Homicidio de Araya: pidieron doce años de cárcel para los Barrientos

Los alegatos del juicio por el homicidio de Marcelo Ariel Araya (17) se conocieron ayer tras la lectura que se realizó a principios de semana en la sala de audiencias de la Cámara del Crimen. Al respecto el Ministerio Público Fiscal solicitó una pena de doce años de prisión para los imputados.

Para Oscar Armando Barrientos y su hijo Matías Armando, quienes están acusado por homicidio simple, el Ministerio Público Fiscal solicitó una pena de doce años de cárcel porque los consideró autores materiales de asesinato de Marcelo Ariel Araya (17).
El joven, que era hijo de un empleado policial, fue asesinado a golpes en la madrugada del 4 de abril de 2006 y su cuerpo fue descubierto a las 9 de la mañana de esa jornada, abandonado a la intemperie en un basural clandestino de la zona de Bella Vista Sur y a escasos metros de un camino vecinal.
La semana pasada se realizaron las audiencias de debate por la que pasaron poco menos de diez testigos, entre ellos la novia y la suegra de la víctima fatal, quienes además son las vecinas del padre e hijo acusado como autores materiales del homicidio de Araya. Según se desprendió de esos testimonios, el 3 de abril Araya fue a visitar a su novia y al hijo de ambos a la casa de la familia de la chica, en el barrio San Cayetano. Allí estuvo hasta las primeras horas de la madrugada del día siguiente, hasta que la madre de su novia le dijo que ya era tarde.
El joven se fue y la mujer lo acompañó hasta el portón para asegurarse de que quedara cerrado y, según ella, el adolescente se fue hacia la casa de los Barrientos, donde solía quedarse a compartir tragos.
Al cabo de un rato, cuando su familia política dormía, Marcelo regresó a la casa y llamó a su novia. La chica contó que le pedía un cuchillo porque los Barrientos «se le estaban haciendo los vivos», pero finalmente no le dio ningún arma.
La madre de la chica escuchó que había regresado Marcelo y le pidió de buena manera que se fuera porque ya era tarde. «Cerrame bien el portón, papito», le habría dicho su suegra desde la ventana y después de eso también escuchó una discusión fuerte que provenía de la calle; gritos e insultos que los identificó con la voz de Matías Barrientos.
Algo asustada la mujer le pidió a su marido que llame a la policía y este tomó el teléfono y se comunicó con el Comando Radioeléctrico pero el patrullero nunca llegó.
Después de los gritos e insultos la mujer escuchó que sacaron el auto de los Barrientos y lo frenaron cerca del portón de su casa; se cerraron dos puertas y el vehículo se fue.
«Pensé que lo iban a dejar a su casa», dijo la mujer entre lágrimas ante el tribunal y contó también que Oscar Barrientos en una oportunidad fue a su casa a decirle que no quería ver allí a su hija mayor, porque él decidía quién viviría o no en la cuadra.
«Acá hace falta mano dura», le habría dicho Barrientos que ahora está alojado en la alcaidía.
De todas formas, la mujer le respondió en esa oportunidad que en su casa las órdenes las daba ella y le aclaró que también sería ella quien decidiría sobre las personas que entraban a su propiedad.
No fueron pocos los que vieron lo sucedido esa noche y en el barrio se comentó al día siguiente sobre la forma en la que le pegaron al pibe Araya y lo arrastraron hasta una de las esquinas.
El cuerpo de la víctima fue encontrado en la mañana del 4 de abril de 2006 en un basural de la zona de Bella Vista Sur. Estaba boca arriba, con un pañuelo sirio atado en el tobillo izquierdo y la misma pierna doblada hacia atrás, el pañuelo además le rodeaba el cuello y la boca.

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