Golpeó a dos mujeres y se suicidó al llegar la policía

El agresor ingresó con intenciones de retomar una relación sentimental y ante la negativa golpeó a su ex pareja y a la hermana. Al verse rodeado por la policía se disparó.

Ocurrió durante el fin de semana, en el barrio San Alberto del partido de La Matanza, en una finca ubicada sobre la calle Gaboto 5925 en el cruce con Agdala. Rodrigo González, un joven de 33 años, quien se desempeñaba como mozo en el barrio porteño de Palermo, se acercó hasta el domicilio de Verónica Elizabeth Romano, de 37 años y fisicoculturista, con quien había cortado su relación sentimental hacia unos meses. El quería rehacer la pareja.

Insólitamente, y ante la posibilidad de que Verónica no le abriera la puerta, ingresó trepando por la parte posterior de la casa aprovechando el momento en que la mujer había salido a realizar compras.

Cuando Verónica regresó es sorprendida por Rodrigo, "ya estaba violento" dijo la mujer en su declaración, y agregó: "Me tomó del cuello y gritaba vamos a volver".

Ante la respuesta negativa de ella, le da golpes de puños en la cara, la tira al piso y continúa su ataque con patadas en el cuerpo. En ese momento interviene Romina, hermana de Verónica, forcejea con Rodrigo y también recibe golpes. Sin embargo logra quitar a su hermana de las garras del agresor.

Dolorida y semi inconsciente, Verónica se reincorpora y se sienta en una silla del comedor de la casa. El agresor, lejos de calmarse, sale a buscar un pistola que tenía en el auto, gritando "te voy a matar"; vuelve a la propiedad, forcejea por segunda vez con Romina, pero la mujer no puede evitar que reingrese a la casa.

La hermana de Verónica logra salir y alertar a una patrulla policial que pasaba por allí. "Desde la calle se escuchaban los gritos; te voy a matar", relató Romina en su declaración.

El personal policial decide ir por Rodrigo. "Me mato yo", dijo. Subió al primer piso desde la habitación se escucha una detonación de arma de fuego.

Cuando ingresó la policía encuentra a Rodrigo recostado en la cama boca arriba todo ensangrentado sin signos vitales. Al costado estaba la pistola calibre 7.65, con cachas marrón. Tenía el número de serie limado, estaba sin municiones, solo había cargado una bala y la vaina servida quedo junto a su rostro.

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