Son solo cinco los voluntarios que este año ponen las manos en la masa para darle continuidad a la tarea solidaria que inició Nicolás Martinez 22 años atrás. Quince horas por día, sin importar feriado o domingo, amasan a destajo los panes dulces solidarios que ya forman parte de la tradición barilochense.
El que da siempre tendrá y el que ama no morirá falto de amor
Con un horno a 180 grados, alimentado por ocho tubos de gas, en la cocina del exhogar Gutiérrez, Martínez se pone los guantes en las manos y saca las bandejas con un centenar de panes dulces recién horneados, mientras en la mesa esperan elevarse otro centenar tras ser amasados por las manos voluntarias de Coria, Carlos Romero, Nilda Yáñez y Heriberto Cuesta.
Aunque en la cocina son solo cinco, reconocen los voluntarios que detrás de ellos hay decenas de personas anónimas que ayudan. Hay personas que se presentan en el exhogar para colaborar con el empaquetado de los panes, los que llevan sus donaciones y los que los repartirán entre parajes de la Región Sur, las instituciones locales, merenderos, centros de abuelos y juntas vecinales.
Los panes que ya son conocidos en la zona tienen una etiqueta especial que fue diseñada por el fallecido dibujante Juan "Neblina" Vargas, quien ayudó desde un comienzo con esta campaña detalla Noticias de Bariloche.
"El que da siempre tendrá y el que ama no morirá falto de amor", reza el cartel con letras de colores que ayer plasmó Martínez en una pared en la sala donde se guardan los panes dulces listos que serán entregados el 22 de diciembre y que esperan que este año nuevamente superarán las 10.000 unidades.
Ese es el espíritu que quiere transmitir este hombre que llegó hace varias décadas del Paraguay y se radicó en Bariloche para trabajar en la construcción y la panadería.
Martínez coordina la cocina, el acopio y la distribución de los panes dulces donde "no hay bandera política ni creencia religiosa", asegura aunque no deja de destacar que este año colaboraron la provincia (con un subsidio de 90.000 pesos para insumos), la Municipalidad (con los insumos para elaborar 2.500 panes), empresas privadas y personas anónimas, para poder reunir los productos.
Los panes llevan además de harina, levadura, sal y azúcar; margarina, leche en polvo, huevos, esencias, frutas secas, maní, pasas de uva, nueces, almendras y castañas.
Cada día los voluntarios de la cocina están de 7 a 22 preparando los panes para lograr una producción promedio de 500 diarios y así llegar al objetivo, que recién el año pasado se cumplió, superando los 10.500 panes y que ahora van por más.