, Arena pasó al otro lado del mostrador, se dirigió hacia ella y desde atrás le colocó un cuchillo en el cuello, ordenándole que se quedara tranquila porque se llevarían el dinero.

Luego, el delincuente redujo a la víctima en un cuarto ubicado en la parte posterior del local, donde se encontraba la heladera tipo cámara frigorífica. Mientras Arena mantenía reducida a la empleada, Vargas fue hasta el mostrador, abrió la caja registradora y sustrajo una determinada suma de dinero, la cual fue colocada en una bolsa de nylon.

El ladrón también tomó el teléfono de la empleada, el cual se encontraba sobre el mostrador, junto a la caja registradora, y luego regresó al cuarto donde se encontraba reducida la víctima, extrajo un arma de fuego tipo pistola de color cromado con cachas de color negro, con la cual le apuntó a la cabeza sin efectuar disparo y finalmente se fueron dejando a la víctima sentada en el suelo.

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