Hasta el jefe de la banda se hacía pasar por mujer en las redes

Los extorsionadores sexuales de Trelew también operaron en Córdoba, Santa Cruz y Buenos Aires. Así lo sostiene el Ministerio Público Fiscal, que aguarda los resultados de las pericias para descubrir más víctimas. El modus operandi era abrir un perfil falso en redes sociales, conseguir secretos íntimos y luego contactar a la víctima para pedir dinero a cambio de no "escracharlo".

En febrero de 2015, Rubén Antonio Valdéz fue condenado a 10 años y 8 meses de prisión por el crimen de dos balazos de Yamil Yoosef Herrera en Trelew, en 2013. Para el Ministerio Público Fiscal, aún preso en el Instituto Penitenciario Federal fue el jefe de la presunta banda de extorsionadores que usaba redes sociales para seducir a hombres, lograr sus secretos íntimos y extorsionarlos.

Según detalla en su edición de ayer el diario Jornada, Valdéz reclutó a José Allegra Filósico, Micaela Perafán, María Avilés, Mariela Ríos y Celeste Garay. La última fue Jazmín Fernández. A todos los investigan ahora por asociación ilícita y chantaje. La fiscal jefe Silvia Pereira considera probado que el grupo actuó también en Santa Cruz, Córdoba y Buenos Aires.

Valdéz usó un aparato celular con diferentes números y tenía dos teléfonos más. Uno quedó en poder de su padre René en La Matanza y el otro –según la versión fiscal- lo retiró Micaela Perafan del presidio. Creen que en esos aparatos hay información comprometedora de más episodios.

DARIO, DE COMODORO

El primer hecho es del 8 de abril. En Facebook, Perafán abrió un perfil falso como “Guiselle Sepúlveda”. Logó amistad con su primera víctima, Darío (43). El hombre le dio su teléfono y a pedido de ella, le mandó fotos íntimas con su rostro.

Al día siguiente, desde la cárcel, Valdéz lo llamó. Se hizo pasar por “Ever Sepúlveda”, padre de “Guiselle”. Le exigió $ 9 mil para romper el celular y que la madre de la “chica” no lo denunciara en el Juzgado de Familia. En la ficción, “Guiselle” era discapacitada y su hermana de 9 años también había visto las fotos. Lo amenazó con publicar todo. La banda tenía dirección y teléfono de la hija de la víctima.

El 10 de abril, Darío pagó $ 6.400 pesos por Pago Fácil en la cuenta de Allegra, por orden de “Ever”. Y el 26 de abril depositó otros $ 3.000 ante los insistentes llamados de Valdéz de que completara el pago. Darío lo denunció en Comodoro Rivadavia.

El segundo capítulo fue en marzo. Con su nombre real, Avilés contactó por Facebook a un tal Ricardo (49), de Rawson. Tras varias conversaciones le pidió una compra de ropa por $22.000 pesos en “La Marina” a cambio de favores sexuales. Fueron juntos y Ricardo usó un crédito personal. Apenas salieron del comercio la mujer escapó y no contestó más llamados.

Cerca de Semana Santa fue “Guiselle” quien apareció para contactar a Ricardo. Intercambiaron teléfonos. La víctima le envió fotos y videos donde se desviste y se ve su rostro. Una semana después, la medianoche de un viernes, lo llamó “Ever”. Se hizo pasar por policía federal y para no escracharlo y ayudar a su “hija menor”, le exigió $ 2.500 y un celular.

La tarde del 18 de abril lo citaron en la terminal de Trelew. De ahí lo guiaron al mercado “El pulpito” en el barrio Menfa. Lo esperaría una “sobrina de Ever” para comer un asado, conocerse y borrar las fotos. La “sobrina” era Perafén. La víctima le entregó un celular Samsung J1, liberado, con pantalla trizada. La mujer huyó rumbo al barrio Moreira IV y le entregó el robo a Allegra. Ricardo quedó solo en un periférico y desconocido.

En mayo “Ever” lo llamó desde la cárcel de nuevo. Si no le daba $1.000 a otra “sobrina” iban a difundir su video. En la plataforma 7 de la terminal de Trelew, la víctima entregó más plata a Jazmín Fernández, quien desapareció del lugar.

El tercer episodio es de abril. De nuevo como “Guiselle”, Perafán usó Facebook para contactar a Marcos. Más cauto, el hombre no aceptó la invitación y por mensaje privado le preguntó quién era. “Vi tu perfil y me caíste bien”, respondió ella. Marcos le dijo que era “un hombre grande”. “Guiselle” le dijo que era de Madryn y le gustaban los hombres maduros. Le envió fotos de una mujer desnuda como si fuese ella y le pidió imágenes de cuerpo entero donde él estuviera “al palo”. Marcos le envió imágenes que no eran de él. Ella insistía en verle el rostro.

La secuencia se repitió: Marcos recibe el llamado del supuesto padre de “Guiselle”. A la víctima le llamó la atención porque era un número de Trelew y la mujer era de Madryn. La voz lo amenazó: “Te conozco a vos y a tus hijos”. El falso padre le dijo que “Guiselle” tenía problemas psiquiátricos, que su hija más chica había visto las fotos y su esposa quería denunciarlo en Fiscalía.

Marcos le cortó: “Hacé lo que quieras”, lo desafió. No volvió a recibir llamados pero una semana después sufrió un robo extraño. El ladrón sabía dónde estaban una notebook, un parlante y una valija. Lo denunció en Playa Unión. De las escuchas surge que Perafan tenía información sensible de la vida personal de la víctima.

En el cuarto episodio es Ríos quien contacta a un tal Javier (60) en Facebook. Intercambiaron fotos desnudos y enseguida llamó Valdés desde la cárcel. “Hay un problema. Te entiendo porque también soy hombre pero mi señora vio las fotos que le mandaste a mi hija menor, que tiene problemas psiquiátricos”, le advirtió. “Mi mujer te quiere denunciar pero podemos llegar a un arreglo de hombre a hombre; tengo una deuda de $10 mil pero necesito aunque sea que me pagues seis mil y a cambio rompo el celular para que mi señora no te denuncie ni te escrache”. Las fotos también las había visto la “hermana menor”.

Javier le contestó que “soy un trabajador igual que vos y no puedo pagarte porque no tengo plata”. Le dijo que si quería se encontraban en Trelew para arreglar.

YO, LA PEOR DE TODAS

En el siguiente episodio es directamente Valdéz quien desde el presidio se hace pasar por una mujer. En junio contactó a un tal Gerardo por WhatsApp, un hombre que compartía públicamente su teléfono en Facebook. El preso se hizo pasar por “Érica Fernández”, de 17 años, del barrio Menfa. Decía que iba al secundario.

Charlaron durante semanas y la confianza creció. En julio le envió una fotografía desnuda y le pidió una de cuerpo completo. Gerardo le mandó tres. Pactaron un encuentro un mediodía en casa de la víctima.

Pero el 29 de julio, fecha de la cita, apareció “Ever”. Esta vez simuló ser el padrastro de “Érica” y que ella era discapacitada. Lo intimidó: Gerardo sería denunciado por la madre de la menor, que había encontrado las fotos en el celular.

“Ever” Valdéz le pidió $12.000 pesos para una deuda a cambio de romper el teléfono. La víctima entregó la plata a Allegra una tarde en los baños de la terminal: todo lo que tenía era $4.000.

Hubo otro llamado amenazante de “Ever” desde la cárcel el 2 de agosto. Gerardo pagó otros $ 5.000 a Fernández en la terminal. Valdéz no sólo le pidió más plata sino que le recomendó escribirle por Facebook a “Guiselle Sepulveda”. Era accesible y para él, lo invitó.

Gerardo le envó una solicitud de amistad que “Guiselle” aceptó, claro. Le pidió foto de su rostro. No hubo más contacto hasta un “Me extrañaste?”. Es cuando Policía le avisa a la víctima que lo estaban extorsionando.

El sexto episodio ocurrió el 10 de agosto. Ahora fue Valdéz quien se convirtió en “Guiselle” desde la cárcel y para Facebook. La víctima fue Valentín (50). Chatearon. “Hola mi amor, estoy aburrida”, lo seducía. Estaba en Mar del Plata con sus papás, le mintió.

Le envió fotos en ropa interior robadas de la web. Le pidió un video porque estaba excitada. Valentín le envió dos imágenes de su miembro.

Al otro día apareció “Ever” desde un número bloqueado. De nuevo su esposa y madre de “Guiselle” había visto las fotos. Estaba muy consternada. “Le dice que sabían que tenía contactos de abogados y policías, que no quería terminar tirado en una zanja y lo único que quería era que le salde una deuda de $30.000” para que no lo denuncie. Negociaron $ 15.000. Valdéz le advirtió que conocía su lugar de trabajo y sus contactos. El pago era en Laguna Chiquichano pero la Policía le dijo a la víctima que era una extorsión. No abonó.

El 2 de mayo la víctima fue Ramiro. Valdéz en Facebook se convirtió en “Agustina Báez”, de 17 años. De nuevo intercambiaron fotos íntimas y de nuevo apareció “Ever”, papá del falso perfil, pidiéndole $ 9.000 para cubrir una deuda a cambio de que su esposa no lo denunciara ni lo escrachara “por todos lados” con las capturas. Prometió que ya le había sacado el celular para negociar y luego destrozarlo. Ramiro consiguió un préstamo y depositó $ 6.000 en Pago Fácil a nombre de Allegra.

El octavo y último hecho es de agosto. Valdéz se convirtió en “Araceli Gómez” y sedujo a Carlos. Intercambiaron fotos y teléfono. Días después la víctima recibió un llamado de Valdéz, como falso padre de “Araceli”. Le exigió $ 47.000 para no viralizar las fotos con su familia y su jefe, y no denunciarlo.

El hostigamiento psicológico siguió. Carlos pidió un préstamo y depositó $ 28.000 a la cuenta de Garay en Puerto Madryn. Luego recibiría un mensaje de WhatsApp. Un falso abogado de la familia le exigía ahora $ 50.000 para arreglar la situación.

En este caso, “se puede vislumbrar la desesperación de la víctima”, deslizó la acusación de Fiscalía. Es que Carlos estaba dispuesto a suicidarse si en su trabajo o su familia se enteraban. Para intimidarlo aún más, Valdéz lo llamaba a su trabajo.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario


Las Más Leídas del Patagónico