Irá a juicio por un crimen de pena leve

Una mujer que mató en octubre pasado a un ladrón que la asaltó en su casa de la localidad bonaerense de Villa Madero, será sometida a juicio oral por «homicidio en exceso de legítima defensa», delito que prevé una pena máxima de cinco años de cárcel.

Buenos Aires (Télam)
Fuentes judiciales informaron ayer a Télam que la medida fue adoptada por el juez de Garantías 3 de La Matanza, Norberto Occhipinti, en la causa que se le sigue a Bernarda Garay Ocampo, una empleada doméstica de 47 años que desde que ocurrió el hecho permanece en libertad.
El 17 de octubre pasado, una semana después del episodio, el abogado de la mujer, Hugo López Carribero, pidió al juez que Garay Ocampo fuera sobreseída por considerar que actuó en «legítima defensa» ya que temía por su vida.
Sin embargo, el fiscal Guillermo Bordenave entendió que había cometido un «homicidio simple» -con penas de entre ocho y 25 años- porque en el momento en que mató al ladrón ni su vida ni la de terceros corrían peligro.
En ese entonces, el fiscal de la causa consideró, además, que la mujer podría haber recuperado los bienes que el asaltante le había robado a través de una denuncia policial.
Por su parte, el juez Occhipinti rechazó los planteos de la fiscalía y de la defensa y resolvió que Garay Ocampo sea sometida a juicio por el delito de «homicidio en exceso de la legítima defensa», que prevé de seis meses a cinco años de cárcel.
El hecho que será ventilado en el debate, ocurrió el 10 de octubre, cuando dos delincuentes entraron a robar a la casa situada en avenida Vélez Sarsfield al 1.300, y uno de los ladrones, al reducir a la mujer, la tiró sobre la cama y la ató de pies y manos con los cables de un televisor.
Luego, el delincuente colocó en una bolsa varios aparatos electrónicos y otros objetos, pero su cómplice, que al parecer se había quedado de «campana» en la puerta, le gritó que se fueran porque venía alguien y ambos escaparon a la carrera.
El delincuente dejó en la casa un revólver y cuando la mujer logró desatarse, salió a perseguirlo con el arma en la mano y le gritó que le devolviera sus cosas.
Según López Carribero, su clienta tenía «el solo fin de retrotraer el estado de las cosas y recuperar el poco dinero que tenía, para la compra de sus remedios oncológicos», ya que se realiza un tratamiento contra el cáncer.
«Y disparó al ver que el delincuente que momentos antes la había maniatado, y se le venía encima, nada menos que con un cuchillo», explicó el letrado.

UN EXCESO
Pero, según las fuentes consultadas, el juez interpretó que para que exista una legítima defensa la mujer sólo debió haber corrido al asaltante para recuperar los elementos robados, por lo que se excedió al disparar contra el ladrón.
Para López Carrilero, «si bien puede pensarse que el simple ademán de sacar un cuchillo y comenzar a avanzar hacia ella no constituyó por sí solo la agresión inminente y grave que autorice a la legítima defensa, esto no quiere decir que (Garay Ocampo) no estuviera convencida de que su vida corría peligro».
Al juicio, que se realizará este año, la mujer llegará acusada de la figura que determinó el juez, aunque esta podría modificarse durante el debate si prueba una «legítima defensa» o que actuó en estado de «incapacidad psíquica transitoria», lo que le daría la absolución.
En tanto, después de ocurrido el crimen del ladrón, Garay Ocampo y su familia debieron mudarse de Villa Madero, en el partido de La Matanza, a otro barrio porque fueron amenazados de muerte, presuntamente por allegados al delincuente.
Además, el estado de salud de la mujer empeoró a raíz de la situación traumática que le tocó atravesar.

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