Florianópolis: Senderos ocultos más allá de la playa y los shoppings

Un nuevo atractivo revitalizó la zona norte de la isla y forma parte de la promoción turística que está desarrollando más allá de sus conocidos destinos.

La isla de Florianópolis, en el estado de Santa Catarina, cuenta desde el pasado mes de octubre con el primer Camino de Santiago de Compostela fuera de Europa, una picada de 21 kilómetros que cruza 4 iglesias, varios senderos, tiene vistas increíbles de las playas del sur de Brasil, y se ha constituido en el tramo brasileño de la famosa ruta compostelana.

“Fue un pedido que realizaron los peregrinos a la iglesia de Santiago y que fue aceptado. Son 21 kilómetros con la misma señalización que se utiliza en el Camino compostelano, que pueden ser usados para completar los kilómetros en Europa”, dijo a Télam el superintendente municipal de turismo de Florianópolis, Vinicius De Luca Filho.

Tal como sucede en los caminos que conducen a Santiago de Compostela, los peregrinos que hagan el trayecto de los 21 kilómetros recibirán la “Credencial”, que es el pasaporte donde se colocan los sellos que acreditan que se realizó un tramo del Camino compostelano, necesarios si se llega a la capital de Galicia para obtener “La Compostela”.

Este nuevo atractivo, que en poco tiempo ha revitalizado la zona norte de la isla, donde los peregrinos se alojan en los hoteles para realizar el camino, forma parte de la promoción turística que está desarrollando la isla más allá de sus conocido destino de playa.

“En la isla hay más de 50 senderos, la mayor parte con muy buena señalización y niveles de dificultad diversos que se pueden recorrer todo el año”, precisó De Luca Filho.

Recomendó el período de marzo a diciembre, donde las tarifas de los hoteles y restaurantes están más bajas “se puede disfrutar de la playa y la naturaleza y hasta el tránsito es más tranquilo”.

“Estos senderos se encuentran en toda la isla y algunos tienen más de 100 años de historia; además contamos con más de 150 guías bien formados y calificados que conocen la historia de estos senderos y pueden transformar una simple caminata en una experiencia turística única”, agregó.

Con más del 50 por ciento del territorio como reserva natural, los paisajes que se recorren durante la travesía por los senderos es inigualable: árboles gigantes, formaciones rocosas que se asoman por el azul del mar, cascadas, cavernas, la tupida vegetación de la Mata Atlántica, y construcciones del siglo XVIII, como los ingenios de mandioca donde se producía el harina.

“Además -añadió el funcionario- hay muy buena infraestructura, tanto hotelera como gastronómica. En los últimos años se han instalado muchos restaurantes internacionales, tanto en el centro de la ciudad como en Lagoa da Conceicao y en el norte de la isla, con precios para todos los gustos, algo inimaginable hace 10 o 15 años atrás”.

AVENTURAS EN EL MAR

Otras de las muchas atracciones que tiene la isla “que no es solo playa y shopping”, aclaró De Luca Filho, son dos ferias populares que atraen a miles de visitantes y locales, y que se han convertido en unas exitosas experiencias turísticas.

La primera es la Feria Nacional de la Ostra -Florianópolis es el lugar de Brasil que más produce estos moluscos bivaldos marinos-, que desde este año se realiza en el centro histórico de la ciudad de Florianópolis, capital del estado de Santa Catarina, junto al mercado público, con entrada libre y restaurantes típicos locales que participan, y que devino en la conformación de la Ruta de la Ostra.

“La fiesta es en septiembre, pero lo que llamamos ‘Ostra Experience’ se puede realizar todo el año con operadores turísticos especializados, donde se brinda la posibilidad al turista de embarcarse para visitar las haciendas de crianzas de ostras”, explicó.

Una vez llegados a destino, los turistas observan el proceso de cría, escogen las ostras, se las abre y prepara de variadas formas en el lugar, para luego degustarlas en los llamados ‘espetos de ostras’ -tal como hacen en Brasil con el pollo y la carne- donde se las prepara de 40 formas diferentes.

El segundo gran festejo popular, que se realiza en abril o mayo dependiendo de la temporada de pesca, es la Fiesta de la Tainha, también en el centro de la ciudad.

Se trata de uno de los productos más típicos de la isla que se sirve en el mercado público y se puede degustar en restaurantes que trabajan con frutos de mar. Es tan popular que hasta hay un voluminoso merchandising a la venta, desde adhesivos hasta remeras con el logo: “I love Tainha”.

En este caso también se creó una experiencia turística de la mano de un producto muy popular, apto para toda la familia, en el que un total de entre 8 a 10 personas se embarcan en pequeños botes de tronco de árbol hasta donde aparece el cardúmen, tiran las redes y ayudan a los pescadores a arrastrarlas hacia la playa.

“Es una experiencia muy agradable y pintoresca donde la gente participa en lo que se llama el ‘lanzo da tainha’, esas redes que pueden atrapar de una a dos toneladas de peces por lanzamiento. Lo pescado se divide entre quienes ayudaron y el resto se vende en las pescaderías. Luego, el mismo pescador prepara el pescado y lo sirve al lado del mar, es una aventura fantástica”, aseguró.

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