Hace una década el incendio de Casa Tía enlutaba a la comunidad

A 10 años no existen responsables penales por lo ocurrido. En el juicio, a pedido de la Fiscalía, el Tribunal de lo que era la Cámara Primera del Crimen absolvió a los obreros que fueron imputados por el incendio seguido de muerte y remitió la causa a la instrucción para profundizar la investigación y llegar a los verdaderos responsables. A mediados de 2000, la Justicia Civil falló a favor de las víctimas.

El incendio de Casa Tía ocurrió sobre la una de la tarde del martes 23 de noviembre de 1999 y como resultado de la tragedia fallecieron dos mujeres que a esa hora se encontraban comprando en el supermercado. María Elena Maliqueo murió atrapada en el interior del local por desprendimiento de partes del cielorraso y Cecilia Margarita Baigorria pereció días después, a consecuencia de las graves quemaduras sufridas. Además se registraron 35 personas heridas, 20 fueron de carácter grave.
El juicio para determinar la responsabilidad penal de los imputados se realizó el 19 de noviembre de 2001 en la Cámara Primera del Crimen de Comodoro Rivadavia, cuyo Tribunal fue presidido por la juez, María Elena Nieva de Pettinari y estuvo integrado por el juez, Daniel Luis Pintos y el juez de Cámara de refuerzo, Miguel Angel Caviglia.
A esa instancia fueron llevados el tornero Juan Carlos Alvarado y el empleado de mantenimiento de la firma, Lino Rojas, dos obreros a los que se les imputó el delito de incendio culposo. A Rojas lo defendió el abogado, Miguel Criado Arrieta, mientras que Sergio Oribones --por la Defensa Pública-- asistió a Alvarado. La causa, en tanto, surgió desde el Juzgado de Instrucción Nº 3, a cargo del juez José Rago y la Fiscalía estuvo representado por el entonces fiscal de Cámara, Carlos Moreno.
Según surgió de la investigación, ese día Alvarado y su ayudante, Emilio Barrientos, realizaron trabajos de impermeabilización en el techo del supermercado ubicado en Pellegrini y Rivadavia, tarea para la cual había sido contratado el imputado, lo cual iniciaron cerca de las 6 de la mañana y el incendio se produjo a las 13:05.
Los obreros debían colocar membranas asfálticas en las canaletas de conducción de pluviales, debido a las constantes goteras que se sufrían en el salón de ventas cada vez que llovía. Para ello, las membranas se calentaban con soplete para finalmente ser adheridas a la chapa.
Antes de realizar esa tarea habían recorrido el entretecho y divisados las bandejas que conducen los cables de electricidad repletas de cables, algunos de los cuales dijeron que estaban empalmados entre cables nuevos y viejos, incluso que las bandejas metálicas estaban oxidadas, entre otros detalles que se brindaron en el juicio.

TRAGEDIA
Después de hacer una limpieza en el lugar de trabajo y de iniciar las tareas de impermeabilización, los obreros que trabajan en las alturas observaron humo que salía del centro de las chapas, sintieron vibraciones y mucho calor, por lo que se alejaron del lugar y se pusieron a salvo.
A todo esto, en el entretecho se produjo un calentamiento que originó una combustión que avanzó por su interior, provocando la alta temperatura y la presión de humos acumulados, ruidos y vibraciones en las chapas del techo, que provocaron la caída de uno de los paneles centrales del cielorraso del local, invadiendo el fuego y humo todo el interior del comercio.
Se debe aclarar que Alvarado había sido contratado por Lino Rojas, empleado del sector de mantenimiento de supermercado, y a cargo del control y supervisión del personal encargado de realizar las tareas de arreglo y colocación de las membranas en el techo de su empleadora.
En su declaración, Alvarado dijo que faltaban paneles de techo suspendido, que el entretecho estaba lleno de basura y que ese día debía terminar el trabajo y que  pidió más dinero porque el trabajo era mucho más de lo esperado. También refirió que había avisado de la existencia de un motor en cortocircuito en el lugar, y que las instalaciones eléctricas eran precarias.
Su empleado Barrientos, en tanto, señaló que el lugar estaba sucio con elementos que se dejan después de consumirlos, había cables pelados que implicaban un riesgo por la ubicación, la bandeja desbordada de cables y notoria precariedad.
“La pericias sólo confluyen en elementos comunes: fuego en el entretecho, lugar donde se encontraba uno de los imputados trabajando, en orden al inicio del fuego, apoyada en conjeturas, más que sobre bases científicas, no convencen a la Fiscalía que la lana de vidrio haya tenido incidencia del fuego.
Dan a entender la posibilidad de una chispa eléctrica, las declaraciones de tres testigos y ante esta  posibilidad de una chispa eléctrica se vuelve dudoso el inicio del fuego, se vuelve endeble de que Rojas debió controlar, un simple empleado de maestranza. Por ello entiendo que en responsabilidades Rojas y Alvarado están en último lugar”, sostuvo el fiscal durante el juicio.
Más adelante dijo que a su entender “los verdaderos responsables no han sido traídos a esta sala, apenas parece tenerse en cuenta que han muerto dos personas” y solicitó que la causa no sea cerrada a efectos de determinar que episodios como este no vuelvan a suceder.
En virtud de las pruebas y testimonios ventilados en el juicio, y el pedido de la Fiscalía, los imputados fueron absueltos y la causa vuelta a la instrucción para profundizar la investigación. Ello, en procura de condenar a los verdaderos responsables.
La cuestión es que en la parte penal la causa no avanzó más de lo que fue llevado a juicio y con el correr de los años fue requerida desde la Justicia Civil, desde donde se falló a favor de las víctimas y la decisión fue apelada, por cuanto se encuentra en la actualidad en la Cámara de Apelaciones.  También en el Juzgado Laborar se dictó sentencia favorable en el único caso que se tramitó y esta decisión también pasó a la instancia superior.

Sayago: “en diez años no aprendimos nada”
El periodista José Sayago, quien cuando ocurrió el incendio de Casa Tía trabajaba para Canal 9, fue uno de los primeros en llegar al lugar junto a Fernando Illana, entonces periodista de Canal 3 Producciones. Sayago rememora que en ese momento, el humo invadía el lugar, los gritos eran desgarradores y los artesanos de la Pellegrini levantaban sus cosas de la vereda.
“Chucki” Sayago se encontraba sobre las 13:05 en el Concejo Deliberante, frente al supermercado, haciendo entrevistas, cuando de repente corrió la cortina de una ventana y observó humo sobre calle Pellegrini. Dijo “algo se está quemando” y salió corriendo.
Llegó con su cámara y observó que una persona se encontraba en el suelo, con un monedero en la mano y una cartera. Y el dilema ético que se le presentó como periodista fue no saber si ayudaba a rescatar personas o continuaba con su trabajo.
“La mujer lloraba y gritaba. Yo atiné a hacer imágenes. Quedé en ataque de pánico. Pero Fernando, el otro periodista, nos sacudió y nos dijo que hagamos algo. Levantamos a la mujer, que estaba toda ensangrentada y la crucé hacia el frente, a una verdulería. A esa altura, Fernando también sacaba gente y les apagaba el fuego de la cabeza. Yo mientras los sacaba iba haciéndole notas, entrevistando”, narra.
Sayago cuenta que con el correr de los minutos, comenzaron a escucharse gritos de terror. Había mucho humo, no se veía nada. “Lo primero que atinamos a hacer fue tomar los carritos que había en la puerta. Primero Fernando rompió con un carrito los vidrios y después yo con otro pibe rompimos más vidrios. Un bombero nos dijo que no lo hiciéramos porque iba a avivar el fuego, pero era eso o que más gente quede atrapada. Vino la bola de fuego de adentro y explotó todo”, describe.
El periodista recuerda que entre las llamas y el humo salió Cecilia Baigorria, la mujer que estaba embarazada y que horas después dio a luz una bebé. En su memoria también aparecen imágenes de otra mujer que se tiró de los ventanales de la parte alta porque tenía miedo.
Sayago reconoce que nunca olvidará lo que pasó. “Cada vez que paso por ese lugar siento esa misma sensación, cada vez que entro a un supermercado miro las salidas de emergencia”, manifiesta y destaca la solidaridad de los equipos de rescate y de toda la comunidad en medio de la crítica situación.
Sin embargo, el periodista considera que a 10 años de esa tragedia Sayago todavía no se ha aprendido la lección. “Hoy por hoy hay muchos comercios que no están aptos para funcionar, que no tienen regadores, salidas de emergencias y sin embargo siguen funcionando. Es una bomba de tiempo. Después de 10 años no aprendimos nada”, cuestiona.  

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