Fortalecen seguimiento estatal a los planes de las operadoras

Respaldado por el Senado de la Nación, un proyecto elaborado por el legislador Marcelo Guinle apunta directamente a las empresas petroleras, quienes deberán presentar informes sobre los planes desarrollados a la Secretaría de Energía de la Nación con el objetivo de recuperar los niveles de reservas de petróleo y gas del país.

El proyecto aprobado en noviembre pasado indaga sobre los proyectos y políticas del área energética nacional a los efectos de «sostener el objetivo de autoabastecimiento» y particularmente sobre cuál sería el «volumen de inversión anual genuina requerida en cada cuenca» estimado por la Secretaría de Energía a fin de sostener esa premisa.

EN HIDROCARBUROS
Al mismo tiempo, en el ámbito específico de la exploración hidrocarburífera, requiere información sobre los planes para «recuperar e incrementar» el horizonte de reservas e indaga si se ha analizado el impacto que tendría sobre la balanza comercial, el costo interno de los insumos energéticos y la recaudación tributaria una eventual necesidad de importar combustibles fósiles por encima del 10% de la producción local.
«Un dato a tener en cuenta es que tanto las exportaciones de gas como de petróleo han ganado incidencia en las exportaciones totales del país, lo que implica una mayor dependencia en la recaudación fiscal vía retenciones, las cuales impactan de manera directa en mayores recursos presupuestarios que, eventualmente, podrían verse afectados», alertó el representante chubutense en la Cámara de Senadores.
«Al mismo tiempo, en algunas provincias productoras el ingreso por regalías llega a significar más del 50% de sus recursos propios», recordó.

DEMANDA CRECIENTE
Guinle recordó que casi el 80% de la matriz energética de Argentina se encuentra abastecida por combustibles fósiles, es decir petróleo y gas, los cuales han mostrado en los últimos años, una baja considerable y preocupante respecto a su producción, en contraposición de una demanda creciente, expansiva y diversificada, observada a lo largo de todo el país.
De acuerdo a datos oficiales, la producción nacional de crudo viene registrando una baja en los últimos años, mostrando los datos del año 2005 una merma del 21%, respecto del pico productivo del periodo 1997/98.
Asimismo, la producción de gas ha marcado un descenso del 3% durante el año 2005 respecto del período anterior.
Por otro lado, los horizontes de reservas probadas de ambos insumos, han ido declinando mostrando a la fecha reservas entre 9 y 10 años para el petróleo y 12 años para el gas. «Si bien se observan parcialmente algunos repuntes productivos en yacimientos de la Cuenca del Golfo San Jorge, en líneas generales no se han recuperado los niveles de inversión en exploración necesarios, a fin de remontar la curva declinante de reservas», puntualizó el legislador chubutense.
«Es evidente la necesidad de estar permanentemente informado de la planificación en el sector. Contar con esta información ayudará a definir sobre el destino que deberán seguir comunidades enteras en la búsqueda de sostener y estabilizar sus actividades productivas. Sólo a través del manejo consciente de toda la información, sin retaceos, y abriendo esta a la sociedad en su conjunto, se podrán tomar decisiones de política sectorial capaces de sustentar economías regionales dependientes de recursos no renovables, tal el caso de los hidrocarburos», concluyó.

POCO ALENTADOR
Según pronósticos de la consultora Economía & Regiones, el país deberá comprar en el exterior, dentro de apenas un año y medio, crudo equivalente al 8,3% de la demanda actual. Esto es casi un 20% de lo que produjo el año pasado la provincia petrolera más importante de la Argentina, Neuquén.
«Al precio de hoy, el costo de esas compras rondaría los 1.160 millones de dólares por año con un agravante conocido en el mundo petrolero: una vez que se empieza a importar, la economía de un país puede acostumbrarse a eso, por lo que se vuelve más difícil incentivar la exploración», anuncia el pedido formal elaborado por el senador Marcelo Guinle.
Se podría revertir esta acusiante situación seguramente, con nuevos descubrimientos, en el mediano plazo pero ¿qué medidas está tomando la dirigencia nacional al respecto? Las proyecciones provinciales a través de todas las administraciones consultadas prevén caídas anuales de la producción de entre el 3 y el 5% hacia el futuro.
¿Qué significaría para el país y los argentinos, en los hechos, importar? Principalmente, precios más caros. Económicamente hablando, todo o casi todo es petróleo en este mundo: combustibles, lubricantes, plásticos, telgopor, pinturas, asfalto, fertilizantes. En concreto: automóviles, computadoras, televisores, anteojos, juguetes, pasajes de avión, ropa, zapatillas, útiles escolares, muebles, almohadones, colchones, insecticidas, pavimento, pegamentos, paquetes de fideos, cañerías. Todo tendrá precios más caros para los usuarios, precisamente, lo que el Gobierno quiere evitar al mantener los precios de los hidrocarburos controlados y separados de su evolución internacional.
Desde 1998, el año de mayor producción en su historia, hasta hoy, la extracción de crudo de la Argentina cayó un 21 por ciento.
A fines del año pasado, el país tenía los volúmenes de 1994, apenas un 30% por encima de lo que registraba en 1993, cuando empezó la desregulación del sector. Se encuentra, pues, en una situación similar a la que imperaba antes de las privatizaciones, como si nada se hubiera hecho desde entonces, pero sin el horizonte de reservas que existía en esos años.
La comparación puede ser molesta: la Argentina es, junto con Colombia, el único país de América del Sur que ve caer su producción petrolera en uno de los momentos más extraordinarios de esta industria en el mundo, cuando es más atractivo explorar y extraer. Hay que remitirse a la década del 70, durante la revolución iraní, para encontrar precios más altos.
La producción mermó un 3,9% aquí y un 0,4% en Colombia, y subió en Brasil (11,1%), Ecuador (1,1%), Perú (11,5%), Trinidad y Tobago (13,6%) y Venezuela (1,1 por ciento).

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