Hace diez años descubrió un juego del que casi nadie hablaba en la ciudad. Hoy impulsa un espacio dedicado a la difusión del Go en la Patagonia, enseña en escuelas de Chubut, representa a la Argentina en competencias internacionales y trabaja para que una disciplina con miles de años de historia encuentre nuevas generaciones de jugadores en Comodoro Rivadavia.
Hace diez años, Franco Ignacio Correa compraba tableros, piedras y relojes para un proyecto que todavía no existía. Apenas estaba descubriendo el Go, una disciplina milenaria nacida en Asia que en Comodoro Rivadavia era poco conocida.
No había clubes consolidados, no había instructores locales y tampoco una comunidad numerosa que justificara semejante inversión. Sin embargo, estaba convencido de que tarde o temprano encontraría otras personas interesadas en aprender.
Una década después, aquellas piedras siguen sobre los tableros, pero el escenario es completamente distinto. Correa integra el grupo de jugadores más fuertes del país, representó a la Argentina en el Mundial Amateur de Go disputado en Japón en 2024, volverá a vestir la camiseta nacional en la Copa Primer Ministro de Corea y, al mismo tiempo, se convirtió en uno de los primeros instructores contratados por un organismo estatal para enseñar Go dentro del sistema educativo argentino.
Su recorrido personal acompaña el crecimiento de una disciplina que logró abrirse paso en Comodoro y que hoy busca consolidar su futuro en las aulas.
UN ENCUENTRO INESPERADO CON UN JUEGO MILENARIO
La historia comenzó lejos de los torneos internacionales. Correa conocía el ajedrez desde chico, como tantos otros. Había aprendido a mover las piezas jugando con familiares y siempre sintió curiosidad por los juegos de estrategia. Sin embargo, su primer contacto con el Go llegó mucho más tarde, mientras cursaba la Licenciatura en Matemática.
Durante una charla con compañeros surgió una conversación sobre ajedrez. En ese contexto, un profesor lanzó una frase que quedó resonando: "El ajedrez es muy lineal. Un juego complejo es el Go". Aquella observación despertó su curiosidad. Tiempo después, la noticia sobre AlphaGo terminó de impulsarlo a conocer el juego.
El impulso definitivo llegó en 2016, cuando el mundo entero hablaba de AlphaGo. El programa desarrollado por DeepMind acababa de derrotar al surcoreano Lee Sedol, uno de los mejores jugadores del planeta, en un acontecimiento que marcó un antes y un después en la historia de la inteligencia artificial.
Para Correa, aquella noticia fue reveladora.
"Vi la noticia de AlphaGo y dije: esto es lo que me habían dicho. Ahí empecé a jugar", comenta en entrevista con El Patagónico.
Lo que descubrió fue un juego radicalmente diferente al ajedrez. Mientras el objetivo del ajedrez es capturar al rey rival, en el Go los jugadores buscan controlar una porción del tablero mayor que la de su adversario. También cambia la dimensión del juego: el ajedrez se juega sobre un tablero de 8×8 casillas, mientras que el Go utiliza uno de 19×19 intersecciones. Esa diferencia permite dimensionar la complejidad estratégica del Go y ayuda a comprender por qué las computadoras tardaron mucho más tiempo en dominarlo.
CONSTRUIR UNA COMUNIDAD DESDE CERO
Cuando decidió aprender, las opciones disponibles en Comodoro eran muy limitadas.
Existían algunas personas que conocían el juego, pero no había una estructura organizada para enseñar, practicar o competir. La formación dependía casi exclusivamente de la iniciativa personal. Videos, aplicaciones, transmisiones de partidas y horas de estudio independiente fueron las herramientas con las que comenzó a desarrollar sus conocimientos.
Sin embargo, Correa no tardó en advertir un problema. Si quería que el Go creciera en la ciudad, alguien debía generar espacios para que otros también pudieran acercarse.
"Siempre mi idea fue que, si no hay algo, lo haré para que haya para otro. A alguien le tiene que tocar eso". Con esa lógica nació el Club Go Comodoro.
El proyecto comenzó de manera modesta, pero con una convicción poco habitual. Cuando todavía estaba dando sus primeros pasos como jugador, Correa ya compraba materiales pensando en un crecimiento futuro.
"Cuando apenas empecé y todavía no sabía mucho compré un montón de piedras, tratamos de comprar relojes porque sabíamos que en algún momento esto iba a crecer. Hoy es todo el material que tengo para dar clases y para que tengan en el club".
La apuesta resultó acertada. Diez años después, el club sigue activo con encuentros y clases semanales para quienes desean conocer el Go en Comodoro y es una de las referencias del sur en el mapa del Go argentino.
EL LARGO CAMINO DE UN AUTODIDACTA
La evolución deportiva de Correa avanzó en paralelo al crecimiento del club.
Sus primeros torneos fueron virtuales, aprovechando las plataformas que conectan jugadores de distintas partes del mundo. Más tarde comenzaron los viajes para participar de competencias presenciales y establecer vínculos con la Asociación Argentina de Go, institución fundada a principios de la década de 1970 y responsable de organizar los principales torneos nacionales.
En 2018 disputó su primer Torneo Argentino. Desde entonces participó todos los años. Su progreso fue constante. En el sistema de graduación utilizado por el Go, los jugadores avanzan desde los rangos Kyu hasta alcanzar los niveles Dan. Los primeros corresponden a las etapas formativas, mientras que los Dan identifican a los jugadores avanzados. El sistema Kyu-Dan fue heredado por las artes marciales a fines del siglo XIX, cuando el creador del judo lo incorporó como método de graduación.
Correa atravesó cada una de esas etapas prácticamente sin formación tradicional. Durante años aprendió observando videos, analizando partidas y estudiando por cuenta propia. Esa formación autodidacta le permitió desarrollar un estilo competitivo muy particular y adquirir confianza para enfrentarse a rivales de mayor nivel.
Recuerda como hitos personales las primeras victorias frente a jugadores que, en teoría, estaban varios escalones por encima.
"Alguna vez era 5 Kyu y le gané a un 3 Kyu. Después fui 3 Kyu y alguna vez le gané a un Dan y dije: no puede ser".
Actualmente integra el grupo de jugadores más fuertes del país y continúa perfeccionándose con entrenamiento internacional. Su profesor intentó convertirse en profesional en Corea y posteriormente se instaló en Francia, donde llegó a ser considerado uno de los jugadores más fuertes de Europa. Hoy Correa toma clases con él y participa regularmente de entrenamientos frente a jugadores Dan europeos.
FERNANDO AGUILAR Y LA TRADICIÓN ARGENTINA DEL GO
Para entender el desarrollo del Go en Argentina hay un nombre que aparece inevitablemente: Fernando Aguilar.
Poseedor del rango 7 Dan amateur, el máximo nivel posible fuera del profesionalismo, es considerado uno de los jugadores más importantes de Sudamérica. Su historia está ligada a los orígenes mismos de la disciplina en el país.
Según relató Correa, el tío de Aguilar fue quien introdujo el Go en Argentina y él formó parte de aquella generación pionera que comenzó a practicarlo cuando prácticamente nadie sabía de qué se trataba. Más de cincuenta años después, sigue siendo la principal referencia competitiva del país.
La relación con Comodoro no se limita a la admiración deportiva. Aguilar fue uno de los responsables del instructorado que permitió formar nuevos docentes de Go en distintas regiones del país.
"Fernando nos dio un instructorado. Así que además soy instructor de Go".
EL TORNEO QUE LE CAMBIÓ LA CABEZA
Aunque acumuló numerosas participaciones en torneos nacionales, hay un torneo que Correa recuerda como un punto de inflexión. Fue durante un Campeonato Latinoamericano disputado en Buenos Aires.
Llegó sin expectativas especiales. El torneo anterior se había realizado en Cancún y aquella edición representaba una oportunidad accesible para medirse con algunos de los mejores jugadores del continente. El objetivo era competir, aprender y disfrutar la experiencia.
Lo que ocurrió fue muy diferente.
A medida que avanzaban las rondas siguió acumulando victorias frente a rivales cada vez más fuertes. El sistema de competencia empareja a los jugadores según sus resultados, por lo que cada triunfo implica enfrentar oponentes de mayor nivel en la siguiente ronda.
Correa siguió ganando. Primero ante jugadores de categorías similares. Después frente a jugadores Dan. Más tarde continuó superando rivales cada vez más exigentes.
Cuando consiguió su cuarta victoria consecutiva sintió que ya había alcanzado el mejor resultado de su carrera. Sin embargo, todavía quedaban dos rondas.
Terminó el torneo invicto. Seis partidas. Seis victorias.
"Para mí el diferencial de ese torneo fue que fui sin expectativa. Fui libre. No me puse yo un palo en la rueda".
Aquella actuación confirmó algo que hasta entonces aparecía como una posibilidad lejana: podía competir con los jugadores más fuertes.
JAPÓN, EL MUNDIAL AMATEUR Y UNA META CUMPLIDA
Desde que empezó a jugar, Correa tenía un objetivo claro: representar a la Argentina. Con el paso de los años comprendió cómo funcionaban los mecanismos de clasificación y comenzó a seguir de cerca los resultados de los torneos nacionales. Sabía que mantenerse entre los mejores podía abrirle una oportunidad.
La posibilidad se concretó después del Torneo Argentino de 2023.
Terminó sexto, una ubicación importante pero que no garantizaba automáticamente una plaza internacional. Sin embargo, la elección de los representantes también depende de la disponibilidad de los jugadores mejor posicionados para afrontar viajes largos y costosos.
Cuando varios de los candidatos desistieron, la Asociación Argentina de Go comenzó a recorrer el orden de mérito. Entonces llegó el correo electrónico. Argentina tenía una plaza para el Mundial Amateur de 2024 y él sería el representante.
"Fue una locura. Más allá de que lo esperaba un poco, igual nada te prepara para eso".
La noticia implicaba mucho más que una competencia. Nunca había viajado más allá de Chile. Ni siquiera tenía pasaporte.
Debía organizar su primer viaje intercontinental para competir en Japón frente a algunos de los mejores jugadores amateurs del planeta.
"Llegar allá, poner un pie, fue otra dimensión".
El Mundial reunió a representantes de países donde el Go forma parte de la vida cotidiana y donde muchos jugadores dedican años a intentar convertirse en profesionales.
Correa debutó con una victoria frente a un jugador 4 Dan y posteriormente enfrentó rivales de nivel 6 Dan. Más allá de los resultados, hubo una imagen que lo impactó especialmente: sentarse frente al tablero y ver su nombre acompañado por la bandera argentina.
"Yo sé que a Argentina no le interesa mucho porque muy pocos saben lo que es el Go, pero yo lo estoy representando. Estoy representando a Comodoro, a Chubut, a la Patagonia".
COREA EN EL HORIZONTE Y LAS ESCUELAS COMO APUESTA DE FUTURO
Mientras se prepara para representar nuevamente a la Argentina en la Copa Primer Ministro de Corea, Correa concentra buena parte de su tiempo en un desafío que considera incluso más trascendente que cualquier competencia internacional: consolidar la llegada del Go al sistema educativo.
Hace pocas semanas, el Ministerio de Educación de Chubut incorporó la disciplina al Programa Provincial Pluricultural de Juegos de Mesa, una iniciativa que amplió el trabajo que ya se realizaba con el ajedrez y que también incluye un juego tradicional mapuche. La incorporación del Go se produjo luego de que el Ministerio de Capital Humano de la Nación lo sumara a sus propuestas educativas, una decisión que abrió la puerta para que distintas provincias comenzaran a implementarlo. En Chubut, la experiencia dio un paso más al convertirse en una política educativa concreta.
Para la comunidad del Go argentino, se trata de un hecho histórico. Correa y Juan Viñas, instructor radicado en Puerto Madryn, se convirtieron en los primeros docentes contratados por un organismo gubernamental para enseñar esta disciplina en el país.
"Somos los primeros que somos contratados por un ministerio o ente gubernamental oficial para enseñar Go en la historia del Go en Argentina", destacó.
La propia Asociación Argentina de Go también subrayó la relevancia del programa: "Con estas acciones, Chubut se posiciona como una de las primeras provincias en llevar el Go a las aulas de forma sistemática. Esto constituye un hecho sin precedentes para la Asociación Argentina de Go: por primera vez en su historia, instructores de Go son designados por un organismo gubernamental específicamente para la enseñanza del juego."
La experiencia ya comenzó en la Escuela N.º 757 de Comodoro Rivadavia, donde la propuesta inicialmente prevista como un taller extracurricular terminó incorporándose a la currícula por decisión de la institución.
Sin embargo, el programa no se limita a esa experiencia. Cualquier institución puede solicitar la visita de un instructor a través de Dino, mediante talleres, charlas o propuestas adaptadas a las características de cada establecimiento, con el objetivo de ampliar la presencia del Go en distintos puntos de la provincia.
Para Correa, ese crecimiento representa el verdadero futuro de la disciplina.
"Todos los que juegan y difunden el juego siempre vieron que la mejor jugada es tratar de meter el Go a las escuelas".
Después de una década impulsando el desarrollo del Go en Comodoro Rivadavia, considera que el desafío ya no pasa solamente por formar jugadores competitivos, sino por acercar el juego a nuevas generaciones. Según distintos estudios, su práctica favorece la concentración, la paciencia, la resolución de problemas y la toma de decisiones, además de promover un espacio de exploración, respeto mutuo y aprendizaje compartido.
