Hoy se recuerda el 148° aniversario del desembarco galés en Chubut
Hoy se recuerda un nuevo aniversario del desembarco galés en Chubut, en homenaje a aquellos pioneros que en 1865 arribaron a la costa chubutense. Los primeros 151 pioneros llegaron a bordo del vapor Mimosa, empujados por la pobreza, un movimiento de independencia fallido y la prohibición de su lengua en las escuelas de Gran Bretaña.
El grupo desembarcó en las inhóspitas costas de lo que hoy es la ciudad de Puerto Madryn y que por entonces se conocía como Bahía Nueva. “A 148 años del arribo de los pioneros galeses a la costa del Golfo Nuevo, renovamos nuestro homenaje a esa epopeya heroica que constituyó la fundación del territorio, hoy provincia del Chubut”, recuerda con orgullo una de las descendientes de aquellos primeros galeses, como es Nanny Davies.
Fueron 153 corajes que descendieron de la frágil goleta Mimosa, que llegó a destino bajo el amparo de Dios, después de luchar durante dos meses, con tremendos oleajes, que pusieron a prueba su fortaleza y la de los navegantes, rememora.
“Esa llegada no era, sin embargo, el final de la aventura. Por el contrario, allí comenzaba. Aún había por delante, mucho dolor, unido al de la nostalgia por todo lo que quedaba allá, en la Patria amada, del otro lado del océano pero las cartas estaban echadas y no había vuelta atrás y no había arrepentimiento tampoco porque a pesar del panorama que les ofrecía esta Patagonia, en pleno invierno, con un viento helado que les atravesaba el cuerpo y el alma, las ansias de libertad para su espíritu angustiado era más fuerte”, dice Davies.
TENACIDAD
“La historia es conocida y no vamos a repetirla. Mirando hacia delante como ellos lo hicieron, es como se forja el futuro y esa historia de sus vidas en el rudo comienzo del arraigo, debe servirnos como ejemplo de perseverancia, tenacidad y fe en el esfuerzo propio”, rescata.
“ Y así nos legaron un valle delicioso, con sus verdes claroscuros, con sus flores y frutos, con todo lo que el tiempo moderno fue creando para embellecerlo, con la idiosincrasia tan especial de sus pueblos y su gente, que hoy pueden disfrutar los turistas y nosotros mismos”, subraya.
También pone de manifiesto que estos primeros galeses que llegaron a Chubut lo hicieron con creces y aquí dejaron mucho de sí, en “todo el esfuerzo que pusieron para vencer los innumerables obstáculos que frenaban el avance de sus ideales y proyectos, estaba precedido de una profunda fe en Dios, como lo muestra la gran cantidad de capillas que levantaron para honrar al Señor y agradecerle que nunca los abandonaba”.
Sus hijos fueron criados en libertad y les fueron inculcados todos los valores morales que a su vez habían recibido de sus mayores. La dignidad, la honradez, los sentimientos, el amor, el trabajo, la solidaridad, eran mandatos inamovibles en su educación.
“En esta fecha tan significativa para los chubutenses, no podemos dejar de reconocer la magnífica obra que nos han dejado a través del tiempo y, no lejano el sesquicentenario de aquel comienzo, es nuestro deber moral, comprometernos para proyectar el homenaje que les debemos a estos valientes pioneros galeses”, agregó Irvonwy “Nanny” Davies, de destacada actuación docente en Comodoro Rivadavia.
Fueron 153 corajes que descendieron de la frágil goleta Mimosa, que llegó a destino bajo el amparo de Dios, después de luchar durante dos meses, con tremendos oleajes, que pusieron a prueba su fortaleza y la de los navegantes, rememora.
“Esa llegada no era, sin embargo, el final de la aventura. Por el contrario, allí comenzaba. Aún había por delante, mucho dolor, unido al de la nostalgia por todo lo que quedaba allá, en la Patria amada, del otro lado del océano pero las cartas estaban echadas y no había vuelta atrás y no había arrepentimiento tampoco porque a pesar del panorama que les ofrecía esta Patagonia, en pleno invierno, con un viento helado que les atravesaba el cuerpo y el alma, las ansias de libertad para su espíritu angustiado era más fuerte”, dice Davies.
TENACIDAD
“La historia es conocida y no vamos a repetirla. Mirando hacia delante como ellos lo hicieron, es como se forja el futuro y esa historia de sus vidas en el rudo comienzo del arraigo, debe servirnos como ejemplo de perseverancia, tenacidad y fe en el esfuerzo propio”, rescata.
“ Y así nos legaron un valle delicioso, con sus verdes claroscuros, con sus flores y frutos, con todo lo que el tiempo moderno fue creando para embellecerlo, con la idiosincrasia tan especial de sus pueblos y su gente, que hoy pueden disfrutar los turistas y nosotros mismos”, subraya.
También pone de manifiesto que estos primeros galeses que llegaron a Chubut lo hicieron con creces y aquí dejaron mucho de sí, en “todo el esfuerzo que pusieron para vencer los innumerables obstáculos que frenaban el avance de sus ideales y proyectos, estaba precedido de una profunda fe en Dios, como lo muestra la gran cantidad de capillas que levantaron para honrar al Señor y agradecerle que nunca los abandonaba”.
Sus hijos fueron criados en libertad y les fueron inculcados todos los valores morales que a su vez habían recibido de sus mayores. La dignidad, la honradez, los sentimientos, el amor, el trabajo, la solidaridad, eran mandatos inamovibles en su educación.
“En esta fecha tan significativa para los chubutenses, no podemos dejar de reconocer la magnífica obra que nos han dejado a través del tiempo y, no lejano el sesquicentenario de aquel comienzo, es nuestro deber moral, comprometernos para proyectar el homenaje que les debemos a estos valientes pioneros galeses”, agregó Irvonwy “Nanny” Davies, de destacada actuación docente en Comodoro Rivadavia.
