Florianópolis: una playa brasileña con con corazón argentino
Al este del estado de Santa Catarina se encuentra esta ciudad que cuenta con más de 42 playas a su alrededor, ideales para la práctica de disciplinas deportivas y el descanso de turistas argentinos, uruguayos y paraguayos, quienes cada año copan estos balnearios de arenas blancas y aguas cristalinas.
Florianópolis es una ciudad brasileña con corazón argentino. Cada verano, y durante todo el año, sus playas reciben a miles de turistas que cruzan la frontera para disfrutar de sus paradisíacas aguas que se combinan con deporte, descanso, y sobre todo sol y calor.
Es la capital del estado brasileño de Santa Catarina, bautizada en homenaje al ex-presidente Floriano Peixoto, en reemplazo de su anterior denominación “Nossa Senhora do Desterro” (Nuestra Señora del Destierro).
La ciudad se encuentra al este y es bañada por el Océano Atlántico. Gran parte de su territorio está situado en la isla que lleva el nombre del estado, donde se encuentran 42 playas, muchas en estado virgen y poco conocidas por los turistas. Existen además dos grandes lagunas: Lagoa da Conceição (Laguna de agua salada) y Lagoa do Peri (Laguna de agua dulce).
Viajar allí desde Comodoro Rivadavia cuesta alrededor de 11 mil pesos ida y vuelta. Sin embargo, en un imán para el turismo pese al aumento que registró su valor en los últimos años.
Florianópolis además de sus playas, brinda la posibilidad de realizar recorridos en vehículos todo terreno. De esta forma, los días de descanso, disfrutando del mar y la arena, se pueden combinar con la acción que ofrecen travesías por los caminos de la isla recortada por bahías, lagunas y serranías.
Los paseos para los cuales se requiere una camioneta 4x4 son escasos. Más bien se encuentran caminos rurales con alguna dificultad si el terreno está mojado, debido a la consistencia de la tierra colorada. Por esta razón, quizá lo más divertido es tratar de encontrar esas sendas en los parajes más apartados de la isla.
Estos caminos atraviesan caseríos de origen azoriano, llamados así por las islas portuguesas de las Azores, donde el turismo masivo no llega, y conducen a bahías en las que se cultivan ostras, y a playas perdidas a las que sólo se accede caminando una hora a través del monte. Esos pueblos a la vera de los caminos son muy diferentes a las localidades turísticas de la isla donde se asienta la mayoría de los hoteles, por lo que vale la pena realizar la excursión.
LA PLAYA SU PRINCIPAL ATRACTIVO
Florianópolis es hermosa, sin embargo, se debe tener en cuenta que es un lugar muy lluvioso, por lo que es casi seguro tener que soportar una tormenta. La costa brasileña es bastante húmeda y los chaparrones pueden estar a la orden del día. Pero una jornada sin sol puede matizarse con un programa de excursiones dentro del Estado de Santa Catarina: Camboriú, Brusque o Blumenau, a un centenar de kilómetros son algunas de las alternativas.
Por su parte, en la isla hay cerca de 100 playas ubicadas en todo su perímetro. La mejor época para visitar este lugar es sin duda enero y febrero donde la temperatura supera los 30 grados, pero es la más cara, por lo que los turistas eligen viajar durante todo el año.
Los hoteles Pousada Oceanomare, Fragata Apart Hotel y Pousada Barratur son los preferidos. Mientras que el pescado y los mariscos definen la gastronomía de este lugar de ensueño donde las arenas blancas son una característica natural, y muchas de las aguas aún no fueron intervenidas por el hombre, ya que las virtudes de sus 42 playas turísticas permiten darse este tipo de lujos.
Por su parte, la transparencia del agua asombra a los visitantes, quienes entre otros lugares eligen Praia Mole, una playa con aires juveniles, donde la fiesta está latente y los surfistas aprovechan a despuntar el vicio con grandes olas que son un espectáculo para la vista. Otra opción es Lagoinha do Leste, una pequeña playa con escasos servicios, pero muy segura por su bajo oleaje, ideal para los niños.
Uno de los platos típicos de la isla es la Seqüência de camarâo, un plato consistente en camarones preparados de diferentes formas, y que normalmente viene acompañado por pescado y cangrejo en su concha.
Mientras que los bares típicos son una buena alternativa para comer o tomar algo, para luego seguir camino por el centro de la ciudad y conocer sus lugares históricos y los alrededores de la plaza central.
En la ciudad el Mercado Público del Centro, es un típico paseo para los lugareños con venta de productos frescos como pescados, mariscos y verduras, y también de calzado. También las aldeas de pescadores en Brasil son un lugar de ensueño para los amantes de la vida cotidiana de cada poblado.
Entre el Centro y Canasvieiras se encuentra Santo Antonio de Lisboa donde todavía hay una vieja iglesia que se remonta a los inicios de la ciudad por el 1700. Mientras que el paseo en barco a la isla de Anhatomirim es imperdible. El mismo sale desde el centro o del muelle de Canasvieiras. Allí se encuentra un fuerte restaurado muy interesante.
Es la capital del estado brasileño de Santa Catarina, bautizada en homenaje al ex-presidente Floriano Peixoto, en reemplazo de su anterior denominación “Nossa Senhora do Desterro” (Nuestra Señora del Destierro).
La ciudad se encuentra al este y es bañada por el Océano Atlántico. Gran parte de su territorio está situado en la isla que lleva el nombre del estado, donde se encuentran 42 playas, muchas en estado virgen y poco conocidas por los turistas. Existen además dos grandes lagunas: Lagoa da Conceição (Laguna de agua salada) y Lagoa do Peri (Laguna de agua dulce).
Viajar allí desde Comodoro Rivadavia cuesta alrededor de 11 mil pesos ida y vuelta. Sin embargo, en un imán para el turismo pese al aumento que registró su valor en los últimos años.
Florianópolis además de sus playas, brinda la posibilidad de realizar recorridos en vehículos todo terreno. De esta forma, los días de descanso, disfrutando del mar y la arena, se pueden combinar con la acción que ofrecen travesías por los caminos de la isla recortada por bahías, lagunas y serranías.
Los paseos para los cuales se requiere una camioneta 4x4 son escasos. Más bien se encuentran caminos rurales con alguna dificultad si el terreno está mojado, debido a la consistencia de la tierra colorada. Por esta razón, quizá lo más divertido es tratar de encontrar esas sendas en los parajes más apartados de la isla.
Estos caminos atraviesan caseríos de origen azoriano, llamados así por las islas portuguesas de las Azores, donde el turismo masivo no llega, y conducen a bahías en las que se cultivan ostras, y a playas perdidas a las que sólo se accede caminando una hora a través del monte. Esos pueblos a la vera de los caminos son muy diferentes a las localidades turísticas de la isla donde se asienta la mayoría de los hoteles, por lo que vale la pena realizar la excursión.
LA PLAYA SU PRINCIPAL ATRACTIVO
Florianópolis es hermosa, sin embargo, se debe tener en cuenta que es un lugar muy lluvioso, por lo que es casi seguro tener que soportar una tormenta. La costa brasileña es bastante húmeda y los chaparrones pueden estar a la orden del día. Pero una jornada sin sol puede matizarse con un programa de excursiones dentro del Estado de Santa Catarina: Camboriú, Brusque o Blumenau, a un centenar de kilómetros son algunas de las alternativas.
Por su parte, en la isla hay cerca de 100 playas ubicadas en todo su perímetro. La mejor época para visitar este lugar es sin duda enero y febrero donde la temperatura supera los 30 grados, pero es la más cara, por lo que los turistas eligen viajar durante todo el año.
Los hoteles Pousada Oceanomare, Fragata Apart Hotel y Pousada Barratur son los preferidos. Mientras que el pescado y los mariscos definen la gastronomía de este lugar de ensueño donde las arenas blancas son una característica natural, y muchas de las aguas aún no fueron intervenidas por el hombre, ya que las virtudes de sus 42 playas turísticas permiten darse este tipo de lujos.
Por su parte, la transparencia del agua asombra a los visitantes, quienes entre otros lugares eligen Praia Mole, una playa con aires juveniles, donde la fiesta está latente y los surfistas aprovechan a despuntar el vicio con grandes olas que son un espectáculo para la vista. Otra opción es Lagoinha do Leste, una pequeña playa con escasos servicios, pero muy segura por su bajo oleaje, ideal para los niños.
Uno de los platos típicos de la isla es la Seqüência de camarâo, un plato consistente en camarones preparados de diferentes formas, y que normalmente viene acompañado por pescado y cangrejo en su concha.
Mientras que los bares típicos son una buena alternativa para comer o tomar algo, para luego seguir camino por el centro de la ciudad y conocer sus lugares históricos y los alrededores de la plaza central.
En la ciudad el Mercado Público del Centro, es un típico paseo para los lugareños con venta de productos frescos como pescados, mariscos y verduras, y también de calzado. También las aldeas de pescadores en Brasil son un lugar de ensueño para los amantes de la vida cotidiana de cada poblado.
Entre el Centro y Canasvieiras se encuentra Santo Antonio de Lisboa donde todavía hay una vieja iglesia que se remonta a los inicios de la ciudad por el 1700. Mientras que el paseo en barco a la isla de Anhatomirim es imperdible. El mismo sale desde el centro o del muelle de Canasvieiras. Allí se encuentra un fuerte restaurado muy interesante.
