Incrementar controles ante el recorte del cupo de merluza

La Cámara de la Industria Pesquera de Argentina (CAIPA) denunció que el desconocimiento de las normas en cuanto a la captura y el descarte siguen siendo un problema que perjudica a la merluza hubbsi. Luego de que se dispusiera que en 2008 se podrán pescar apenas 270 mil toneladas, la entidad pidió extremar los controles.

Luego de que el gobierno autorizara a pescar durante todo 2008 un 20% menos de merluza de lo que había permitido en 2007, la Cámara de la Industria Pesquera Argentina pidió que sean extremados los controles y se adopten algunas medidas para garantizar la sustentabilidad de la especie y contribuir a su recuperación. "Hay que respetar la captura máxima permisible y eliminar la cultura del descarte", dijo el gerente de CAIPA, Mariano Pérez, planteando la necesidad de tomar medidas adicionales a las ya adoptadas para impedir que la crisis de la merluza siga agudizándose.
En este contexto, instó a que todas las cámaras del sector se sumen a la Subcomisión de Control de Descargas que fue creada en 2006 para que las mismas empresas vigilen con veedores propios cuánto y qué clase de pescado llega a los puertos.
Recordemos que  la Subsecretaría de Pesca asignó para este año una cantidad de merluza bastante menor a la que había otorgado en 2007.
La dependencia estableció que no se podrán capturar más de 270 mil toneladas, es decir, 70 mil menos que lo autorizado en la temporada anterior. Aunque en rigor, las cifras oficiales muestran que de manera efectiva en 2007 se pescaron 290 mil toneladas de merluza hubbsi, es decir, unas 50 mil menos de las permitidas.
Si bien la reducción en el cupo es motivo de preocupación en el sector, Pérez opinó que la autoridad de aplicación se vio obligada a tomar esta decisión ya que los informes del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) son taxativos y demuestran una marcada reducción en la población de la especie. "Esta reducción no es la primera que ocurre en los últimos años", sostuvo, pero hizo responsable de ella a las malas prácticas que sigue habiendo en altamar y en los puertos. "Estamos convencidos de que esto tiene su origen en que no sólo no se han respetado las capturas máximas permisiones en la realidad de las descargas, sino que no se ha eliminado la cultura del descarte", puntualizó.

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