Fue mordida por un Rottweiler y sufrió graves heridas en un brazo
María Ester Ojeda fue atacada por un perro a pocos metros de su casa, cuando se dirigía a tomar el transporte público de pasajeros. Sufrió importantes mordeduras en la cabeza y en su brazo izquierdo que lo tiene infectado. Denunció que los dueños del animal la miraron y no la ayudaron. Radicó la denuncia penal y espera que la Justicia accione contra los propietarios.
Una vez más la tenencia irresponsable de un perro puso en riesgo la vida de una persona en la calle. Debido a las graves lesiones que sufrió, la mujer decidió denunciar lo ocurrido ante El Patagónico para que la Justicia accione contra los dueños del can que permanecería en el mismo domicilio de donde se escapó.
En una sala del Hospital Regional, María Ester Ojeda junto a su marido, decidió relatar ayer la grave agresión que sufrió por parte de un rottweiler, considerado una de las razas más peligrosas para domesticar.
El ataque ocurrió a las 9 del lunes sobre la calle Ricardo Torá al 3400, en un sector del barrio Cerro Solo. Como todos los lunes María Ester salía a realizar sus actividades religiosas debido a que es testigo de Jehová.
A pie hacía su habitual recorrido para dirigirse a la parada del transporte urbano. Desde Ricardo Torá tenía que continuar por Mariano Rodríguez y llegar hasta la parada ubicada a pocos metros de la Escuela 739.
Al contar el episodio a este diario recordó: iba a hacer mis actividades a la mañana y no vi al perro porque iba pensando en mi tarjeta SUBE, en el (teléfono) celular. Este es mi camino que hago todos los lunes porque vivo en esa cuadra".
Según contó, primero sintió el toreo del perro y se me vino. Yo empecé a los gritos y me tiró al piso". Ya con el perro encima, María Ester atinó a colocar su brazo izquierdo para cubrirse el rostro y el rottweiler "me agarró todo el brazo y la cabeza porque estoy mordida".
La víctima a gritos pidió auxilio para que alguien la ayudara. "Uno de mis vecinos salió, miró de lejos y se volvió a meter" y como si fuera poco, "salió la familia que son los dueños de los perros, me miraban y no reaccionaban. Yo les pedía que me ayudaran, lamentó.
Un hombre, que tenía puesta una campera de color azul o celeste fue el único que se acercó a la mujer y "se ve que él sacó el perro de encima de mí porque me levantó y me agarró de este otro brazo (derecho), detalló Ojeda.
Ese testigo acompañó a la mujer hasta su casa, donde salieron a auxiliarla su marido y una de sus hijas, quienes la trasladaron a la guardia del Hospital Regional, donde recibió las curaciones y desinfecciones de rigor.
"Los médicos me dijeron que fuera a la comisaría a hacer la denuncia y así fui como estaba, toda enchastrada en sangre, reconoció ayer María Ester, confirmando que en la Seccional Quinta le recepcionaron la denuncia.
Las autoridades policiales informaron anoche que hoy notificarán al Juzgado de Paz, debido a que se trató de una contravención y no de un delito. Sin embargo, la víctima sufrió lesiones graves, según constataron los médicos.
LOS PROPIETARIOS DEL
CAN NO SE ACERCARON
El día del ataque María Ester regresó a su domicilio y por la madrugada tuvo que volver a ser llevaba al centro asistencial, donde se encuentra internada. Todo su brazo izquierdo se encuentra desgarrado y el miércoles fue sometida a un estudio específico para analizar ese miembro.
"Me dijeron que tengo muy arruinado abajo del brazo así que debo tener infección porque el perro me agarró todo el brazo en diferentes partes. Salía como si fuera carne picada y con grasa, explicaron los médicos, graficó.
Los especialistas además le efectuaron varios puntos en el cuero cabelludo por las mordeduras sufridas.
El marido de la mujer, César Ojeda, señaló que el dueño del animal reside en Ricardo Torá 3430, a cinco casas" de donde viven ellos. Hasta ahora la familia solo preguntó el estado de salud de la mujer.
Mientras tanto, María Ester junto a su familia permanece en el hospital y desconoce si el perro está en la casa de sus propietarios o si el Ministerio Público Fiscal tomó intervención en el caso para secuestrar el animal y someterlo a control veterinario.
"El rottweiler estaba afuera, pero ellos saben tenerlo adentro. No sé la razón de porqué estaba afuera. Es más después nos enteramos que había atacado a otro joven que agarró del cuello al perro. Era un perro grande y yo parecía un papelito en el piso y debo pesar como 80 kilos", ilustró entre risas María Ester, un poco más tranquila luego del mal momento que tuvo que pasar.
En una sala del Hospital Regional, María Ester Ojeda junto a su marido, decidió relatar ayer la grave agresión que sufrió por parte de un rottweiler, considerado una de las razas más peligrosas para domesticar.
El ataque ocurrió a las 9 del lunes sobre la calle Ricardo Torá al 3400, en un sector del barrio Cerro Solo. Como todos los lunes María Ester salía a realizar sus actividades religiosas debido a que es testigo de Jehová.
A pie hacía su habitual recorrido para dirigirse a la parada del transporte urbano. Desde Ricardo Torá tenía que continuar por Mariano Rodríguez y llegar hasta la parada ubicada a pocos metros de la Escuela 739.
Al contar el episodio a este diario recordó: iba a hacer mis actividades a la mañana y no vi al perro porque iba pensando en mi tarjeta SUBE, en el (teléfono) celular. Este es mi camino que hago todos los lunes porque vivo en esa cuadra".
Según contó, primero sintió el toreo del perro y se me vino. Yo empecé a los gritos y me tiró al piso". Ya con el perro encima, María Ester atinó a colocar su brazo izquierdo para cubrirse el rostro y el rottweiler "me agarró todo el brazo y la cabeza porque estoy mordida".
La víctima a gritos pidió auxilio para que alguien la ayudara. "Uno de mis vecinos salió, miró de lejos y se volvió a meter" y como si fuera poco, "salió la familia que son los dueños de los perros, me miraban y no reaccionaban. Yo les pedía que me ayudaran, lamentó.
Un hombre, que tenía puesta una campera de color azul o celeste fue el único que se acercó a la mujer y "se ve que él sacó el perro de encima de mí porque me levantó y me agarró de este otro brazo (derecho), detalló Ojeda.
Ese testigo acompañó a la mujer hasta su casa, donde salieron a auxiliarla su marido y una de sus hijas, quienes la trasladaron a la guardia del Hospital Regional, donde recibió las curaciones y desinfecciones de rigor.
"Los médicos me dijeron que fuera a la comisaría a hacer la denuncia y así fui como estaba, toda enchastrada en sangre, reconoció ayer María Ester, confirmando que en la Seccional Quinta le recepcionaron la denuncia.
Las autoridades policiales informaron anoche que hoy notificarán al Juzgado de Paz, debido a que se trató de una contravención y no de un delito. Sin embargo, la víctima sufrió lesiones graves, según constataron los médicos.
LOS PROPIETARIOS DEL
CAN NO SE ACERCARON
El día del ataque María Ester regresó a su domicilio y por la madrugada tuvo que volver a ser llevaba al centro asistencial, donde se encuentra internada. Todo su brazo izquierdo se encuentra desgarrado y el miércoles fue sometida a un estudio específico para analizar ese miembro.
"Me dijeron que tengo muy arruinado abajo del brazo así que debo tener infección porque el perro me agarró todo el brazo en diferentes partes. Salía como si fuera carne picada y con grasa, explicaron los médicos, graficó.
Los especialistas además le efectuaron varios puntos en el cuero cabelludo por las mordeduras sufridas.
El marido de la mujer, César Ojeda, señaló que el dueño del animal reside en Ricardo Torá 3430, a cinco casas" de donde viven ellos. Hasta ahora la familia solo preguntó el estado de salud de la mujer.
Mientras tanto, María Ester junto a su familia permanece en el hospital y desconoce si el perro está en la casa de sus propietarios o si el Ministerio Público Fiscal tomó intervención en el caso para secuestrar el animal y someterlo a control veterinario.
"El rottweiler estaba afuera, pero ellos saben tenerlo adentro. No sé la razón de porqué estaba afuera. Es más después nos enteramos que había atacado a otro joven que agarró del cuello al perro. Era un perro grande y yo parecía un papelito en el piso y debo pesar como 80 kilos", ilustró entre risas María Ester, un poco más tranquila luego del mal momento que tuvo que pasar.
