Huacachina, el oasis de América
Cuando se habla de Perú, la mayoría de la gente piensa en el altiplano de los Andes, en Cuzco, Titicaca y el Macchu Picchu. A nadie se le viene a la mente que puede existir un desierto, pero precisamente en el pueblo de Huacachina es un exótico oasis en la costa suroeste.

Es un pequeño lugar que toma menos en ser recorrido que cualquier localidad pequeña de la Patagonia. Es realmente u n paradisíaco lugar en medio y en los profundo de las altas dunas de arenas blancas. Lo curioso es que pese a su tamaño, el lugar está planeado especialmente para recibir al turista, ya que hay más hoteles y albergues turísticos que casas.

Allá por el 1940, este oasis en medio del desierto fue el balneario preferido de los iqueños más pudientes, que acudían hasta aquí en busca de relax y curación de algunas enfermedades, ya que las aguas de la laguna se creía que poseían propiedades curativas. La laguna de color esmeralda sigue siendo el principal atractivo ya que contrasta perfectamente con la aridez de sus alrededores. La misma se renueva constantemente por medio de filtros subterráneos, en el corazón del balneario.

Esta pequeña localidad de altas palmeras, enormes eucaliptos, ostentosos hoteles, llamativos restaurantes, pequeñas ferias artesanales se encuentra a 5 kilómetros de Ica, la ciudad principal y a 4 horas de Lima, la capital peruana. Vive gracias a una

En sus alrededores, el viajero aventurero tiene la oportunidad de practicar sandboard o deslizamiento en arena. También se ofrece tours o recorridos en autos areneros o tubulares que atraviesan las dunas. En la noche, hay alegres tertulias en los albergues, restaurantes y bares que rompen el silencio del desierto.

LA LEYENDA

Este extraordinario paisaje natural dio lugar a una serie de leyendas muy similares entre sí que intentan explicar el origen de la laguna en el medio del desierto. Una de ellas relata como una joven doncella llamada Huacay China se enamoró de un joven guerrero, que tras ir a una batalla muere. La joven Huacay China fe a calmar sus tristeza al campo de girasoles donde se había visto por primera vez con su amado y lloró día tras día, hasta que las lágrimas formaron una pequeña laguna. Un día, escapando de un guerrero que la observaba se lanzó a la laguna y esperó durante horas hasta que se fuera. Cuando salió se dio cuenta que se había convertido en una hermosa sirena. La leyenda dice que cada noche de luna nueva, la joven sale de la laguna para llorar por su amado. La historia dio el nombre al lugar ya que “Huaca” significa llorar y “China” significa mujer. Así, “Mujer que llora” es el significado de esa laguna.