Geraldine Mayer, la influencer denunciada por su hijo y la vida de lujo que exhibía en redes

La influencer Geraldine Mayer cerró sus redes tras las denuncias públicas de su hijo Tomás.

Durante años, Geraldine Mayer construyó una sólida presencia en redes sociales como referente del mundo de la moda y el lujo. Sin embargo, en las últimas horas su nombre comenzó a ocupar otro lugar en la conversación pública luego de que su hijo, Tomás Cataldi, difundiera un video en el que la acusó de haber ejercido maltrato psicológico durante toda su vida.

El testimonio del joven de 20 años tuvo un fuerte impacto en las plataformas digitales y rápidamente se viralizó. A partir de entonces, comenzaron a multiplicarse los mensajes sobre la influencer, que hasta ese momento era conocida por compartir viajes, marcas de lujo y escenas de una aparente vida familiar ideal.

“Todos escuchen el testimonio de Tomi el hijo de Geraldine Mayer, una influencer que dice tener una vida perfecta llena de lujos pero en realidad es una manipuladora y mala persona”, fue uno de los mensajes que empezó a circular en redes junto al video publicado por Cataldi, quien también apuntó contra su padre.

En medio de la repercusión, Mayer decidió cerrar sus perfiles en redes sociales, donde desde hacía más de una década mostraba su rutina, sus compras, sus looks y sus constantes viajes. En sus publicaciones era habitual verla abordando vuelos internacionales, exhibiendo accesorios de reconocidas firmas de lujo y compartiendo imágenes de su vida cotidiana junto a su familia.

Antes de convertirse en influencer, Geraldine Mayer comenzó su camino con un blog dedicado a la moda. Con el paso del tiempo fue ganando popularidad hasta transformarse en una de las creadoras de contenido más reconocidas dentro del universo fashion argentino.

En 2016, cuando todavía combinaba su actividad como productora con la de bloguera, en una entrevista contó cómo encontraba inspiración para crear contenido. “La inspiración viene de muchos espacios. En mi caso me gusta estar siempre un paso adelante y mirar los streetstyle internacionales, viajar y traer revistas, libros, y todo lo que esté relacionado con las tendencias del momento”, explicaba en aquel entonces.

En esa misma nota también relataba el crecimiento de su comunidad de seguidores y el reconocimiento que recibía en la vía pública. “A veces, me llegan mensajes de personas que dicen que se mueren por conocerme”, recordaba.

Hasta hace pocos días, buena parte de los comentarios que recibía Mayer estaban vinculados con el nivel de vida que mostraba en internet y las marcas de lujo que formaban parte de su guardarropa.

“De grande quiero ser como Geraldine Mayer que no sé qué chori hace, pero vive viajando y está plagada de ropa”; “Recién vi el perfil de una que se llama Geraldine Mayer y quedé temblando de ver la cantidad de carteras Chanel, Gucci y Vuitton que tiene en no sé cuántos colores. Y eso que ni me fijé en los zapatos y zapatillas. En cada foto tiene puestos unos cuatro mil dólares, guau”, escribían algunos usuarios.

Sin embargo, tras la difusión del video de Tomás Cataldi, el tono de las publicaciones cambió por completo y comenzaron a aparecer mensajes relacionados con las acusaciones realizadas por el joven.

“Vean en tiempo real como le llegan comentarios a Geraldine Mayer luego del video donde su hijo Tomás la expone como madre narcisista y manipuladora. Ya restringió todas sus redes”, fue otro de los posteos que se viralizó durante las últimas horas.

A su vez, varios usuarios aseguraron que la imagen que la influencer proyectaba en internet siempre les había generado dudas. Una seguidora resumió esa sensación con un comentario que también comenzó a compartirse ampliamente: “La sigo hace años a Geraldine Mayer, siempre me llamó la atención el nivel de vida alejado de la realidad en el que vivía nivel compraba Hermes como cualquiera compra fideos en un súper. Pero también siempre me dio vibra extraña. No todo lo que brilla es oro en redes sociales”.