Gabriela Correa, el emblema de las "viudas negras"
No es la única, pero sí la más famosa. Al menos la detuvieron más de una vez por la misma causa: engañar a hombres que la llevaban a sus domicilios creyendo que pasarían una noche ardiente y despertaban solos y sin sus pertenencias de valor. A uno de ellos incluso le llevaron un Mini Cooper. Gabriela Correa sabe detectar incautos en la noche comodorense; incluso alguna vez hizo víctima a un famoso deportista.

El domingo 19 de noviembre del año pasado, a la madrugada y después de salir de un boliche del centro de la ciudad, un hombre se ofreció a llevar a dos mujeres que vio en la zona de La Loma. Ambas accedieron y entonces el conductor empezó a sentirse “ganador” y las invitó a su casa a “tomar algo”. Las chicas le sonrieron, se miraron y al unísono respondieron que sí, pero con la condición de que luego él las llevara a su casa. El incauto no vio inconvenientes.

Llegaron hasta la casa del hombre, en la Fracción 14 –entre el Cordón Forestal y el barrio Amaya-, bebieron algo, hubo música, risas; el clima empezó a ponerse especial mientras las chicas mostraban toda su sensualidad a través del baile. Fue lo último que vio la víctima

Cuando horas después se despertó, además de un LED de 40 pulgadas, un microondas, un Octapad y la billetera con toda su plata y documentación, le faltaba el Toyota Etios.

G.V. sabía que se iba a ganar las burlas de su entorno, pero la bronca pudo más que el pudor e hizo la denuncia en la Seccional Quinta. Eran las 19 de un domingo que no terminó como él esperaba.

Pero G.V. tuvo suerte y mientras pedía a todos sus conocidos ayuda para encontrar el vehículo, pudo reconocer a una de las sospechosas a través de un álbum fotográfico con el que cuenta la policía. Era Gabriela Alejandra Correa, una joven que hoy tiene 26 años y que entonces se hallaba en libertad condicional por una larga cadena de delitos, la mayoría de ellos por engañar a incautos como G.V.

Tal vez él sea el amigo del grupo que le dedicó la cumbia que circula en las redes sociales y que se ha hecho tan popular en las últimas horas.

LA TELARAÑA

Dos años y siete meses antes, el 20 de abril de 2015, Gabriela Correa había seducido en un boliche bailable a un joven que la llevó a su casa. Allí, la mujer le hizo beber un somnífero con el que el malogrado seductor quedó plácidamente dormido, mientras ella se llevaba todo lo que encontraba de valor, utilizando también el vehículo de la víctima, un Mini Cooper. El delito fue calificado como robo agravado y posteriormente a Correa se la condenó en un juicio abreviado en el que se le unificaron diversas causas.

Es que ese año había sido bastante particular para Correa, ya que había sido compañera de correrías del famoso Cristian “Chucky” Monsalvo, con quien robaron en varias viviendas deshabitadas y no se descarta que también a pretendidos seductores que terminaron siendo víctimas de los encantos de la “viuda negra” y no hayan querido hacer la denuncia. En algunos círculos, era vox populi que uno de ellos había sido un famoso jugador de básquet que la conoció en la costanera y la llevó a su departamento céntrico. El deportista amaneció con dolor de cabeza y sin varias de sus pertenencias.

Correa pudo acceder ese año al arresto domiciliario porque estaba embarazada, la misma condición en que se hallaba en septiembre de 2012, cuando solo tenía 19 años y era novia de Matías Mulheman, el hombre que mató y descuartizó a Héctor Rogel el 25 de septiembre de 2012 en el barrio Moure. El asesino alegó en su defensa que la víctima había ofendido a su pareja y por eso había reaccionado violentamente. No alcanzó a llegar a juicio porque murió en el incendio de la Seccional Sexta, ocurrido meses después.