Alrededor de las 8:40, cuando se registraba una sensación térmica de cuatro grados bajo cero y aún se prolongaba la noche patagónica, la luces de alumbrado público, semáforos y faroles de los autos otorgaron una visión surrealista a la intensa cortina de copos de nieve.
Casi se manera espontánea, la gente salió a las calles a tomar fotografías y filmar el fabuloso espectáculo natural a sabiendas que no es habitual en esta zona y además fue breve ya que una calmó una hora más tarde.
Alrededor de las 10.00 hubo un leve ascenso de la temperatura y el manto blanco comenzó a licuarse en calles asfaltadas, pero persistía en barrios periféricos y cerros aledaños.
Igualmente la circulación de vehículos sigue siendo lenta en prevención de accidentes, sobre todo en zonas de pendientes donde la nieve aplastada formó una capa de escarcha.
