"Hay que hacer reformas para que hacer negocios en la Argentina sea viable"

Marcelo Salas Martínez, socio director de Café Martínez y presidente de la Asociación Argentina de Marcas y Franquicias, habló con Biz sobre el clima de negocios y el presente económico del país.

Periodista: ¿Por qué invertir en franquicias?
Marcelo Salas Martínez: El sistema de franquicias está creciendo en el mundo. Lo que está sucediendo, especialmente en nuestra región, es que los gobiernos le están dando un gran impulso al emprendedurismo porque hay una necesidad de volver a instalar la cultura del trabajo, algo que lamentablemente por distintos tipos de políticas económicas se ha ido diluyendo. El emprendedurismo asociado con el sistema de franquicias es súper virtuoso, porque uno de los problemas del emprendedor es que arranca una idea y después le cuesta sostenerla en el tiempo. El sistema de franquicias le aporta el mecanismo para armar una marca y luego multiplicarla, sin necesidad de estar buscando inversiones y créditos. Puede armar una marca y apalancarse en el esfuerzo y el capital de otro para multiplicar el negocio. Estamos trabajando mucho de la mano del Gobierno para instalar y favorecer esto. Estamos saliendo en misiones comerciales a buscar lugares para que desembarquen las empresas nacionales.

P.: ¿Qué cambió?
M.S.M.: Sobre todo la creencia de que las marcas y los empresarios argentinos tenemos oportunidades en el exterior, y que Argentina se debe abrir al mundo. Cuando uno abre una puerta para salir, la deja abierta para que otros entren. La forma de pensar de este Gobierno es esa. La de abrirse al mundo, de querer que la Argentina tenga fuertes lazos con el exterior. Todo ese cambio hace que se nos abran las puertas para poder hacerlo. He participado de varias misiones comerciales y es muy interesante lo que está ocurriendo. En primer lugar estamos derribando barreras, prejuicios sobre el empresario nacional, que desde afuera es considerado como chanta, como que hacemos las cosas mal, y puedo asegurar que eso no es así. Sí es cierto que a veces se genera confusión porque somos un país de extremos. Tenemos representantes de grandes posturas pero totalmente opuestas. Entonces nos miran y también ven que somos sobresalientes en muchas cosas. Ahí generamos contradicciones. Lo que tenemos que hacer es unificar una imagen y un modelo de la empresa exportadora. Estamos ordenando eso y creo que es lo que está favoreciendo este nuevo pensamiento de la Argentina y del empresario nacional.

P.: ¿O sea que el proteccionismo los perjudicaba?
M.S.M.: Yo creo que sí. Son medidas que sirven a corto plazo porque protegen la industria nacional, pero a largo plazo generan mafias. Y cuando se generan mafia, lo único que hacen es vender cosas que son malas, y no se permite que entren cosas buenas que impulsen a un país, eso te termina cerrando y matando, te convierte en un país endogámico que cierra sus puertas a todo, y eso no conduce a absolutamente nada.

P.: ¿Mejoraron las condiciones para invertir?
M.S.M.: De a poco se están dando mejores condiciones para que vengan empresas y para que las argentinas vayan al exterior. Es un proceso que va a tardar mucho tiempo, no va a suceder a corto plazo. Es importantísimo el trabajo que estamos haciendo con las misiones comerciales para que de a poco nos vayan conociendo y nosotros vayamos entendiendo cómo es que se puede hacer negocios afuera y bien hechos.

P.: ¿El costo laboral en Argentina es alto?
M.S.M.: Sí. Hay dos reformas que son absolutamente necesarias: la laboral y la tributaria. Creo que se está poniendo sobre la mesa la necesidad de trabajar sobre eso y va de la mano de ser un país abierto. Una de las cosas que suele pasar cuando un país se cierra es que empieza a negar todas esas cosas, las corre al costado, no discute las cuestiones que son de fondo y son fundamentales para crecer. Entonces al abrir el país, lo que empieza a pasar es eso. Somos un país inviable si queremos exportar. Hay que hacer toda una serie de reformas tanto impositivas como laborales para que hacer negocios en Argentina sea viable. Hoy es sumamente difícil que los números en una empresa te cierren. Los alquileres son exorbitantes, por ejemplo. Habría que trabajar en una ley de alquileres. Hay inmobiliarias que tienen valores que están fuera de la realidad y que son casi de extorsión. Todas estas cosas se empiezan a discutir cuando se empieza a sincerar la economía. Y creo que es lo que va a conducir a una Argentina mucho más seria.

P.: ¿Ve acertada la política económica?
M.S.M.: Sí. Creo que estamos en un año de transición, también lo fue el año pasado y el próximo lo seguirá siendo. Creo que por momentos se ha pecado de demasiado optimismo, hay que tener mucha paciencia. Salir del tipo de economía que estaba planteado e ir al tipo de país que la mayoría eligió es un camino largo. Si bien ya se están viendo señales interesantes, falta aún por lo menos un año o año y medio.

P.: ¿Qué hay que saber para arrancar con una franquicia?
M.S.M.: Estás comprando un negocio probado, que alguien hizo y le fue bien. De alguna forma estás perteneciendo a una comunidad de negocios, donde hay una marca que te da un marco, que te obliga a algunas cosas, pero te dan capacitación y asistencia sobre el negocio. Para mí es muy importante cuando uno compra una franquicia hacerlo en un rubro donde se siente identificado. Porque no es un producto de inversión, es comprar una marca y ponerse a trabajar. Es un negocio probado pero no tiene éxito asegurado. El éxito viene dependiendo de cuánto te alinees con la marca y cuánto trabajes para eso.

P.: ¿Cómo está hoy el rubro de las cafeterías?
M.S.M.: A nosotros nos ha pasado algo interesante. Venimos trabajando muy fuerte en un plan de marketing para crecer en ventas, y dentro del rubro debemos ser unos de los pocos que lo ha logrado. La verdad que no ha sido fácil para el rubro gastronómico. Se han disparado los costos, el tema inflacionario y de las tarifas no es algo simple. Hemos tenido que ajustar algunas cosas, pero seguimos apostando.

P.: ¿Hay una revolución en el consumo del café?
M.S.M.: Sí, totalmente. Han nacido muchos competidores y eso me pone muy contento. Cuando en 1994 con mis hermanos comenzamos con la cafetería gourmet, desarrollando las primeras barras que vendían café artesanal, era todo una novedad, y hoy ves un montón de pibes que están haciendo lo mismo con una fuerza y una ganas increíbles, y eso impulsa a todo el negocio. Argentina parece un país muy cafetero pero su consumo sigue siendo muy bajo. Apenas 1 kilo per cápita al año, cuando países como Chile o Brasil están en 6 kilos. Pero este despertar de las ganas de tomar café está trayendo nuevos consumidores y nuevas formas de consumo.

P.: ¿Cómo fue el momento en que comienzan con el control de la empresa?
M.S.M.: Muy emocionante. Esa idea de poder transformar la experiencia del café en algo distinto, agradable para el cliente, haberlo logrado es algo maravilloso. Desde el inicio nuestra intención era convertir la empresa en una marca tradicional y que tuviese algo distinto de lo que había en la Argentina. Y eso lo hemos logrado.

P.: ¿Qué valor le da a equivocarse?
M.S.M.: Lo mío no es una historia de éxitos, sino de fracasos ante los cuales nunca me he rendido. Creo que la forma de llegar al éxito es no detenerse ante el fracaso, darle siempre para adelante y sobre todo animarse a hacer. Porque hay una creencia que tiene que haber una inspiración, una motivación. La motivación llega cuando hacés. Lo primero que hay que hacer es hacer, hacer, hacer, por más que arranques equivocado. Si no hay acción, no hay motivación, y si no hay motivación no hay inspiración. El camino es hacer, no esperar a que las cosas sucedan.

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