GUILLERMO GLASS descubriendo la magia en las alturas

Un nuevo aporte a Viajes y Turismo. Una nueva aventura de Guillermo Glass y un grupo de amigos que tienen como objetivo, descubrir lo maravilloso de las alturas. Como en nuestro número 122, volvemos a compartirles la experiencia que nos envió plasmado en relatos e imágenes, nuestro amigo esque-lense.

Esta vez fue el turno del cerro Cóndor, en la provincia de Catamarca. Guillermo Glass y Darío Bracali emprendieron la marcha y aquí le ofrecemos gran parte del relato del los protagonistas.
... todo comenzó el 7 de enero de 2007, cuando partimos desde San Fernando del Valle de Catamarca rumbo al Paso Internacional San Francisco, distante unos 500 kilómetros. Eran las 12.30 horas cuando arrancamos, en una camioneta, con Darío (Bracali) en busca de nuevas cumbres. Teníamos un objetivo claro, el Cerro Cóndor (6.373 m.s.n.m. según el IGM), y algunos otros por resolver.
Previa parada en Fiambalá, para visitar a Jonson Reynoso, Santo Patrono de los montañistas en Catamarca, llegamos a La Gruta (3.878 m.s.n.m.) a las 24.00 horas. Éste sería nuestro lugar para aclimatar durante los próximos días.
La Gruta es un puesto de Vialidad Provincial de Catamarca que brinda, a un módico precio, alojamiento a los montañistas que desean intentar alguna de las tantas cumbres cercanas (entre ellas, la del Cerro Incahuasi, de 6.638 m.s.n.m. y la del Cerro San Francisco, de 6.016 m.s.n.m.).

8 de enero: Hoy es un día de aclimatación y permaneceremos aquí. Hay unas 20-25 personas de la Agrupación de Montaña Calchaquí que están aclimatando para intentar el Cerro San Francisco en unos días. También 3 chicos del Centro Andino Buenos Aires que esperan a unos compañeros para irse al Cerro Incahuasi. Nuestro día transcurre sumamente tranquilo. Nos sentimos bien después del gran desnivel que hicimos ayer. Durante la tarde vamos hasta el Paso San Francisco (4.748 m.s.n.m.), 21 kilómetros más adelante por la ruta, para someter a nuestro cuerpo aún más a la falta de oxígeno y que trabaje contrarrestándola. Observamos un panorama increíble de cumbres pero nuestro objetivo aún no se ve. Se recortan en el horizonte el Fraile (6.062 m.s.n.m.), el Nevado (5.822 m.s.n.m.), el Medusa (6.121 m.s.n.m.), el Muerto (6.488 m.s.n.m.), el Ojos del Salado (6.879 m.s.n.m.), entre otros.

9 de enero: Nos levantamos temprano, calentamos agua y, a las 7.00 horas ya estamos disfrutando unos mates rumbo a Fiambalá. Tenemos que volver para revisar el arranque de la camioneta que está fallando y así no podemos adentrarnos en los inhóspitos terrenos de la Puna, rumbo al Cerro Cóndor. En caso que algo no anduviera no hay forma de avisar. Mientras la revisan realizamos algunas compras que nos encargaron y almorzamos. Buscamos la 4x4, a la que le cambiaron los carbones del burro de arranque, y volvemos a La Gruta. Son las 17.00 horas cuando llegamos. Mientras preparo unos mates, Darío y David Lucero, líder del grupo catamarqueño, improvisan una charla que Darío les dará a los chicos que están incursionando por primera vez en montañas de más de 6.000 metros. Compartimos la cena y a dormir.

10 de enero: En un despertar tranquilo, observamos el alboroto del Grupo Calchaquí que alista su equipo para partir hacia el Cerro San Francisco. Nosotros tomamos unos mates y cargamos los bolsos en la camioneta. A las 10.45 horas arrancamos. Después de casi 14 kilómetros por la ruta rumbo al Paso Internacional, tomamos una huella en construcción (sólo para 4x4) que va hacia el Salar de Antofalla.
Se trata de una vía muy precaria. Avanzamos lentamente. En el kilómetro 26 vemos, por primera vez, nuestro objetivo. Entendemos porque lo llaman así. Parece un cóndor parado, metiendo su cabeza entre las alas. Se trata de una gigantesca masa volcánica constituida por varios conos unidos entre sí. Del borde se proyectan coladas de lava, algunas de color rojizo y por encima, las basálticas de color negro. Seguimos la huella y en el kilómetro 38 encontramos una bifurcación.
Decidimos ir por la derecha ya que es la más acondicionada. De a poco nos vamos introduciendo en un verdadero campo de escoriales (formaciones de lava esponjosa de los volcanes). Luego de 6 kilómetros más llegamos a la base del Cerro Peinado, donde encontramos un mirador natural y vemos la ruta lógica de aproximación al Cerro Cóndor, pero varios cientos de metros debajo de donde estamos. Era la huella de la izquierda. Igualmente, la mirada queda absorbida por lo que vemos.
Aprovechamos a comer y a estudiar el camino a seguir. Volvemos tras nuestros pasos hasta la bifurcación y tomamos la otra opción, por unos 6 kilómetros, donde termina la huella hecha por topadora y comienzan una serie de rastros de 4x4 que bajan la empinada cuesta. Bajamos 450 metros en sólo unos pocos minutos, por un terreno arenoso. No sabemos si podremos salir por ahí. Llegamos a dos lagunas separadas por una estrecha franja de tierra.
Llegamos a los pies del cerro Cóndor y armamos campamento al lado de una lengua de escoriales, a 4.786 m.s.n.m. Etapa de 63.5 kilómetros. Desnivel subida: + 908 metros.

11 de enero: Amanecemos temprano y evaluamos si subir o esperar un día mas para aclimatar mejor. Optamos por la segunda, así que dormimos un rato más. Casi desperezándonos almorzamos y decidimos ir a caminar un poco y ver como sigue la ruta para arriba. Nuestra meta es llegar hasta el primer filo y lograr una mejor perspectiva. Hasta donde vemos la cosa no mejora, son acumulaciones de piedras de diferentes tamaños y subimos, cual saltimbanco, saltando de piedra en piedra.
Después de varias horas fuera, volvemos al campamento y picamos algo mientras armamos las mochilas. Para rematar calentamos unas latas de guiso de lentejas.

12 de enero: A las 9.30 horas salimos después de comer unas galletitas y tomar un poco de jugo. Lentamente vamos ganando altura. De piedra en piedra, de col en col, nos proponemos como objetivo una brecha que creemos está a una buena altura para permitirnos mañana realizar un intento a cumbre. Son las 15.50 horas. Pasando la brecha encontramos un vallecito con varios metros cuadrados de fina arena entre los bloques de piedra. Decidimos armar la carpa ahí ya que hicimos un buen desnivel (783 metros) y nos quedan unos 800 metros, aproximadamente, para mañana. Pero sin mochilas. Además, desde la planicie de arena en la que estamos, arranca una canaleta de piedras con una pendiente realmente apabullante. Mejor, lo dejamos para mañana... con nueva energía. Comemos algo caliente y temprano nos vamos a dormir.
Etapa de 3.7 kilómetros en línea recta. Desnivel subida: + 783 metros.

13 de enero: Suena el despertador a las 6.00 horas pero ya los dos estamos despiertos. A las 6.55 horas estamos dando los primeros pasos. El sol apareció pero aún no nos da directamente. Encaramos la canaleta con resignación pero animados. Después de casi dos horas estamos en un valle donde podemos ver, a nuestra izquierda y algunos cientos de metros arriba, un filo cumbrero. Evaluamos la carta del IGM pero se trataría de la cumbre secundaria. Seguimos dentro del valle que va torciendo a la derecha. Cada tanto paramos a hidratarnos y ver el panorama.
Al mediodía vemos el macizo de la cumbre principal, pero no el punto más alto. Llegamos a un valle previo al col entre cumbres. Seguimos subiendo por las laderas del macizo de la derecha y a las 13.50 horas llegamos a una pequeña cumbre donde no encontramos nada de nada. Es la cumbre Norte. El GPS nos dice que tiene 6.432 m.s.n.m. Darío mira a través del clinómetro hacia la otra cumbre y... la cumbre Principal es la otra. Armamos una pequeña pirca con una nota y a las 14.10 horas partimos. Bajamos hasta el col (casi 70 metros debajo nuestro) y volvemos a subir los casi 85 metros hasta la cumbre Principal. Llegamos a las 15.30 horas. Ahí si hay una pequeña pirca con algunos testimonios. Dentro de una botella plástica encontramos un papel que dice, textualmente: “Llegamos aquí el 27 de octubre de 1996 a las 15.32 horas. Aparentemente somos los primeros.
No encontramos mas nada, así que deducimos que seríamos el tercer ascenso absoluto a la montaña y primer ascenso a la cumbre secundaria. El día está despejado y la vista es excelente en todas las direcciones. Nos deleitamos con la cantidad de montañas que divisamos a nuestro alrededor. Destacan el Antofalla al norte, el Peinado al este, el Incahuasi, el San Francisco, el Muerto, el Ojos del Salado, el Tres Cruces al sur.
A las 16.30 horas empezamos a bajar y llegamos al C1 a las 19.45 horas. El camino de regreso lo hacemos por el que debió ser el de subida, y optimizamos en distancias y tiempos.
Etapa de 3.5 kilómetros en línea recta, de subida y 1.8 kilómetros en línea recta, de bajada. Desnivel subida: + 879 metros. Desnivel bajada: – 879 metros.

14 de enero: Desarmamos el campamento, armamos las mochilas y emprendemos la retirada a las 10.45 horas. Ensimismados llegamos al CB a las 13.00 horas. Reacomodamos todo en la camioneta y a las 13.30 horas ya estamos andando. Comenzamos, cada uno por su lado, a pensar en como será la salida por las pendientes de arena. Bordeamos la laguna mayor por la izquierda, siguiendo una débil huella y el instinto de Darío. Lentamente vamos ganando altura faldeando la ladera.
Llegamos a un pequeño promontorio y evaluamos la situación. A lo lejos vemos la huella principal, creemos que si logramos superar lo que nos queda hacia ella, lograremos subir. Nos largamos y en un pequeño resalte quedamos a centímetros de subir. Para atrás, para adelante, en primera, en segunda, marcha atrás... nada. No logramos subir. Paleamos los 20 centímetros de ceniza y arena que cubren las ruedas, pero no hay caso.
Desandamos los 40 kilómetros restantes y, ni bien llegamos a la ruta, desplegamos los mapas y evaluamos las posibilidades que tenemos para hacer algún cerro en un día. Sin decidirnos, llegamos a La Gruta a las 17.30 horas. En una pequeña charla con David, líder del grupo catamarqueño que fue al San Francisco, compartimos vivencias y hacemos una visita obligada a las termas. Después, cena y a dormir.  

CERRO CENIZO
(5.239 m.s.n.m. (Según GPS) y 5.227 m.s.n.m. (Según IGM)).

15 de enero: Madrugón nuevamente. A las 7.00 horas arrancamos desde la Gruta camino a Fiambalá. A mitad de camino, unos 92 kilómetros, llegamos a La Coipa. Ahí empieza el camino de ripio que va al CB del Monte Pissis (por su cara Este). Lo tomamos. Estamos a 3.300 m.s.n.m. Después de 38 kilómetros llegamos a la Mina de los Aparejos, abandonada. A su lado un par de lagunas, del mismo nombre, están llenas de flamencos rosados.
Seguimos camino por una huella más débil y llegamos a las 10.30 horas al pie del Cerro Cenizo, nuestro nuevo objetivo. Hicimos, desde la ruta, 58 kilómetros. Ahora estamos a 4.551 m.s.n.m. Nos alistamos y a las 11.00 horas ya estamos caminando. Seguimos una ladera que, tras sucesivos hombros, llega al filo cumbrero. Casi sin darnos cuenta, llegamos a la cumbre. Son las 13.50 horas. Nuevamente no encontramos nada y nos parece que la cumbre principal está más allá.
Estamos en la cumbre Norte. Hacemos una pequeña pirca, almorzamos y continuamos. Esta vez se trata de un gran plateau cumbrero. 2.4 kilómetros nos separan de una nueva cumbre. Llegamos y vemos una nueva cumbre más al sur. Según el clinómetro ésta sería la principal, pero decidimos ir a ver. Nos separa casi 1 kilómetro aún. De camino, encontramos un montón de piedras acumuladas.
Tomamos el punto en el GPS y seguimos, emocionados, rumbo a la cumbre Sur. Llegamos a las 15.00 horas y comprobamos que, definitivamente, la cumbre más alta es la del medio. Desandamos el camino y en la cumbre Principal hacemos una pequeña pirca y dejamos una nota. Se trataría del primer ascenso moderno a éstas cumbre. Empieza a entrar un frente de nubes y a bajar la temperatura así que acomodamos nuestras cosas y, a las 16.30 horas empezamos a bajar. Tras un rápido descenso, a las 17.30 horas estamos en la camioneta y a las 20.30 horas llegamos a Fiambalá.
Etapa de 2.90 kilómetros en línea recta, de subida; 6.70 kilómetros de tránsito entre cumbres (ida y vuelta, en línea recta), y 2.65 kilómetros en línea recta, de bajada. Desnivel: + 688 metros y – 688 metros.

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