Fox: una opción lógica entre los hatchback
Luego de la actualización estética, el Fox sumó al tope de su gama el renovado 1.6 de 16 válvulas, asociado a la nueva caja manual de 6 marchas. La incorporación más importante es el ESP.
Por fuera mantiene el estilo y los rasgos globales de la marca. La trompa es el punto más compartido por la familia Volkswagen, ya que si se mira de frente a este modelo es lo mismo que observar una Suran, un Gol o un Voyage. Su silueta elevada, el alerón posterior y llantas de aleación (16") de 5 rayos dobles, son algunos de los condimentos que forman la personalidad de este compacto. Atrás tiene un corte diferente con las ópticas más rectas que invaden parte del portón.
Para analizar el habitáculo debemos apelar nuevamente a la comparación con la Suran, ya que es idéntico por configuración y espacio, salvo por el baúl más chico. Respecto al anterior no hay demasiados cambios. Es nuevo el volante y la plancha frontal en las versiones con el equipo de audio más completo y navegador agrupados en una pantalla táctil, práctica y fácil de entender. Nuestra unidad contaba con GPS.
La postura de manejo que es ciertamente elevada por la posición de la butaca que además de una ubicación más erguida, permite mayor espacio para las piernas de los que viajan atrás.
Al igual que Suran, las versiones de entrada vienen con el motor 1.6 (8 válvulas) de 101 CV asociado a una transmisión manual de cinco marchas, y las más completas traen el flamante 1.6 de 110 caballos que se puede combinar con la manual de seis velocidades como "nuestra" unidad, o la automatizada I-Motion. La caja manual es otra de las grandes incorporaciones del Fox y se lleva realmente bien con el propulsor.
El andar ya demuestra una evolución por las mejoras en motor y caja. En cuanto a comportamiento dinámico está en un escalón intermedio entre un despliegue con buen confort y un andar correcto en ruta. Va bien en general, con agradable insonorización y una dirección de lo más obediente. La altura de la carrocería no lo favorece demasiado en las curvas y es ahí donde aparecen algunas inclinaciones. También lo hace un poco sensible a vientos laterales, pero volvemos a destacar la llegada del ESP por ser un guardián silencioso siempre listo para actuar.