Liberia celebró ayer la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, en las que el exfutbolista George Weah se enfrentó al actual vicepresidente, Joseph Boakai, en unos comicios con baja participación y cuyos resultados se conocerán hoy.
Más de 2 millones de liberianos estaban llamados a las urnas en la nación del oeste de África, para elegir al sucesor de la presidenta y premio Nobel de la Paz Ellen Johnson-Sirleaf, la primera jefa de Estado electa del continente, en el cargo desde 2005.
Sin dar cifras precisas, radios locales, que citaron a autoridades de mesa, informaron de una baja participación electoral que parece corresponderse con similares magras concurrencias registradas en otros balotajes en años recientes.
En esta oportunidad, la segunda vuelta de las presidenciales se retrasó por las acusaciones de fraude por parte del tercer candidato más votado, Charles Brumskine, que fueron finalmente desestimadas por el Tribunal Supremo del país.
Weah, candidato por la Coalición por el Cambio Democrático, ganó la primera vuelta celebrada el 10 de octubre con el 38,8% de los votos, frente al 28,8% de Boakai, líder del gobernante Partido de la Unidad.
Pese a que los últimos sondeos favorecieron a Weah, de 51 años, los apoyos de los partidos minoritarios pueden dar un vuelco a las encuestas y frustrar los planes del exfutbolista que brilló en el Milan y otros clubes europeos y fue director técnico de la selección de Liberia.
La Comisión Electoral dijo que los primeros resultados oficiales se esperan para hoy, dentro de las 24 horas posteriores al cierre de los centros de votación, que fue a las 18 hora local, informó la agencia de noticias EFE.
Tras las dos guerras civiles devastadoras que sufrió entre 1989-1996 y 1999-2003, Liberia logró recuperar sus exportaciones de cacao, café, hierro, oro y diamantes y consiguió cancelar casi 4.000 millones de dólares de deuda externa.
Ante esta situación, Boakai, de 73 años, prometió durante su campaña una menor dependencia de la ayuda extranjera, reforzar la lucha contra la corrupción, mejorar las infraestructuras del país y, al igual que Weah, crear más empleos.
Sin embargo, entre las prioridades del próximo presidente de Liberia, los ciudadanos esperan que continúe la herencia de Johnson-Sirleaf, cuyo mandato consiguió la retirada de la misión de paz de la Organización de Naciones Unidas, activa desde 2003 a 2016, así como la eliminación de todas las sanciones que Naciones Unidas había aplicado al país por el conflicto.