Identifican al sujeto que baleó al oficial de policía en Río Turbio

Un tal "Ñaco" Cuyul, de 23 años de edad, sería el autor del disparo que hirió a un oficial de la Policía de Santa Cruz en una descomunal pelea que se produjo frente a una bailanta de Río Turbio en la madrugada del primer día de 2008. Ayer se conocieron precisiones de este y otros incidentes simultáneos, confirmándose que en total son ocho los policías lesionados -tres mujeres- y once los jóvenes demorados.

Caleta Olivia (Agencia)
Cabe recordar que el principal foco de violencia se produjo alrededor de las 7 de la mañana del martes cuando grupos de jóvenes que mayoritariamente residen en la localidad de 28 de Noviembre (distante unos 15 kilómetros de Río Turbio) protagonizaron una batalla campal a la salida de la bailanta Stadium, ubicada frente a la plaza Centenario.
Casi en forma simultánea se producía otra pelea en inmediaciones de la bailanta Hot Point, por lo cual el personal de la única comisaría que atiende las dos localidades tuvo que desplegarse hacia ambas localidades de la cuenca carbonífera.
En el primero de los casos, cuando los uniformados se hicieron presentes para poner orden, los revoltosos arremetieron contra ellos, generándose un fuerte enfrentamiento. Uno de los jóvenes accionó varias veces un arma de fuego de grueso calibre, alcanzando a herir a un oficial en la pierna izquierda.

EL ARMA ERA DEL OFICIAL
Ayer el jefe de la dependencia, subcomisario Abel Insaurralde, que fue contactado vía telefónica por Diario Patagónico, contó pormenores de los sucesos e hizo una aclaración en torno al origen del arma utilizada.
En ese sentido, reveló que se trata de una pistola 9 milímetros que pertenecía al oficial ayudante Aybar, el mismo que recibió el balazo a la altura de la pantorrilla y que anoche continuaba internado en el hospital de esa localidad.
De acuerdo al informe que le suministró el personal actuante en el hecho, Insaurralde dijo que mientras Aybar se trenzaba en lucha con uno de los jóvenes, otro le arrebató el arma de la pistolera y comenzó a disparar al aire y al suelo. Una de las balas rebotó y fue a incrustarse en la pantorrilla del mismo oficial.
En medio de ese desorden generalizado, signado por golpes y gritos, se produjo otra situación de extrema tensión cuando otro oficial optó por extraer su pistola y apuntar al joven que se había apoderado del arma que pertenecía a su compañero, ordenándole que la arrojara al suelo.
Afortunadamente éste lo hizo, pero cuando se lo intentó reducir, varios de sus amigos acudieron en su ayuda volviendo a emplear la fuerza. Pero la policía no accionó ninguna de sus armas, ya que además había una multitud de personas que observaba el gigantesco escándalo, confundiéndose entre los grupos que inicialmente habían sido antagónicos entre sí y que luego se unieron para enfrentar a los uniformados.

LO IDENTIFICAN
En base a testimonios circunstanciales y al hecho que en las comunidades de la cuenca carbonífera no resulta tan difícil identificar a una persona que reside en esa jurisdicción, pocas horas más tarde se logró ubicar en la localidad de 28 de Noviembre al sujeto que le había quitado el arma al policía y accionarla en reiteradas oportunidades.
Por tal motivo fue llevado al calabozo un joven de apellido Cuyul, apodado «Ñaco», quien además de tener fama de agresor, sería empleado de una repartición pública en la localidad donde reside.
Cuyul fue puesto a disposición de la juez de instrucción Cristina Arellano, pero fue liberado ayer, debiendo fijar formalmente un domicilio, en tanto se instruye una causa de cuya carátula no se tienen precisiones.
Asimismo, se indicó que por los incidentes en la Plaza Centenario hubo cinco policías heridos. Además del baleado, otro oficial sufrió fractura de su tabique nasal, en tanto que dos mujeres (una con grado de sargento) y un agente masculino, acusaron golpes de consideración en varias partes de su cuerpo.
En el restante incidente generado en proximidades de la bailanta Hot Point, hubo tres policías lesionados, entre ellos una mujer.

PADRES DENUNCIAN
A los violentos sucesos callejeros se sucedieron numerosas protestas de padres de algunos de los jóvenes que fueron llevados a los calabozos al momento de los incidentes, o en las horas siguientes.
Varios de ellos acudieron a la misma comisaría para exigir una explicación del propio subcomisario Insaurralde aduciendo que sus hijos fueron golpeados en el interior de la misma dependencia.
Ante tal circunstancia, el jefe policial les informó que personalmente se iba a ocupar de investigar lo sucedido y elevar a sus superiores las actuaciones pertinentes.

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