Hace un año que vecinos del Moure viven rodeados por un "río cloacal"

Sobre la calle Marcelo Berbel del barrio Moure los vecinos deben convivir con un "río cloacal" que se formó después del temporal del año pasado. Según dicen, el problema se originó cuando "la Municipalidad rompió caños cloacales" para arreglar una pérdida en el Cordón Forestal. "Nos hemos cansado de reclamar en el municipio y nadie brinda una respuesta sobre los diversos focos de infección" con los que deben convivir hace un año. Niños con diarrea, alergias y dolores de cabeza son algunas de las consecuencias que provoca este problema.

“Hace un año que estamos así. Vinieron, rompieron allá (señalando unos caños de cloacas) y se fueron. Esto fue creciendo cada día hasta que se convirtió en un río. Cada tanto vemos una camioneta de la ‘Muni’ que viene a sacar una foto y se va. Mientras, nosotros nos tenemos que bancar el olor a mierda todos los días”.

Así resume Salvador, uno de los miles de vecinos que reside sobre la calle Marcelo Berbel al 1.600, el problema con el que deben convivir en esa zona del barrio Moure.

Es que hace casi un año se formó un río cloacal que se extiende varias cuadras creando un gran foco infeccioso para los habitantes del sector.

Los vecinos encuentran en la Municipalidad al único responsable de esta problemática y critican que a casi un año del temporal más grande que sufrió esta ciudad, la ayuda nunca llegó a esa parte de Comodoro.

“Ellos (por el municipio) vinieron y rompieron unos caños porque querían arreglar una pérdida en el Cordón Forestal. Trabajaron como mucho una semana. Sacaron tierra y supuestamente iban a tapar todo, pero dejaron todo así nomás. Esto es un río de mierda; no hay otra palabra”, cuestiona Salvador mientras se tapa la nariz con una remera debido a la intensidad del olor que se genera en la puerta de su casa, sobre todo en días de mucho calor como los de la semana que concluyó ayer.

“Al principio era un poco de agua nada más, pero ahora ya es increíble la cantidad de agua que pasa por acá. Esto no se aguanta más. Uno abre la puerta todos lo días con el miedo que la mierda se te meta adentro de tu casa. A ellos (el municipio) les importa tres carajos cómo vivimos nosotros. Total somos el Moure; no somos el Juan XXIII”, agrega.

La situación de los vecinos es desesperante. Es que cada día que pasa la cantidad de desechos cloacales crece sobre la calle Berbel. “Esto aumenta todos los días y hay días que no podes respirar del olor. ¿Cómo pretenden que vivamos así? Esto es inhumano. La gente no tiene dónde ir y hay ‘criaturas’ que juegan y todo. En el Centro y en los otros barrios se enojan porque no hay pavimento, pero nosotros hace un año que vivimos en la mierda pura. Lo único que pedimos es que arreglen una pérdida para que podamos salir a tomar el colectivo sin descomponernos”, cuestionó el vecino.

NIÑOS ENFERMOS

Otra de las consecuencias con las que deben convivir hace casi un año los vecinos del Moure son las distintas enfermedades que se generan a partir de este foco de infección. Fiebres, dolores de cabeza, vómitos, diarrea y alergias son una constante.

Sin embargo, la preocupación más grande pasa por la vulnerabilidad en la que se encuentran los más pequeños. Es que son ellos quienes más padecen las consecuencias por las irresponsabilidades de quienes deben velar por su bienestar.

“Acá los nenes tienen vómitos por lo menos dos o tres veces a la semana; otros tienen dolor de cabeza y de estómago. Nos hemos cansado de pedir ayuda. Nos la pasamos más en el Hospital que en otro lado y siempre nos dicen que es por la cloaca; estamos solos; a nadie le importamos. La Municipalidad podría ponerse los pantalones y demostrar que le interesamos todos por igual porque yo lo único que veo es que trabajan en el Centro y en dos barrios donde se sacan fotos con los vecinalistas”, critica Viviana, quien asegura que su marido acusa alergias desde que comenzó el problema en el sector.

La situación empeora con el paso de los días y genera temor, cansancio y resignación entre los habitantes del sector. “Alguien tiene que venir y cerrar esa cloaca. Nosotros limpiamos, pero que hagan algo porque un nene se puede morir. Nosotros seguimos acá porque es nuestro barrio y estábamos bien hasta que ellos (el municipio) vinieron y rompieron todo. No tenemos a dónde ir porque acá construimos todo lo que tenemos. No es justo que mi nene o el de la vecina se la pasen en el Hospital y no pueda jugar con sus amigos. No es justo que tengamos que abrir la puerta y nos encontremos con este olor insoportable. Y tampoco es justo que vivamos como animales porque nosotros teníamos un barrio normal. Acá están esperando que se muera alguien para que tomen conciencia de lo que está pasando y, si eso sucede, ya sabemos quién es el único responsable”, acota Viviana.

SIN PROMESAS NI RESPUESTAS

Los habitantes del Moure están indignados porque nadie ha escuchado sus reclamos. “Nosotros somos del Moure; por eso no nos escuchan. A los demás barrios les han dado ayuda. Nosotros no queremos ningún beneficio; solo que paren esto porque así ya no se puede vivir”, reclama Alejandra, otra vecina damnificada.

“El municipio nunca apareció. Solo rompió y se fue. Parece que no le interesa esta parte de Comodoro porque ningún político vino acá. Por lo menos que vengan a mentirnos, pero parece que ni siquiera sus mentiras nos merecemos porque no les servimos. Lo poco que hemos hecho acá es por cuenta propia, pero no podemos arreglar un río de cloaca”, considera la mujer.

La molestia de los vecinos también pasa porque hay días en que la cantidad de desechos cloacales es tan grande que amenaza con llevarse sus viviendas. “Cuando esto crece demasiado, tenemos que llamar a Defensa Civil para que le dé aviso a la Cooperativa y pueda bajar un poco la cantidad de agua. Eso es lo único que podemos hacer”.

Asimismo, los damnificados criticaron al municipio por la falta de ayuda después del temporal. “Acá lo único que hicieron fue ponerle la vacuna antitetánica a los más grandes porque después nunca vinieron y pensamos que no van a venir más. Nos hemos cansado de enviar cartas, de llamar y de protestar, pero no nos dan bolilla. Hemos pedido bateas para sacar un poco de basura y tampoco nos dan respuesta. A nosotros no nos alcanza para pagar bateas todos los días, sino limpiaríamos un poco pero ni siquiera eso pueden hacer”, lamenta Alejandra.

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