Impulsan penas más severas para la gente que no se haga responsable de su basura

Algunos datos de la realidad indican que existen al menos 900 basurales clandestinos que proliferan por la ciudad y si bien desde el municipio se instrumentan distintos programas para lograr establecer el orden y la higiene en los terrenos privados, públicos y aceras, la convocatoria no logra revertir la actual situación.

Algunos basurales están institucionalizados desde que se permitió arrojar en ellos escombros y restos de materiales de construcción. Con el tiempo la gente fue acopiando no sólo chatarra, sino también basura domiciliaria.
En los predios es común ver bolsas de plástico, con residuos domiciliarios, ramas, partes de automóviles, baterías, carrocerías, colchones, lavarropas, escombros, botellas descartables, aceites usados, filtros, muebles y pañales, por citar algunos residuos contaminantes.
En la lucha por erradicar estos focos de contaminación, la Subsecretaría de Medio Ambiente ha convocado a las empresas del barrio Industrial hace un par de meses, pero sobre 40 invitadas sólo asistieron 8 interesadas en mejorar las condiciones ambientales de sus empresas. Claro que el último jueves, fueron algunos más los que acudieron a la nueva convocatoria que formularon funcionarios municipales.

MENOS BOLSAS
Si bien está presente la preocupación municipal y desde 2004 se vienen realizando campañas para erradicar estos focos infecciosos, no se logra frenar el avance de los mismos porque continuamente aparecen nuevos espacios que se convierten en óptimos para arrojar basura.
No obstante, aseguran que desde que se puso en vigencia la ordenanza que establece restricciones para la entrega de bolsas de nylon en los comercios, la situación se ha atemperado.
La constancia para muchos es que ya no se observan las bolsas del supermercado plegadas sobre los alambres de los cercos perimetrales, ni sobre las matas de los descampados.
Pese a la optimista visión de los funcionarios de Medio Ambiente, la gente se queja porque tiene que recurrir a las bolsas que ahora adquiere en las góndolas del supermercado con el mismo fin: sacar la basura.

PENAS LEVES
Al parecer nada logra poner freno al accionar desconcientizado de aquellos que arrojan basura en la vía pública, ni siquiera las imponentes multas en módulos fijadas por el Código Tributario.
Las sanciones rondan entre los 20 y los 80 pesos, un monto por demás insignificante si se desea sancionar o penar por una acción infractora.
Hay al menos siete ordenanzas que establecen regulaciones para abordar el problema; la cuestión es que las penas siguen siendo menores o leves y los infractores no aprenden la lección.
Ahora volverá a instrumentarse el plan de recolección de chatarras, considerando que fue aplicado en 2005 y 2006 y hubo un buen nivel de recolección, a tal punto que se logró reunir 7 toneladas de este tipo de basura.
Durante muchos años la zona sur de la ciudad fue objeto de basurales clandestinos, pero debido al notable crecimiento poblacional Comodoro se expandió hacia la zona norte y hoy están alojados allí los focos de contaminación. No obstante, en estos momentos el municipio avanza en la determinación de tres lugares donde se arrojarían chatarras, escombros y otros residuos, previo a conocer la constitución geológica del suelo donde se hará.

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